García y González, los que nunca olvidan

En su más reciente disco de larga duración, Sin olvidar, Jorge García Montemayor y Mauricio González, dos músicos mexicanos de muy amplia trayectoria en los terrenos del rock rupestre, el rock urbano, el blues, el folk e incluso la llamada world music, entregan una colección de canciones llenas de frescura, vitalidad y un agridulce sentido del humor. García y González saben lo que hacen, tanto musical como poéticamente, y lo demuestran a lo largo de esos quince cortes sin desperdicio, un viaje por demás amable en el cual nos topamos con temáticas que van del amor y el desamor a la crítica social, todo ello contado con ingenio y sutileza, sin caer en el panfleto o la consigna barata. Un trabajo, sobra decirlo, muy recomendable y gozoso.

Entrevistamos a Mauricio González (Ciudad de México, 1961) y sin aviso previo le aplicamos nuestro tradicional cuestionario para músicos en el que (casi) no se habla de música. Vaya pues un nuevo “Sin cortes”, esta vez con este compositor, arreglista, guitarrista, armoniquista y cantante mexicano.


¿Cuál fue la última película o el último libro que en verdad te estremecieron?
Pinocho, de Guillermo del Toro. Me gustó el tratamiento que se le da al muñeco. Uno está un poco acostumbrado a los ojotes y a todo ese rollo disneylandesco. Entonces me agradó verlo hecho realmente de madera, sin tantos colores. En cuanto a la historia, me encantó el hecho de que Del Toro la maneje desde una perspectiva distinta a la de la cinta de Disney.

¿Cuál es el personaje de ficción con quien más te identificas?
Yo creo que Batman. Cuando era niño y la televisión todavía era en blanco y negro, para mí resultaba todo un viaje ver la serie y sobre todo su súper carro, el Batimóvil. Era una cosa fantástica.

¿Cuál es el mejor álbum de todos los tiempos?
El disco que más me gusta de toda la vida, así muy personalmente, es Tea for the Tillerman, de Cat Stevens. Sin embargo, para mí la gran obra maestra de todos los tiempos es The Dark Side of the Moon, de Pink Floyd.

¿Cuál es el logro del que te sientes más orgulloso?
De lo que me siento más orgulloso es de vivir en una casa hecha por mis propias manos. Construí una casa de madera en el Ajusco, donde he vivido con mi familia desde hace muchos años. Veintisiete, para ser exactos. Yo corté cada tramo, ideé la forma… En aquel tiempo, estuve cotizando unas cabañas con un arquitecto canadiense. De tanto que me estuvo explicando cómo las hacía, aprendí y me aventuré a hacerla por mi cuenta y ahí está, ahí vivo con los míos.

Tú quieres ser recordado por…
Me gustaría que me recordaran por mi trabajo en la música, por encima de todo lo demás. Bueno, también por ser un buen amigo.

¿Quiénes son las personas anteriores a ti que más inspiradoras te resultan?
Yo creo que en primer lugar mi hermano mayor, Jorge, quien me llevaba nueve años y en muchos aspectos fue para mí como un padre, y en segundo lugar un entrañable amigo, Guillermo Zubieta, un ser sumamente generoso con el que desarrollé una muy larga amistad. Nos conocimos desde cuarto de primaria. Éramos como hermanos. Desgraciadamente, al final se suicidó.

¿Cuál es la obra maestra de cualquier arte de la que hubieses querido ser autor?
Me hubiera gustado ser el director de Érase una vez en América, la película de Sergio Leone. Es una joya. Aunque la he visto sólo dos veces, porque temo que si la vuelvo a ver pueda dejarme de gustar o incluso me aburra.

¿Cuáles son tus talentos ocultos?
Pues, sé un poco de herbolaria. Curo con hierbas. Fui alumno del músico Ariel Guzik, quien también es hierbero. Un día me curó, me puso una purga tremenda, tanto que la siguiente vez que lo vi, le dije: “No sé si saludarte o mentarte la madre, pero me siento muy bien de salud”. Fue algo tan impresionante que le pedí que me enseñara y durante tres años estuve aprendiendo con él.   

¿Cuál es el mejor consejo que alguien te ha dado en la vida y que tú has seguido?
“Relájate, de todas maneras no vas a salir vivo de aquí”. Me lo dio mi hermano Jorge.

¿Qué es lo mejor que alguna vez has comprado, robado o pedido prestado?
Lo mejor que he comprado es el terreno en medio del bosque donde construí mi casa.

¿A quién invitarías a cenar a un buen restaurante y a cuál lo llevarías?
A mi esposa Laura. La llevaría a un restaurante que se llamaba “La Montagne” y que estaba en la carretera federal a Cuernavaca. Tristemente el lugar ya no existe. El dueño era un viejito francés, quien también era el chef. Su mujer era la cajera. Los platillos eran sensacionales y los precios muy razonables. Con mil pesos, dos personas podían tener una cena súper rica de tres tiempos, con postre y una botella de vino, en un ambiente muy íntimo, con la chimenea encendida, un súper músico tocando el piano… Era un sueño… y como estaba cerca de mi casa, no tenía que pasar por los alcoholímetros, ja ja. Lástima que hace dos años falleció el dueño y sus hijos ya no siguieron con el negocio. Ahora es una parrilla brasileña o no sé qué cosa.

Si viajaras en el tiempo, a dónde, en qué época y por qué irías?
Híjole, pues soy un poco como Alfonso Cuarón con Roma. Me tocó vivir esa época que retrata la película que además está filmada a media cuadra de donde yo vivía. Nací en 1961 y me tocó vivir en esa colonia en los años sesenta y principios de los setenta. Conocí el cine “Las Américas”, iba a pedir “calaverita”… Fue una época muy feliz. Yo tenía seis años y el más grande de la palomilla tenía doce y andábamos todos por Insurgentes, paseando o echando relajo

Esenciales en tu vida: ¿café, vodka, vino, cerveza, cigarros, chocolate, pan o…?
Esencial, esencial: café. También mezcal, whisky y cerveza.

Si pudieras elegir, ¿a qué parte del mundo te irías a vivir?
Tengo fantasías de que a lo mejor estaría padrísimo vivir en Portugal o en otros países; pero no estoy seguro, no lo he constatado. Pienso que finalmente elegiría estar ahí donde hoy vivo, es el paraíso para mí.

¿Qué quieres decirle a los líderes políticos de tu país?
Pues… que esto ya no funciona, que esto ya apesta, que necesitamos que se dejen de caretas y que se pongan a chambear. Que nos pongamos a chambear todos, porque esto no sólo es cosa de los líderes.

¿En qué estás trabajando ahora? (ya sea en lo artístico, lo personal o hasta lo doméstico).
Estoy trabajando en la presentación de Sin olvidar, el próximo jueves 16 de marzo, a las ocho y media de la noche, en el Foro del Tejedor de la librería El Péndulo, en la sucursal de la colonia Roma. Es un trabajo que nos tomó varios años. De hecho, empezamos a grabarlo en 2014 y apareció en plataformas digitales en 2021, pero es hasta ahora que existe en formato físico, como disco compacto, y que podremos presentarlo “en vivo”. Teníamos más de dos años sin tocar, debido a la pandemia. Para la presentación, contaremos con dos músicos adicionales: el maestro Juan Cristóbal Pérez Grobet en el bajo y Norma López (ex Crisálida, ex Flor de Metal y ahora con Nina Galindo) en la batería. Sin olvidar es para mí como mi examen de maestría. Presentarlo en público será como hacer un examen profesional. Son quince canciones, algunas de Jorge García, otras mías y una que compusimos entre los dos. Para el futuro inmediato, tenemos la idea de proseguir con el proyecto García y González. Estamos cerrando varios contratos para tocar en diversos lugares de la ciudad. También estamos componiendo nuevo material y rescatando algunas viejas canciones que habíamos hecho juntos. Mas por lo pronto, no se olviden de asistir a la presentación de Sin olvidar.

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Publicado en: Sin cortes