Iván García, Antimateria y dos discos poblanos recientes

El último tramo del 2022 brindó a la producción discográfica angelina un par de lanzamientos que enriquecieron su acervo. En ambos casos, los realizadores son músicos curtidos y reconocidos regionalmente, aunque esto no significa que sus quehaceres hayan estado exentos de dificultades. Los que aquí se exponen son dos referentes independientes de perseverancia y esfuerzo.

Los diez años de Iván García y compañía

En noviembre del año pasado, la agrupación liderada por el cantautor Iván García y su tocayo, el guitarrista Carlos Iván Carrillo, liberó su producción discográfica titulada X (Casa Yonki, 2022). Séptimo álbum que se agrega a la carrera del conjunto, estuvo inicialmente programado para lanzarse en 2019, con pretexto de sus diez años de existencia, pero la pandemia impidió su consumación y fue hasta fechas recientes que finalmente logró salir.

Este LP –integrado por dieciséis cortes en las voces de distintos solistas y bandas locales y nacionales– representa más que un elemental compendio de composiciones exitosas. Efectivamente, hay una labor selectiva al interior de la discografía yonki (Espantapájaros, 2011; En vivo acústico, 2013; Frik, 2014; Sal paraíso, 2017; Tormenta, 2018 y Ciudad soledad, 2020), aunque realmente se trata de un recorrido memorial a lo largo de los años y un gesto de agradecimiento dirigido a los camaradas y aliados del grupo.

Ivan García y los Yonkis. Fotografía: cortesía Polo Bautista
Ivan García y los Yonkis. Fotografía: cortesía Polo Bautista

“Antes de este disco ya había canciones versionadas por otros colegas. Es el caso de The Marginados (“Grito”) o Lázaro Cristóbal Comala (“Estertor”). Justamente eso fue lo que nos dio la idea de hacer el proyecto, porque ya se cantaban algunas melodías entre la banda y sólo fuimos sumando paulatinamente el resto”, cuenta García.

Para este trabajo colaboraron abundantes cantautores versados en diferentes géneros –rock, folk, pop, trova, fusión–, muchos de ellos locales, como el veterano Carlos Arellano (“Soundtrack para un cuento de terror”), Miguel el Méndez (“Ajedrez”), Ramón Gopal (“Ciudad soledad”), Dianalá (“El pozo”) y Aletya (“Brindis”). Pero también están aquellos provenientes de otras regiones: el sonorense Gerardo Peña (“Panteón”), la neolonesa Bluez Marentes (“Tormenta”), el michoacano Sinuhé García (versión en piano de “Panteón”) y el sudcaliforniano Paulo Piña (“Ánima”).

Asimismo, aparecen otras dos agrupaciones poblanas y una capitalina. Dentro de las primeras se cuenta la fusión latina de Viejo Cusco (“Malevo”) y el rock alternativo del cuarteto Té de Brujas (“Paraíso”); mientras que la restante banda new wave es Red Ulalume (“El cuervo y el armario”).

Sin embargo, no todos los temas pertenecen al repertorio clásico de García, pues la pieza “Niño de posguerra” (incluida originalmente en el compilado Rock y sus fusiones, 2010) se rescató e integró al catálogo oficial del grupo, en voz del cantautor poblano Paco Monstruo. Caso similar ocurre con “La resistencia”, tema inédito a cargo del conjunto de rock en náhuatl, Rockercoatl.

X es una placa que resalta por las múltiples y exclusivas improntas dedicadas a cada una de las composiciones del cantante angelopolitano, quien reconoce la valía del esfuerzo grupal y solidario entre aquellos que luchan a contracorriente:

“Me parece importante señalar que muchas de las canciones interpretadas por varios de estos músicos underground gustaron mucho y han hecho que la gente tenga curiosidad por escucharlos y conocerlos. Ese también era parte del propósito”, concluye nuestro entrevistado.

Los sonidos prehumanos de Antimateria

Para la experimentada y versátil triada conformada por el bajista Isaac Rivera (también baterista en la agrupación de reggae Los Guanábana), el guitarrista Juan Pablo Flores (animador digital) y el baterista José Zagal (músico sesionista y docente), los obstáculos y las eventualidades como agrupación independiente no han cesado de aparecer a lo largo de estos últimos once años. Sin embargo, su propuesta instrumental, asentada en la confluencia de los sonidos profundos e hipnóticos del dub junto con el rock, ha conseguido afianzarse y continuar. Así lo corrobora el último EP de su discografía:  Prehumano (Edición de autor, 2022).

“Al comienzo, la idea era juntar a algunos músicos poblanos de distintas vertientes: rock, metal, dub, etcétera. Así fue como Juan Pablo, otros compañeros y yo arrancamos. Pese a las diversas influencias que cada uno traía, logramos comunicarnos y finalmente conectar. De esa forma grabamos los dos discos anteriores: Antimateria (2014) y Megaterium (2020)”, cuenta Rivera.

Antimateria. Fotografía: cortesía Polo Bautista
Antimateria. Fotografía: cortesía Polo Bautista

Parte del concepto de Antimateria, abarca su fascinación por las temáticas y los escenarios imaginarios procedentes de épocas arcaicas, civilizaciones antiguas y criaturas mitológicas o fantásticas, razón por la cual sus composiciones se encauzan a construir paisajes sonoros impregnados de cierto primitivismo y sentido de supervivencia, pero sin oponerse necesariamente a los atributos positivos de las sociedades actuales. Sobre la premisa de esta placa, Flores dice:

Tiene arreglos inspirados en el rock de los noventa, por lo que intentamos que el sonido fuera más directo y conciso. A diferencia de nuestro anterior trabajo que estuvo un tanto oscuro y elaborado, aquí nos preocupamos por meter más riffs de guitarra.

Prehumano está integrado por cinco cortes. El primero de ellos, “Nahual blanco”, comienza con la acometida enérgica del trío, para luego dar paso a las constantes y pesadas pulsaciones del bajo y el ritmo agreste de las percusiones. Sobre esa base, el guitarrista entrevera punteos y acordes, los cuales pugnan por incitar sensaciones cercanas al apremio y el frenesí. En consonancia con este tema, hallamos “El minotauro”, en el que de nueva cuenta los músicos arremeten al unísono y posteriormente despliegan sus rítmicas maniobras de inspiración tribal.

Las piezas más afines al grunge y el stoner son “H24” y “El insectoide”. La primera es una marcha robusta, densa y reverberante que transcurre de forma parsimoniosa y aplastante, mientras que la otra abre con un riff de guitarra recurrente, al cual se adhieren sus compañeros y juntos generan progresivamente episodios calmos y acompasados, aunque sin abandonar en momento alguno su intensidad.

Actualmente, Antimateria está enfocado en retomar el paso con presentaciones y nuevas composiciones, por lo que la displicencia no tiene cabida. Ciertamente, han sido varios los reveses y las dilaciones que los han aquejado en el pasado, pero todo parece indicar que atraviesan por un periodo favorable para ultimar sus proyectos pendientes.

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Publicado en: Discos