Dicen que las muertes en diversas artes o actividades suceden de tres en tres. Así ha sido en el mundo del rock en este triste inicio de año. Enero se llevó a tres grandiosos y legendarios exponentes del género. Primero fue el genial guitarrista Jeff Beck, el día 10; lo siguió el no menos genial compositor, guitarrista y cantante David Crosby, el día 18; finalmente, el también extraordinario guitarrista Tom Verlaine, fundador del grupo Television, se fue de este mundo el día 28.
David Crosby fue al mismo tiempo un héroe y un antihéroe del rock. Como dijo alguien por ahí, su vida personal resultó un desastre debido a las drogas, el alcohol, el sexo, el desamor, la depresión, los intentos suicidas, el uso de armas, la prisión y otras calamidades, pero todo eso lo compensó con su genio musical y su capacidad para escribir canciones al mismo tiempo complejas y de una belleza excepcional.
Desde sus inicios a mediados de los años sesenta con el mítico grupo The Byrds, hasta su no menos mítica participación como integrante de Crosby, Stills & Nash (y de Crosby, Stills, Nash & Young), con sus múltiples separaciones y reuniones, además de su fructífera carrera como solista (con multitud de colaboraciones al lado de personajes como Joni Mitchell, James Taylor, Dave Mason, Jackson Brown, Carol King, el propio Bob Dylan, Elton John y muchísimos más, aparte claro de sus disfuncionales compadres Graham Nash, Stephen Stills y Neil Young), este enigmático personaje nacido en Los Ángeles en 1941 (tenía 81 años al morir) dejó una huella imborrable en el folk rock y en el rock clásico. Su trayectoria fue realmente larga, ya que debutó discográficamente con los Byrds en 1965 (con su armoniosa versión de “Mr. Tambourine” de Bob Dylan) y grabó su último álbum en estudio, como solista (For Free), en 2021 (aun cuando en 2022 apareció el disco en concierto David Crosby & the Lighthouse Band Live at the Capitol Theatre, grabación en directo de 2018). Se dice fácil, pero fueron 56 años oficialmente en la música, si bien podríamos añadirle otros tres, ya que sus verdaderos inicios se dieron en 1962, como parte de un dueto de folk al lado del cantautor Terry Callier, aunque nunca lograron grabar un disco).
David Crosby, combativo luchador por la legalización de la marihuana y gran crítico de todos los gobiernos que le tocaron, en especial los republicanos (desde la administración de Richard Nixon hasta la de Donald Trump), falleció hace poco más de dos semanas y deja un legado impresionante de grandiosa música. Su manera de cantar, de tocar la guitarra y de componer (su uso de los acordes siempre fue fantástico, con una originalidad muy suya) queda para ser estudiada por las futuras generaciones (ya Michael League, líder del sensacional proyecto de jazz Snarky Puppy, ha comenzado con ello desde hace un lustro).
David Crosby es ahora un músico inmortal, he aquí diez espléndidos ejemplos de su obra.

1.- “Eight Miles High” (del álbum Fifth Dimension de The Byrds, 1966). Crosby co-escribió este tema con Gene Clark y Roger McGuinn, compañeros suyos en el grupo. Si un año antes habían dotado de un bellísimo sonido folk a “Mr. Tambourine”, de Bob Dylan, esta vez se aventuraron por el mundo de la naciente psicodelia y lo hicieron con gran fortuna. Aunque el título de la canción es ambiguo (en entrevistas, los músicos decían que la habían compuesto a partir de su primer vuelo en avión, aunque todo indica que en realidad la letra se refiere a un viaje de LSD), su música oscura y sus inquietantes armonías vocales no parecen dejar lugar a dudas sobre su intencionalidad, como tampoco lo dejan, a decir de algunos especialistas, las influencias de John Coltrane y Ravi Shankar.
2.- “Lady Friend” (del álbum Younger Than Yesterday de The Byrds, 1967). Una de las pocas canciones que David Crosby escribió en solitario para los Byrds. Aunque poco apreciada, se trata de una joyita psicodélica que habla acerca de una ruptura amorosa y de cómo armarse de valor para hacerle frente, usando como metáfora la lucha contra una ola en el océano (“Here it comes / It looks just like the last wave I drowned in”). Lo peculiar de la pieza es que la música resulta alegre, en contradicción con la tristeza de la letra.
3.- “Guinnevere” (del álbum Crosby, Stills & Nash de Crosby, Stills & Nash, 1969). Una belleza absoluta, de una sofisticación fascinante y un sonido sutil y elegante que remonta lo mismo a la música medieval que a un folk de una pureza diamantina. La canción habla acerca de tres mujeres importantes que hasta ese entonces habían aparecido en la vida de Crosby: la cantautora Joni Mitchell, su difunta novia Christine Hinton (muerta pocos meses antes en un accidente automovilístico que sumió a David en una depresión tal que casi lo lleva al suicidio) y una tercera mujer cuya identidad jamás se ha sabido y que ya no se sabrá. Un corte lleno de magia y misterio no sólo en la poesía de la letra sino en la propia música, deliciosamente acompasada, como el suave oleaje de un mar tranquilo.
4.- “Long Time Gone” (del álbum Crosby, Stills & Nash de Crosby, Stills & Nash, 1969). Gran composición de Crosby. Una canción de protesta que escribió lleno de rabia la noche en que asesinaron a Robert Kennedy, en 1968. La pieza transpira ira e indignación, frustración e impotencia. Un rock seco, de perfecta instrumentación y armonías vocales que acompañan con justeza a la voz solista de Crosby que suena enojada y desafiante. Otra joya del controversial músico.
5.- “Almost Cut My Hair” (del álbum Déjà Vu de Crosby, Stills, Nash & Young, 1970). “Casi me corté el cabello” es el título de esta canción que, efectivamente, habla acerca de ello: de un hippie que se ve ante la disyuntiva de cortarse el cabello a la manera convencional o dejárselo largo como una manera de protestar contra el sistema. Parece un tema un tanto baladí, pero en su momento la pieza fue considerada como un himno de la contracultura sesentera, por sus referencias contra la policía, la represión y el autoritarismo gubernamental. Musicalmente, un rock acompasado de enorme fuerza, intensidad y poderío. Tensión pura.
6.- “Déjà Vu” (del álbum Déjà Vu de Crosby, Stills, Nash & Young, 1970). La canción que da título a esta obra maestra de la discografía del grupo, canción que también por sí misma es una obra maestra llena de cambios de ritmo y armonía, vocalizaciones diversas (y perfectas), síncopas sorprendentes y una combinación de géneros que va del folk sinfónico y pastoral al jazz y el scat y de la psicodelia cuasi progresiva al rock puro. Una rotunda maravilla.
7.- “Laughing” (del álbum If I Could Only Remember My Name de David Crosby, 1971). Cuando Crosby, Stills & Nash (& Young) sufrieron la primera de las muchas separaciones que tendrían a lo largo de los años, un decepcionado y triste David Crosby decidió grabar su primer álbum como solista. Aún con el luto por la muerte de su novia Christine, se concentró en el proyecto y logró un disco extraordinario. “Laughing” es una de las canciones destacadas del mismo, una pieza en la que ironiza sobre las creencias místicas nada menos que del ex beatle George Harrison.
8.- “Page 43” (del álbum Crosby & Nash, 1972). En 1972. David Crosby y Graham Nash se reunieron para grabar su primer disco sin Stephen Stills y Neil Young (volverían a hacerlo en tres ocasiones más a lo largo de los años). El resultado fue un gran trabajo, con canciones compuestas por cada uno (ninguna fue escrita entre los dos, aunque todas las interpretaron juntos). “Page 43” es uno de las cinco temas con que contribuyó Crosby (Nash hizo lo propio con seis). Se trata de una de las mejores composiciones en el repertorio vital del angelino, una pieza de perfección total.
9.- “Anything At All” (del álbum CSN de Crosby, Stills & Nash, 1977). “Cualquier cosa que quieras saber, sólo pregúntame”, comienza diciendo esta suave y etérea composición de Crosby, contenida en el quinto álbum de la agrupación. Una joya llena de elegancia e ironía, lenta, confidencial, intrincadamente sencilla, con el inconfundible estilo del compositor.
10.- “Delta” (del álbum Daylight Again de Crosby, Stills & Nash, 1982). Daylight Again fue una obra peculiar dentro de la discografía de Crosby, Stills & Nash, ya que admitieron a varios compositores ajenos a la agrupación. De hecho, David Crosby únicamente contribuyó con una canción, esta “Delta” que lejos de desentonar con el resto del material, destacó por su suntuosidad, con un arreglo espléndido y una interpretación instrumental y vocal a la altura de lo mejor del grupo. Otro portento musical.
11.- “Drive My Car” (del álbum Oh Yes I Can de David Crosby, 1989). Una composición bastante atípica de Crosby, quizás influenciada por la época en que la hizo y en la que grabó su segundo álbum como solista, es decir, a finales de la década de los ochenta, algo que se nota en la pulida (quizá demasiado pulida) producción del disco. Sin embargo, se trata de un estupendo tema, un buen rock en los inicios de MTV y la grabación de videoclips.
12.- “Ships in the Night” (del álbum For Free de David Crosby, 2021). For Free fue el octavo y último disco de Crosby como solista, grabado casi a sus ochenta años de edad (le faltaba un mes y medio para cumplirlos cuando fue puesto en circulación). Se trata de un trabajo excelente y la prueba la tenemos en esta “Barcos en la noche” o “Barcos nocturnos”, un rock tranquilo, con todo el sonido que el músico creó a lo largo de sus cerca de seis décadas de carrera. La voz suena perfecta y la energía está ahí, plena y ejemplar. Vaya manera de despedirse la del buen David.