Este año, Vinnum Sabbathi cumple una década y aunque es difícil responsabilizar a una banda u otorgarle el rol de líder dentro de una escena específica del rock, quien esto escribe se toma la libertad de considerarla una agrupación cuyo impulso, estamina y aferre, más el trabajo paralelo en pro de esa escena —la del doom, stoner y sicodelia— que fecundan y de la cual se alimentan, no tiene equivalente por ahora.
Charlamos largamente con los hermanos Román y Juan Tamayo, responsables de sampler y guitarra, respectivamente, dado que Gerardo Arias (batería) y Samuel López (bajo) no podían estar presentes. Fue una plática de la que más de la mitad se ha quedado en el tintero y por eso la necesidad de fragmentarla en dos partes. Además de la historia, nos adentramos en la vida de los Tamayo porque, a mi juicio, el empuje inicial vino de allí y, también, porque en ella no sólo se narra una vida, sino la historia de una pasión y como ésta pudo dar vida e impactar en un todo más grande.

Los comienzos
Román y Juan crecieron en un área rural y en su casa “no había mucha música”. Predominaban las rancheras, los boleros y “ese tipo de cosas”. Cuenta Román: “Lo único diferente que alcanzábamos a ver era a nuestros vecinos que traían sus playeras de Iron Maiden y mi mamá siempre les decía los satánicos, los rateros, entonces asociábamos esa música con lo malo. De repente, llegué a la prepa y mis amigos empezaron a hablarme de Jimi Hendrix, Pantera, Led Zeppelin y yo no sabía nada de eso. Fueron ellos los que me empezaron a prestar esa música. Normalmente la gente que escucha rock es por sus papás o porque desde niños tienen contacto con éste, pero en mi caso un día lo descubrí y como una esponja absorbí todo de manera tan rápida que en unos años lo que escuchaba no era suficiente para mí. Quería más y más y más y en ese tiempo compraba Switch; allí escribía Iván Nieblas, hacía reportajes de Fumanchu y esas bandas. Un día le escribí y le dije que no me sentía metalero porque no me late, el indie lo aborrecía, no me sentía allí, el grunge era lo que más me gustaba, pero quería algo más y me habló del stoner rock y que escuchara Kyuss, Monster Magnet y empecé a descubrir esos sonidos”.
Román, el mayor de los Tamayo, llegaba a casa y compartía sus descubrimientos con Juan y le contagió el virus por el stoner. Comenzaron a preguntarse qué tipo de grupos similares había en México y entonces se dieron cuenta que eran muy pocos: “Tocaban en bares, muchas no eran ni siquiera famosas, no tenían discos”. Cuenta Juan: “El stoner y el doom los conocí yendo a los shows de Power Trip, Jesus on Dope, Drugster Monster (todas bandas de stoner) y allí nació la curiosidad”.
Pasar de escuchar música a hacerla fue un paso rápido, pero no estuvo exento de contratiempos. Un día, a Román le prestaron una guitarra acústica, pero no podía tocarla. Frustrado, se la tendió a su hermano y con sorpresa vio que él si lo hacía: “Me enojé, ‘¿por qué ese güey sí puede y yo no?’ Entonces, si yo no podía tocar y él sí, pues que lo hiciera. Comenzó a tocar covers con mis amigos y como estaba bien morrito todo mundo se enojaba, se preguntaban por qué este morro puede tocar los solos de Jimmy Page, le desconectaban el ampli, le pateaban las cosas, pero al final supuse que no iba a tocar covers siempre y lo piqué”.
Embrión y nacimiento de Vinnum Sabbathi
Los Tamayo iban a las tocadas de Power Trip y se hicieron amigos de ellos. Fue entonces que Juan abandonó los covers y comenzó a tocar él solo con su guitarra. “Un día, platicando con Rolo de Power Trip me comentó que tenía unos compas que buscaban un guitarro y me presentó con Samuel y Daniel, que son hermanos y tenían una banda llamada Bloodwitch. Me invitaron a un jam y en corto fue la conexión. Comenzamos tocando covers de Kyuss y temas propios”.
Abunda Román: “No conocíamos bandas de doom y si había eran poquitas, pero como estábamos super clavados con Electric Wizard no había ninguna así en México. Picaba a Juan y le decía que Bloodwitch estaba chido, pero quería algo más pesado y fue justo cuando Juan le dijo a Samuel si quería tocar en un demo y después vieron a Gerardo con su banda (Bar de Monjas) y así nació Vinnum Sabbathi, aunque antes de eso Juan y Samuel habían hecho el intento de tocar en vivo en el Bazar del Vinyl, pero el baterista no llegó e hicieron un show de drone y todos los que estaban se quedaron bien fríos, hasta recuerdo que el Thrasher (bajista de varias bandas de rock extremo y organizador del Bazar) le dijo a Juan: ‘Chale, la banda ya se espantó, ya no quieren tomar cerveza’”.
Era mayo de 2012 y el menor de los Tamayo hizo un demo con tres micrófonos Mitzu y grabó las guitarras y la batería. “A finales de 2012 o inicios de 2013, conocimos a Gerardo y grabamos ‘Wardenclyffe Signals’, el primer track que grabamos como trío y fue lo primero que nos salió. Ese año grabé el primer EP yo solo”.
Al año siguiente lanzaron su segundo EP. Ya como un trío en toda la regla, fueron invitados al Festival NRML y fue entonces cuando su carrera recibió un empujón decisivo. Ese EP, ya incluía los samplers relacionados con la temática espacial, un toque que se ha convertido en un sello distintivo de la agrupación.
“Fue entonces —cuenta Juan— que empezamos a tocar más en vivo y cuando se integró Román, esos fueron los primeros shows como cuarteto, por la necesidad de presentar lo que ya había grabado”.
Low, Slow and Distorted Riffs (LSDR)
Vinnum Sabbathi descubrió la temática espacial y la hizo propia. Sus integrantes pronto se dieron cuenta de su error. De ese despertar dice Román: “Estábamos muy morros y quizás el primer acercamiento a este tipo de temáticas fue mediante Jorge Beltrán, porque fue justamente en 2013 que hicimos el primer show como sello. Bueno Low, Slow and Distorted Riffs (LSDR) no era un sello, era un blog que se dedicaba a apoyar bandas y lo hicimos con las patas, porque veíamos que había muchas bandas, pero no había apoyo. Así comenzó LSDR (nombre que El Brujo (Gilberto Galindo) propuso como denominación”.
“Justo por esta idea de buscar bandas mexicanas y apoyarlas, fue como conocimos a Weedsnake que para nosotros era la banda más pesada de stoner y doom que había en ese momento. También conocimos a Los Grises y nos dimos cuenta que estaban bandas como El Ahorcado y Terror Cósmico que empezaban junto con nosotros”.

Entrar en contacto con Los Grises se reveló como un acto crucial en el futuro de Vinnum Sabbathi. “La idea de la disquera fue primero para sacar las cosas de Vinnum, porque en ese entonces en México nadie sacaba stoner, a nadie le interesaba. Dijimos: vamos a hacerlo disquera para sacar nuestras cosas y al mismo tiempo descubrimos a Saturno Grooves, ese fue el primer lanzamiento y ya después sacamos las cosas de Vinnum, pero sí fue el resultado final de toda la experiencia con Los Grises”.
“Nos tocó la suerte de que lo hicimos y ya había más bandas, gente a la que le interesaban estos sonidos y esto empezó a crecer; lo único que hicimos nosotros fue ser un puente. Por curiosidad seguía muchos blogs de stoner y les mandaba los discos y de repente hubo una reseña en otro país y no sé si eso nos prendió el foco, pero nos dimos cuenta de que casi todo nuestro movimiento tenía que ir hacia afuera. Lo que estábamos haciendo aquí era ayudar a las bandas, pero sabíamos que no iba a pasar mucho”.
El primer lanzamiento de LSDR fue de la agrupación duranguense Saturno Grooves, a la que siguió un split con Bar de Monjas Fuzzonaut. “Ese lanzamiento fue el que hizo que Vinnum diera el paso. Nos dimos cuenta de que cuando empezaron a contestarnos de fuera podíamos hacer cosas más grandes, cosas que soñábamos”.
El grupo tenía año y medio de haberse formado cuando los invitaron al festival NRML. Habla Juan: “Nunca nos habían pagado, nunca nos habían dicho tienen un fee”. Román abunda: “Y otra cosa: nunca nos habíamos subido a un avión, porque obviamente nuestras condiciones económicas no permitían irnos de vacaciones. No teníamos coche, tampoco sabíamos lo que era estar en un hotel y menos en uno tan fancy”.
Era el año de 2014 y la primera gira del grupo les sirvió para grabar el EP Four Way Split, al lado de Terror Cósmico, El Ahorcado y Weedsnake. Fue entonces cuando regresó Gerardo de su estancia en Bristol y grabaron el split con Bar de Monjas y comenzaron a escribir a los blogs especializados en el género.
Eso fue en 2014, todavía no se llegaba a la sobreexposición de bandas de la actualidad. “Antes, de México llegaban a los blogs: Maligno, Spacegoat, nosotros; ahora, diario hay diez bandas de cada país con un disco nuevo y ya los blogs no se dan abasto”.
(Continuará)