B.A.R.D.O.S.S. y los secretos del número 3

Están de regreso. Traen bajo el brazo B.A.R.D.O.S.S. 3, su primer vinil, y una nueva alineación. Lo que para algunos podría ser un signo de inestabilidad, para el quinteto es una demostración de coherencia. Es su tercera producción y en esta ocasión abandonan la virtualidad para llegar a lo concreto.

El disco confirma lo que se sospechaba con anterioridad: se trata de una agrupación con suficiente visión para organizar el sonido y convertirlo en algo memorable y, esta vez, hasta tarareable por momentos.

De esos movimientos que, cual temblor, asolaron el campamento del grupo, cuenta su tecladista Omar Carapia: “Una de las características de B.A.R.D.O.S.S. es el cambio constante y la búsqueda de nuevos horizontes sonoros, por lo que no es de extrañar que nuestra alineación haya mutado. A pesar de contar con un núcleo fundador, los nuevos elementos como la guitarra iridiscente de Ricardo Aguilera, a quien conocimos en las One Take Sessions de Wicce Records (improvisaciones efectuadas en el estudio de dicho sello digital y que el curioso puede escuchar en bandcamp), y la guitarra de fuego de Yokai Ono (músico viajero que quedó varado en México a causa de la pandemia) le ofrecen al proyecto una dualidad geográfica e incluso teológica y mágica”.

Fotografía: Mel Hernández
Fotografía: Mel Hernández

Esa mutación ha permeado el sonido, pero en la placa persiste la esencia. “Yama Sattva Tamas” lo deja claro en cuanto comienza: una potente batería, cual si fuera un llamado a una asamblea comunitaria, convoca presencias y los espíritus del krautrock aparecen conforme se desarrolla el corte, un tema en el que la principal novedad es el empleo de influencias orientales, de sonidos que remiten a los misterios del Este, pero al mismo tiempo guiñan el ojo a agrupaciones germanas como Popol Vuh, Embryo o Mythos.

“Desde nuestros comienzos –dice Carapia– hemos comprendido las bases ritualistas de la música para adaptarlas a los sonidos contemporáneos. Incluso en nuestras primeras producciones existen guiños hacia las escalas árabes y japonesas, pero no fue hasta esta producción que decidimos hacerlo más constante, usándolas de una manera más orgánica y como corazón de las nuevas composiciones”.

B.A.R.D.O.S.S. 3 es un condensado de sorpresas. Aquí el grupo nos ofrece sus primeras canciones cantadas en español. Tal vez la voz inicialmente dispersa la atención, pero una vez que se familiariza el escucha, se adentra en ese entramado de krautrock, psicodelia y sonidos orientales que tiene una primera explosión en el corte ya mencionado y alcanza su clímax en su parte media con un coro mántrico que, estoy seguro, en directo ha de expandirse durante largos minutos mientras batería y bajo construyen una pared de tiempo sobre la cual alunizan las guitarras.

Fotografía: Bricio Apodaca
Fotografía: Bricio Apodaca

La exploración rítmica y lúdica prosigue en “Nacimos muertos”, de contagioso ritmo y en la cual ese componente ritual de la música de la agrupación aflora con claridad y mientras hay una parte totalmente vital, el solo de trompeta es macabro, una sorda marcha fúnebre. Si bien aquí hay, como señalamos, varias sorpresas, en “No hay primavera” –con la colaboración de Hugo Quezada en sintetizador y quien además produjo el disco junto con la banda– lo que espera al escucha es un efluvio controlado de ritmos latinos, cual si Santana, su espíritu, se hubiera topado con el krautrock en medio de un viaje en ácido (el video que acompaña a este texto, tan alucinante o más que la canción, fue dirigido por Martín Ferreira, con la edición y postproducción de Luca Silva).

De esa novedosa incorporación en la música del quinteto, dice el tecladista: “La globalización nos llevó a educarnos, escuchando otros idiomas, pero como decía atrás, la búsqueda de las raíces nos llevó a voltear a ver las nuestras más directas. Eso también para retarnos a hacer un switch neuronal, en el que nosotros, acostumbrados a mirar hacia afuera y componer en otros idiomas y géneros, ahora tratamos de hacerlo en español y con ritmos latinos. Es fácil hacer paralelismos con iconos como Santana, pero así como él en su momento integró la esencia latina a la sicodelia, ahora nosotros buscamos una forma propia de hacerlo junto a música ancestral del mundo”.

Fotografía: Josué Hernández
Fotografía: Josué Hernández

La cara B del acetato incluye remixes de los temas ya mencionados, pero lo que en otro momento sería un desperdicio, se convierte en nuevos temas con orientación electrónica. El movimiento es riesgoso; sin embargo, los resultados son afortunados. Dice Omar Carapia acerca de esa decisión: “B.A.R.D.O.S.S. 3 gira alrededor del número tres que simbólicamente encierra los secretos de la creación, por lo que fue importante conservar su propiedad. Es nuestro tercer EP, con tres temas, como los dos anteriores, por eso buscamos a igual número de proyectos pilares del género dentro de la escena under de Ciudad de México. ‘Yama Sattva Tamas’ lo dejamos en manos de KOI, por su sonido más experimental; ‘Nacimos muertos’ va por cuenta de Simon Called Peter, debido a la oscuridad de sus composiciones. ‘No hay primavera’ es el trabajo del combo Davo Peñaloza y Jole, especialistas en las raíces afro y selectores de música del mundo, quienes lograron darle una salida perfecta hacia las pistas de baile”.

Integrado por Omar Carapia (sintetizadores, trompeta, voz), Gerardo Peralta (batería y percusiones), Fabián Márquez (bajo) y Ricardo Aguilera y Yokai Ono (guitarras), B.A.R.D.O.S.S., cuyo nombre desatado es Baboons After Radiation Drifting On Spiritual Shit (Monos a la deriva después de la radiación entre dogmas espirituales), ha logrado su mejor disco hasta el momento, pero dudo mucho que hayan desarrollado todo su potencial, así que el horizonte se muestra promisorio e interesante.

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Publicado en: Discos