“La vida no sería nada sin Charly García, el mundo y el cosmos serían diferentes si él no hubiera trastocado todo”, escribió el músico rosarino Fito Páez en su cuenta de Twitter, al conmemorar los 71 años de Charly García, quien festejó en Palermo con un gran evento en el Bebop Club, acompañado de su hijo Migue, Palito Ortega y Nito Mestre, y donde subió al escenario junto a Rosario Ortega, en un show imperecedero.

En lo personal, con Charly García aprendí de la mutación del dolor, del “Say no more” a las cosas mundanas. La música de Charly me sacó por completo del ostracismo. En el pasado, García era un hombre que, con toda la tensión de su fantasía aterrorizada, se había imaginado algo inaudito, tan terrible que era imposible soportarlo, como imaginar dinosaurios en la cama, y esta cosa terrible, anclada por la dictadura, se encontraba en su camino, se había convertido en su realidad; pero esa condena se convirtió en su fuerza interior, la metamorfosis que lo absolvería de aquella adversidad. Después de cantarle a la muerte que lo terminaría por arrojar al abismo, García prefirió vestirse con las facultades del poeta, en un morir tedioso del Yo al que dejarían de interesarle los sufrimientos de la desgracia de la fama. Yendo de la cama al living, alejado de todo, Charly ideó la máquina de ser feliz.
Charly García ya tiene grabado y en su faceta final de mezcla y masterización, su nuevo material discográfico, tras haber publicado en 2017 el álbum Random. El baterista que lo acompaña en este nuevo disco es Fernando Samalea, quien asegura que hay al menos cuatro grandes hits en su nueva producción.
Así mismo, la música de Charly se escucha ya en una de las publicidades del Mundial de Qatar. Se trata de “Coincidencias”, una canción de García y Pedro Aznar que representa el nuevo aviso de la cerveza Quilmes para el Mundial y que busca las coincidencias entre 1986, el año en que Argentina ganó su más reciente Mundial de Fútbol, y 2022.
Charly García está más vivo que nunca, porque la vanguardia es así y su capricho es ley. Cada día estamos un paso más cerca de otra revolución musical.