Puebla: una meca del jazz en los años sesenta

Puebla, Pue. A fines de los años cincuenta e inicios de los sesenta del pasado siglo, por los rincones de la capital poblana comenzó a esparcirse un fascinante género musical: el jazz. Si bien no resultaba desconocido para algunos, tampoco formaba parte del gusto general, aunque por unos extraordinarios y breves años no hubo habitante angelino que se mostrara indiferente ante los vibrantes compases de esta música y sus máximos exponentes nacionales e internacionales.

Hoy nadie recuerda con exactitud cómo inició todo, pero existe constancia de que el género ya se disfrutaba gracias a la programación de dos emisoras radiales: la XECD-AM (1090 kHz) y la XEHR-AM (1170 kHz). Entre ambas, lograron cultivar el gusto por esta música y alternarla con los sonidos más habituales de la época, como los del bolero, las rancheras, los ritmos cubanos, etcétera. Fue la XEHR, encabezada por el periodista Roberto Cañedo Martínez, la más activa en transmitir los temas orquestales de Les Baxter, Duke Ellington, Benny Goodman, Dave Brubeck, Les Elgart, Gene Krupa, Tommy Dorsey y muchos más.

Las salas de cine hicieron lo propio, pero en mucho menor escala, mediante viejas películas estadounidenses de los años cuarenta, a las que sin empacho les modificaban el título original y les introducían el término “jazz”; por mencionar dos ejemplos: Las viudas del jazz (dirigida por Archie Mayo en 1942, cuyo nombre auténtico es Orchesta Wives) y Locos del jazz (que en realidad se llama Spotlights Scandals y fue realizada por William Beaudine en 1943).

Hasta ese momento, el influjo del género sincopado no abarcaba más allá de los medios de entretenimiento antes descritos. No obstante, en marzo de 1962 y para amenizar el Gran Baile del Concurso de la China Poblana, efectuado en los salones del club recreativo Parque España, se presentó la renombrada orquesta del trompetista cubano Chico O’Farril. Lamentablemente, las principales fuentes informativas de esa época (revistas y periódicos) no solían ahondar –salvo por algunas excepciones muy puntuales– sobre las minucias de los eventos, pero es de suponer que fue un rotundo éxito.

Más adelante, en octubre de ese mismo año, se dio a conocer otro suceso similar: el Primer Concierto de Jazz de Tino Contreras y su Conjunto. Para dicho recital, el baterista chihuahuense se hizo acompañar de Chilo Morán (trompeta), Fred Tatman (piano) y Mario Ballina (contrabajo). El concierto se efectuó en el Auditorio del Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec (CENHCH).

Nuevamente, se resiente la falta de crónicas sobre los conciertos; sin embargo, debió haber sido un episodio sin parangón en cuanto a jazz corresponde, pues en mayo de 1963 la promotora cultural Yvonne Recek de Luque entrevistó a Contreras y al preguntarle acerca de su próximo recital sobre suelo angelino, el músico le dijo: “Claro que iré. Actuaré en un concierto de beneficencia y además estoy encantado de volver a la preciosa Angelópolis, de presentarme ante un público gentil como el poblano… Para mí, lo diré siempre, el público de su ciudad es superior al de París. Nos trataron con mucho cariño… Aprovecho la oportunidad que me brinda (el diario) La Voz de Puebla para decirle al público grande de Puebla que en agradecimiento al aplauso cariñoso que nos tributaron la primera vez, estoy tratando de que sea en esa ciudad donde se realice el Festival de Jazz que se celebra anualmente en esta capital. En mi visita a Puebla, me acompañarán los organizadores de dicho festival y ojalá se convenzan de que esa ciudad merece ser la sede del gran espectáculo, ya que ellos pretenden efectuarlo en el ‘Yate Acapulco’. Pero repito: trataré de que sea la hermosa Puebla la elegida para el Festival de Jazz 1963”.

Tal como adelantó el oriundo de Chihuahua, regresó en junio de aquel año para el Segundo Gran Concierto de Jazz Tino Contreras y su Conjunto, apoyado en aquella oportunidad por Leo Carrillo (contrabajo), Tommy Rodríguez (sax), Freddy Noriega (voz) y Enrique Orozco (piano). Parte del anuncio aparecido en el diario El Sol de Puebla de esa fecha, dice así: “El Conjunto de Tino Contreras se presenta hoy en el Auditorio del CENHCH, en dos sensacionales audiciones: una especial para estudiantes a las cinco de la tarde y otra para el público en general a las nueve de la noche. (Contreras) alternó en forma exitosa en exclusivo hotel del D.F. con Benny Goodman, quien no escatimó elogios para el conjunto mexicano”.

Con respecto al propósito de llevar a cabo el Primer Festival Internacional de Jazz en tierras angelopolitanas, este se resolvió favorablemente y, en consecuencia, se esperaba un manjar musical todavía superior a todo lo ya escuchado. Dicho festival tuvo lugar entre el 25 y el 27 de octubre de 1963, en el Auditorio de La Reforma y logró convocar –además de al imprescindible Contreras–, a los pianistas Chucho Zarzosa, Pedro Plascencia y Al Zúñiga, la cantante Monna Bell, el contrabajista Víctor Ruiz Pazos, los ya mencionados Morán y Tatman y treinta jazzistas más.

Antes de que concluyera aquel luminoso año, también se presentaron por su cuenta el baterista Richard Lemus y el Cuarteto de Jazz Contemporáneo, conformado por Freddy Manzano (piano), el norteamericano Eddie Shu (sax) y los hermanos Félix (batería) y Luis (contrabajo) Agüeros. El primero actuó en julio, dentro del Auditorio de La Reforma, mientras que el grupo lo hizo a comienzos de octubre, en el Teatro Principal.

A mediados de los sesenta, el jazz parecía haberse consolidado en Puebla y se le escuchaba por la radio mediante programas especializados como El festival de jazz y Jazz, jazz, jazz, ambos emitidos por la XEHR. De igual manera, los combos se integraron a la variedad de fiestas y espectáculos nocturnos en los restaurantes o salones más exclusivos: Chucho Bonilla en el CENHCH, Álvaro López y Tino Martín en El Merendero, Contreras en el Tropicana y Zarzosa y el Quinteto de Vitaminas en La Góndola. También el público poblano conoció de primera mano al Cuarteto del norteamericano del saxofonista Stan Getz (diciembre de 1964) y a sus compatriotas de The Modern Jazz Quartet (febrero de 1965).

Adicional a todo lo anterior, para 1966 ya operaba el Comité de Jazz de Puebla A. C., el cual, amén de impartir conferencias sobre la procedencia y el desarrollo del género, se encargaba de agendar y consumar diversidad de actividades. Algunos conciertos planeados por este comité fueron reiteradamente engalanados con la talentosa actuación de Tino, quien todavía mantenía una relación afectuosa y correspondida con sus fanáticos angelinos.

Por otra parte, los festivales se convirtieron en el escaparate más importante, tal como lo demostró el Segundo Festival de Puebla, efectuado en mayo de 1967, con músicos tan mundialmente famosos como Dave Brubeck (piano), Dizzy Gillespie (trompeta), Thelonious Monk (piano) y el sexteto The Newport All Stars. De la misma manera, el Tercer Festival de Jazz de Puebla, acaecido justo un año después, contó con la presencia del saxofonista Julian Adderley, la cantante Clea Bradford, el flautista Herbie Mann y otra vez Brubeck y The Newport All Stars.

Ante tal andanada jazzística, es de suponer que aparecieran grupos o ensambles locales, aunque del único que se tiene certeza es de la quinteta formada por Arturo Mayorga (piano), Efraín Corro (guitarra), Lamberto Gallardo (bajo) y Ramiro García (batería), la cual llevaba por nombre Sigma 7 y se presentó ocasionalmente en el Teatro Principal y con regularidad en el Jazz Bar Restaurant Trattoria Tinoco.

La década sesentera se perfilaba a su término y con ello la afinidad del género sincopado con el terruño angelino se debilitaría, pero no sin antes realizar un último gran campanazo, pues en septiembre de 1968 se anunció la visita de una de las más grandes leyendas del jazz. De nueva cuenta, una escueta nota publicada en El Sol de Puebla nos da razón del suceso: “Hoy a las 21 horas, Duke Ellington se presentará en esta ciudad, una de las cuatro de la República en que actuará con su orquesta y sus cantantes de música moderna, solamente en Puebla, Mérida, Acapulco y la Ciudad de México. Esta presentación forma parte del programa de la XIX Olimpiada Cultural que se desarrollará en nuestro país, donde este autor presentará por primera vez su ‘Sinfonía mexicana’”.

Finalmente, en febrero del siguiente año, los norteamericanos Willie Bobo (percusiones) y Art Blakey (batería), junto a los brasileños Walter Wanderley, Eumir Deodato (ambos tecladistas) y Bola Sete (guitarra), fueron los responsables de cerrar un decenio musicalmente notable con el concierto Jazz 69.

A sesenta años de distancia, el jazz en Puebla atraviesa por un estado de letargo que únicamente es interrumpido por las esporádicas funciones de free jazz y similares, tanto locales como las provenientes de Ciudad de México. Muy en el fondo del recuerdo han quedado los relatos de las glamurosas veladas amenizadas por Tino Contreras y su Conjunto, los fastuosos festivales internacionales, las organizaciones amantes del jazz y hasta las bandas dedicadas al género. No obstante, como en este y muchos otros casos, sólo queda atentar tozudamente contra la desmemoria y apostar por días más prolíficos.

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Publicado en: Crónica