Diego Jiménez es promotor de eventos culturales desde el año 2005. Incursionó en el mundo de los festivales con MX Beat, empresa que contó con artistas como M.I.A., Diplo y Beastie Boys. Jiménez es también uno de los fundadores de Grupo ECO y uno de los creadores y el director del festival Ceremonia, mismo que ha contado con la participación de artistas como A$AP Rocky, Wu Tang Clan, Massive Attack, Björk, Aphex Twin, Rosalía, C. Tangana, Tyler the Creator, Snoop Dogg, Anderson Paak y Disclosure. Además, es fundador y socio de Trópico, un festival boutique que ha contado con artistas como David Byrne y Brian Wilson, De La Soul, Caribou, Jungle y The Rapture y que desde 2013 ha llevado lo más selecto de la música alternativa nacional e internacional a las playas de Acapulco, a lo largo de tres días de fiesta. Finalmente, es socio fundador de TSM, agencia de booking y management que cuenta actualmente en su elenco con músicos como Gera MX y Camilo Lara.
En 2020, Eco incursionó en el mundo de la producción virtual al lanzar Realidad Alterada, una serie de conciertos que lleva lo mejor de la música en vivo al metaverso.
En entrevista, charlamos sobre su larga carrera como promotor cultural, además de sus adversidades y proezas como director del Ceremonia.

¿Cómo te convertiste en promotor cultural?
Empecé cuando tenía veintiún años. Muchos de mis amigos eran músicos y les empezaba a ir bien. Mi ahora socio tenía una agencia y muchas marcas lo empezaban a buscar para hacer eventos relacionados con la música. Entonces me buscó para empezar a programar esos contenidos y a partir de ahí empezamos a hacer fiestas, conciertos, festivales. Es de esas historias de suerte. Yo no sabía nada de la industria de la música, soy ingeniero.
En el contexto en que estamos, las personas ya no quieren sólo escuchar o mirar: quieren pertenecer. En los festivales que realizas, ¿cómo intentas que el público participe e interactúe?
En Ceremonia tratamos de involucrar a diferentes creativos que admiramos y los invitamos a que usen nuestra plataforma para llegar a una audiencia más grande. A la hora de programar el cartel, siempre tenemos en mente cómo balancear el mismo, para que diferentes comunidades se vean representadas y se cuente una historia de lo que está pasando en la música a nivel global, pero desde una perspectiva de Ciudad de México. Buscamos que Ceremonia sea un espacio al que la gente vea como algo de lo que forma parte. Nos gusta mucho colaborar. Siempre estamos buscando nuevos aliados. Con Ceremonia Social también buscamos la participación.
Incursionaste en el mundo de los festivales con MX Beat. Cuéntame cómo fue entrarle de lleno a un festival que contó con talentos como Beastie Boys y M.I.A.
Yo era muy joven y en esa época en Ciudad de México no venían muchos de los talentos que yo quería ver. Era otra ciudad en cuanto a oferta cultural. Entonces tuve la suerte de que me invitaran a programar un festival. Ya en esos momentos había algo que estaba pasando en México. Se sentía venir un cambio interesante. Había muchos promotores, músicos, inmuebles, etcétera. Se sentía que la ciudad estaba lista para transformarse. Los Beastie Boys nunca habían venido a México y era algo muy extraño pero a la vez muy emocionante, porque cuando traíamos a artistas que pisaban el país por primera vez, la gente lo agradecía infinitamente. Hicimos varios primeros conciertos de muchas bandas con carreras establecidas. Aunque nos enfocábamos mucho en traer talentos más nuevos o que sentíamos eran parte de la conversación global y considerábamos que pronto iban a explotar, como el caso de M.I.A. Sin embargo, sabíamos que para contar una historia completa había también que voltear al pasado y por eso buscábamos incluir actos como los Beastie Boys. Siempre nos ha gustado tratar de estructurar nuestros festivales como una conversación de la actualidad con el pasado y transmitir por qué esa actualidad habla con ese pasado y por qué necesita de ese pasado para existir.
¿Qué papel juegan las redes sociales en tu trabajo?
Hoy día, todo. Creo que es el canal de comunicación más importante y directo para lo que hacemos. Es una herramienta que nos facilita mucho todo.
Háblame de Grupo Eco, compañía que ayudaste a fundar y que logra aglutinar espacios innovadores.
Eco se formó de la unión de tres empresas en el 2019, empresas amigas que ya colaborábamos todo el tiempo y que decidimos unir. Nos dimos cuenta de que para poder realmente hacer un ecosistema financieramente sano, teníamos que aliarnos con diferentes expertos para crear distintas empresas que nos ayudaran a construir las plataformas y experiencias que queríamos. Las empresas son independientes, pero se alimentan entre sí, nos vamos moldeando y transformando para ir logrando soluciones para nosotros y para otros clientes. Suena a cliché, pero la colaboración es lo que nos ha ayudado a crecer y construir mejores prácticas para dar mejores servicios a nuestros clientes y asistentes.
Lo que une a artistas como Wu Tang Clan, Massive Attack, Björk, Rosalía, C. Tangana, Tyler the Creator y Snoop Dog es el festival Ceremonia. ¿Cuál es el germen del festival y cuáles son las complicaciones a las que te has enfrentado durante su realización y dirección?
Vamos a cumplir diez años de que empezamos este proyecto. Hay muchos puntos de encuentro entre los músicos que mencionas, aunque en algunos casos parezcan completamente ajenos. Muchos de esos nombres forjaron la estética de la música actual. Nos gusta pensar que Ceremonia es un espacio tal vez utópico, donde diferentes personas, gustos y géneros pueden converger y convivir. Creo mucho en la empatía y el dialogo. Cuando las personas se conocen las diferencias se reducen, porque lo ajeno del otro deja de ser tan ajeno y empieza la parte del entendimiento del otro. Para mí, un gran logro en la última edición fue ver a fans de Wu Tang Clan en el mismo lugar que seguidores de Arca. Tal vez en otra circunstancia estas dos audiencias nunca iban a coincidir, pero al construir un cartel en el que se piensa en abrir espacios para más y más mundos, esos mundos se encuentran y para mí es cuando el valor de la cultura se puede ver y hacer tangible. Las complicaciones son todas. Organizar un festival es una locura. Hay una infinidad de variables muy difíciles de controlar. A mí que me gusta controlar todo y soy obsesivo a veces en que todo salga bien y todo mundo esté contento. Hacer festivales ha sido un proceso de aprendizaje infinito, en lo personal y lo profesional. Aprender a fracasar es de las cosas que Ceremonia me ha dejado. Un día puedes estar en la cima de tus sueños y al día siguiente tener absolutamente todo en tu contra. Hay una similitud medio poética con la vida. Lo más importante es hacer equipo, buscar que tu equipo tenga diferentes voces, hacerlas crecer, tratar de liderarlas pero dándoles también su autonomía; entender que las cosas grandes, como un festival, sólo pasan con el todo y no con el individuo. Entonces, además de las adversidades de la volatilidad de hacer un festival, una de las complicaciones más grandes es desestructurar ese pensamiento individual con el que nos programan desde que nacemos.
¿Qué es Ceremonia Social y de qué manera visibiliza y concientiza a las generaciones más jóvenes?
Ceremonia Social es un programa que dirige Montse Castera. Hace un par de años, nos sentamos a decirnos si lo que estábamos haciendo tenía realmente un impacto social o si era sólo una narrativa de marketing. Creo que en ese momento sí era solamente una narrativa de marketing; ahora tal vez tenga un poco más de sustento, aunque seguimos en la búsqueda de cómo lograr que los jóvenes se involucren más con las asociaciones civiles y sus causas. Que reunir a tanta gente tenga otros fines además de sólo para pasarla bien. Este programa hace alianza con diferentes asociaciones civiles y busca darles un espacio dentro del festival y otros espacios, para abrir conversaciones con la gente que convocamos. Hemos logrado muchas cosas, como una alianza con la ONU, pero justo para 2023 queremos cambiar la formula, queremos experimentar más con el activismo y encontrar formas más interesantes de apoyar proyectos y causas que nos apasionan. Estamos trabajando en cómo inyectar nuevas ideas al programa. Por ejemplo, para incluir a las personas con discapacidad desde el ámbito cultural hay que verlos en dos lugares: primero como espectadores que pueden disfrutar de todo el acceso a la cultura igual que cualquiera de nosotros. Para eso, es necesario que todos los espectáculos y eventos culturales tengan herramientas accesibles: lenguaje de señas, código QR. Cuando pensamos en accesibilidad cultural solamente pensamos en barreras físicas: una rampa, un ascensor. ¿Qué pasa una vez que entramos al espacio cultural cuando no tenemos estas herramientas? Necesitamos tenerlas disponibles. En segundo lugar: ¿qué pasa con las personas que tienen algún tipo de discapacidad y son artistas o productores, dónde están? Necesitamos conocer el mapeo de lo que pasa en nuestro país con estos artistas.
Necesitamos saber en dónde están, porque el mundo cultural es uno solo, somos todos. Creo que este punto es muy importante. Hemos hecho diferentes experimentos. Un año, llevamos unas como mochilas que ayudaban a que si tu condición es la sordera, pudieras escuchar el concierto con las pulsaciones de la mochila. Pero en este tema, sobre todo en este país, nos faltan muchas cosas por hacer.
¿Qué promete este año Trópico en Acapulco?
Trópico siempre es muy divertido, porque en la playa todo resulta mejor. Al ser un festival en el que la cantidad de asistentes es reducida, la experiencia se disfruta mucho más. Nos enfocamos en crear espacios nuevos, actividades que pueden pasar en un cuarto para quince personas o en un escenario para dos mil; que vayas encontrando música en diferentes lados: en una azotea, en una alberca o en la arena. Traemos artistas que tal vez no venderían ningún boleto, pero que sabemos que la gente cuando los vea en vivo se va a fascinar. También buscamos que vengan actos de muchas partes del mundo.
Es un festival que vale la pena conocer, es muy particular.
¿Cómo es tener en su elenco a Camilo Lara y otros talentos en la agencia de booking TSM?
Camilo Lara es uno de los artistas con los que más tiempo he trabajado, uno de mis grandes amigos, probablemente al que más le he aprendido y quien me ha dado muchos de los momentos mas gratificantes y emocionantes de mi carrera. A Camilo le pasan las cosas más locas que te puedas imaginar. No para de trabajar y no tiene miedo de equivocarse, ese es su súper poder. Me ha pasado de todo siempre que trabajamos juntos. Durante diecisiete años he trabajado con muchos artistas, pero creo que ahora estoy en un momento muy emocionante de mi carrera. Trabajamos con una gran cantidad de artistas que me gustan mucho, que están creciendo, la oficina cada vez está más consolidada y el aprendizaje de todos estos años amplia las posibilidades, lo cual me tiene muy contento.
¿Qué sorpresas nos traerá en años venideros —cuando la tecnología siga avanzando a pasos agigantados— Realidad Alterada, la serie de conciertos que lleva lo mejor de la música en vivo al metaverso?
En la pandemia empezamos una empresa llamada Realidad, uno de los proyectos más emocionantes que tenemos. La idea de la dualidad entre la realidad y lo virtual abre las posibilidades creativas y de entretenimiento a otros lugares. Realizar un concierto en el que las leyes de la física no juegan, te deja hacer visualmente prácticamente lo que quieras y descubrir el talento de las nuevas generaciones en cuanto a programación, arte, diseño, es como una inyección de ideas. Creo que podríamos hacer una entrevista sólo de eso.
