Grover Washington Jr.: el sonido y la furia del sax

El amor por la música llegó temprano a la vida de Grover Washington Jr., nacido en Buffalo, Nueva York, el 12 de diciembre de 1943. Su madre cantaba en el coro de una iglesia y su padre era un coleccionista de discos de jazz y saxofonista amateur. Nada tuvo de raro por ello que le compraran un saxofón a la edad de diez años.

Puede decirse que la vida profesional de Grover comenzó al cumplir sus doce, ya que solía ir con su padre –o incluso solo– a los clubes de Buffalo, donde se presentaba gente como Jack McDuff, Harold Vick y Charles Lloyd. Padre e hijo solían subir al escenario para tocar en jam sessions, la mejor escuela para aprender el arte de la improvisación. El chico gustaba también del blues y del rhythm n’ blues y era tan versátil que al poco tiempo ya tocaba el sax soprano, el tenor, el alto y el barítono, así como el clarinete, el bajo y el piano.

Grover Washington dejó Buffalo para tocar en el medio oeste con un grupo llamado Four Clefs. Poco después, se enroló en la armada y durante ese tiempo hizo importantes conexiones. Al regresar a casa, el baterista Billy Cobham, quien estuvo en la banda de la armada con Grover, lo presento con algunos músicos prominentes de Nueva York y poco después empezó a tocar esporádicamente en esa ciudad y en Filadelfia. Por ese tiempo conoció a la que sería su esposa, Christine (quien desde entonces actuó como su socia en los negocios y le dio dos hijos).

Luego de tocar en la banda del organista Charles Earland, Washington Jr. grabó Breakout, con Johnny Hammond. El álbum fue un éxito y confirmó a Grover como un nuevo talento en el saxofón. Su gran oportunidad llegaría en 1970, cuando Creed Taylor le dio la fecha para una sesión, en reemplazo de Hank Crawford. Grover había tocado ya en la sección de metales de la banda de Taylor. El resultado fue Inner City Blues, en 1971. De ahí siguieron discos como All the King Horses, Soul Box y Mister Magic, trabajos que le abrieron las puertas para trabajar con músicos como Bob James, Randy Weston, Eric Gale y Dave Grusin. Su éxito en los setenta continuó con trabajos como Feels So Good, A Secret Place, Live at the Bijou, Rees Seed, Skylarkin y Paradise.

Con la grabación de Winelight, en 1980, el músico adquirió reconocimiento como un maestro líder en la música instrumental. El álbum ganó dos premios Grammy: por la mejor grabación en la categoría de jazz fusion y por la mejor canción de rhythm n’ blues con “Just the Two of Us”. El Boston Herald Américan describió al disco como “una verdadera obra maestra de un artista que posee la habilidad para combinar los mejores elementos del pop, el soul y el jazz y transformarlos de una manera única”.

Los subsecuentes álbumes del saxofonista extendieron su reputación aún más allá. En Come Morning (1981) participaron Ralph MacDonald, Steve Gadd, Eric Gale,  Richard Tee, Marcus Miller y en las voces Grady Tate. The Best Is Yet to Come (1982) le dio una nominación al Grammy a la vocalista Patti LaBelle, por la composición del mismo nombre. En Inside Moves (1984), contó con la voz de John Lucien. Para Strawberry Moon (1987), Grover se unió al legendario guitarrista de blues B.B. King, así como al vocalista de jazz y rhythm n’ blues Jean Carne. Con Then and Now (1988), exploró las facetas más variadas de su expresión musical, con artistas del medio jazzístico como Tommy Flanagan, Herbie Hancock, Ron Carter y Marvin “Smitty” Smith. En Time Out of Mind (1990), Washington se anotó otro éxito con la voz de Phyllis Hyman en “Sacred Kind of Love”. En 1992, con Next Exit, incursionó de nuevo en diversos caminos musicales, reinventando un clásico de Paul Desmond: Take Five, al que retituló “Take Another Five”, haciendo equipo con The Four Tops y con Lalah Hathaway. En All My Tomorrows (1994), el saxofonista se encontró acompañado de estrellas del jazz moderno como el pianista Hank Jones, el trompetista Eddie Henderson, el bajista George Mraz, en la batería Billy Hart y Louis Nash, entre otros, y con el vocalista Freddie Cole para una sesión acústica de baladas. Después de All My Tomorrows, grabó Soulful Strut, un trabajo que constituyó toda una sorpresa, ya que significó un retorno a sus orígenes musicales.

Por casi 25 años, Washington Jr. fue uno de los más aceptados y reconocidos instrumentistas dentro de la música popular norteamericana. Ningún saxofonista logró mantenerse en el nivel exacto entre el jazz y el rhythm n’ blues con tan gran estilo y con tal gracia. Sin pensar en términos de categorías, su principal motivación fue siempre hacer música, su trabajo era explorar y expresar la música del corazón. Quería vivir su momento.

Grover Washington Jr. murió en plena madurez existencial y musical, a los 56 años de edad, el 17 de diciembre de 1999, en la ciudad de Nueva York. La causa aparente fue un ataque cardíaco, minutos después de presentarse en la grabación de un programa de televisión para la cadena CBS: The Saturday Early Show.

“Siempre agradeceré el honor de tocar el saxofón con Grover en 1993, después de un concierto de jazz en la Casa Blanca, y por la música maravillosa que tocó en las celebraciones de mi cumpleaños número 50”, declaró al enterarse de su muerte el entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, para añadir: “Extraño al hombre y a su música”.

Al momento de morir, Grover Washington Jr. estaba promoviendo su nuevo álbum: Prime Cuts: the Columbia Recordings 1987-99.

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Publicado en: Reportajes