Una pequeña gran obra maestra de los Kinks
(Face to Face en su 55 aniversario)

The Kinks es una de las grandes agrupaciones británicas de todos los tiempos. Parte esencial de la llamada Ola inglesa de mediados de los años sesenta del siglo pasado, este cuarteto liderado por el genio creativo de Ray Davies (nacido en Londres en junio de 1944) se encargó durante casi tres décadas (su primer disco apareció en 1964 y el último en 1993) de hacer una crónica llena de color y sarcasmo, de inteligencia y gracia, acerca de la vida del pueblo inglés en todos sus estratos sociales. Con letras en ocasiones muy críticas, en ocasiones muy cáusticas, pero también muchas veces cálidas y empáticas, además de una entrañable música que nunca abandonó su característico estilo (un rock clásico muy à la Reino Unido), los Kinks poseen una vasta obra discográfica en la que destacan muchos de sus álbumes. Entre ellos, uno de los primeros en brillar con luz propia fue Face to Face (aparecido en octubre de 1966), al que podemos considerar como el primer esfuerzo de Ray Davies y compañía (incluido su hermano menor, el estupendo guitarrista y esporádico compositor y vocalista Dave Davies) por realizar una obra redonda, con una producción muy cuidada del propio Ray y una intención que lo podría definir como uno de los primeros álbumes conceptuales de la historia del rock (de hecho, apareció siete meses antes que el muy conceptual Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de los Beatles).

1966 fue un año clave para el desarrollo del rock. Situado entre el despertar psicodélico de 1965 y la explosión creativa de 1967, el año del doble seis no sólo fue un puente sino una senda llena de creatividad y exploraciones artísticas dentro de una música que no acababa de quitarse la etiqueta de efímera y anodina por parte de los medios. Para los Kinks, el 66 fue también un año de gran importancia. Si en el 64 y el 65 habían grabado temas fundamentales para la historia del rock como “You Really Got Me”, “Tired of  Waiting for You” “All Day and All of the Night”, “Set Me Free” y “Where Have All the Good Times Gone”, sus tres primeros álbumes (Kinks, de 1964; Kinda Kinks, de 1965 y The Kink Kontroversy, también de 1965) habían sido una mera colección de temas propios con algunas estupendas versiones de viejos blueses (como “Milk Cow Blues”) o de composiciones de Chuck Berry (como “Beautiful Delilah”).

Face to Face, su cuarto opus, fue en cambio el primer esfuerzo serio del grupo (conformado por Ray Davies, voz principal y segunda guitarra; Dave Davies, guitarra principal; Peter Quaife, bajo y Mike Ivory, batería) por realizar una obra más redondeada, con una producción mucho más cuidada y una intención que, como ya habíamos dicho líneas atrás, lo podría definir como uno de los álbumes conceptuales primigenios del rock, contemporáneo del Revolver de los Beatles y el Freak Out de Frank Zappa. No es casualidad que un crítico tan renombrado como Stephen Thomas Erlewine catalogue a Face to Face como ·una de las más finas colecciones de canciones realizadas durante los sesenta”.

En este larga duración, Ray Davies hizo más patente su interés por retratar con fina ironía y festivo sentido burlesco a la sociedad británica de su tiempo, al crear verdaderas imágenes poéticas de los más diversos estamentos de clase y de sus personajes más representativos. Letrista de primera clase y autor de melodías memorables, dentro de estructuras armónicas básicas que rara vez se salían del ritmo marcado por el compás de cuatro por cuatro, Davies es el creador de ese estilo inconfundible que convirtió los Kinks en absolutos clásicos.

Así lo ejemplifican en este álbum piezas magníficas como las que recorren su espléndido lado A: la rocanrolera “Party Line”, la bellísima “Rosie Won’t You Please Come Home” (con una letra que de alguna manera parece anunciar a “She’s Living Home” de los Beatles y de la que Marianne Faithfull realizaría posteriormente una versión estupenda), la sarcástica “Dandy” (con sus toques de canción de music-hall), la melancólica “Too Much in My Mind” (con el clavicordio ejecutado por el legendario Nicky Hopkins), la muy conocida y crítica  “Session Man” (aquí también destaca el clavecín de Hopkins), la intensa y dylaniana “Rainy Day in June” y la juguetona y bluesera “House in the Country”.

El lado B abre con otro típico y contagioso rocanrol kinkiano: “Holiday in Waikiki” y prosigue con la simpática “Most Exclusive Residence for Sale”, para llegar a esa joyita de toques orientalistas que es “Fancy”, con la guitarra acústica a manera de sitar y las percusiones que suenan como tablas hindúes. “Little Miss Queen of Darkness” transita por la música de vaudeville, con acordes de guitarra que remiten al jazz de los años treinta y un puente en el cual escuchamos un curioso solo de tarola. “You’re Looking Fine” es otra pieza imprescindible del repertorio de los Kinks, desde la figura que Peter Quaife marca en el bajo hasta los requinteos contrapunteados de Dave Davies y un piano sensacional (¿tocado por Hopkins?) que apoya al solo de guitarra ejecutado por el propio Dave mas la rasposa voz de Raymond Douglas Davies (¿o es el propio Dave el que la canta?).

Todo lo anterior sirve para llegar a la pieza cumbre de Face to Face y uno de los grandes temas clásicos del rock de todos los tiempos: la inconmensurable y fastuosa (aunque armónica y paradójicamente sencilla) “Sunny Afternoon”, gran sátira social acerca de un hombre quebrado económica y amorosamente (“El recaudador de impuestos se llevó todo mi dinero / y me dejó en mi casa señorial / holgazaneando en una tarde soleada / Ya no puedo navegar en mi yate / porque el tipo se llevó todo lo que yo tenía / Lo único que me queda es esta tarde soleada” o “Mi novia se largó con mi coche / y regresó con su má y su pá / contándoles cuentos de embriaguez y crueldad” o “Ayúdame, ayúdame, ayúdame a irme lejos / Bueno, dame dos razones por las que debería quedarme / Porque me encanta vivir así de placenteramente / vivir esta vida de lujos / holgazaneando en una tarde soleada”). La canción está enmarcada por una melodía que de inmediato nos remite a los ambientes de Nueva Orleans (“I got a big fat mama tryin’ to break me”). “Sunny Afternoon” alcanzó un gran éxito e influyó decisivamente para que Face to Face se convirtiera en un álbum muy popular en Gran Bretaña. Con el tiempo, el disco fue trascendiendo al mundo, hasta convertirse en lo que es hoy día: una obra imprescindible dentro de la discografía de los excelsos Kinks.

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Publicado en: Discos

Un comentario en “Una pequeña gran obra maestra de los Kinks
(Face to Face en su 55 aniversario)

  1. Excelente álbum, gracias por traerlo nuevamente a mi memoria, las primeras canciones que escuche de este álbum y que hicieron que lo buscara para disfrutarlo completo fueron «A House in the Country», «Fancy» y «Sunny Afternoon»

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