Hace tres décadas, enfrentado a la música de Oxomaxoma, hacía una pregunta que aún me parece pertinente: ¿De cuál Oxomaxoma hablamos cuando hacemos mención del grupo? ¿Es el Oxomaxoma de hoy el mismo que escucharemos mañana? A treinta años de ese cuestionamiento, a 42 de la formación de la banda, la contestación es aún válida. Escribía entonces: “La respuesta es fortuita… Desde su nacimiento todo parece un accidente, incluso el nombre es fruto de la casualidad; sin embargo, con el paso del tiempo la estructura ha adquirido identidad, no sin sufrir transformaciones radicales”.

Estas mutaciones van desde la instrumentación utilizada y el número de integrantes, hasta —lo más importante— su sonido. En sus inicios fueron un cuarteto; ahora, poco más de cuatro décadas después, son un trío y en su formación, luego de la defeción de Arturo Romo, sólo permanece uno de sus fundadores: José Álvarez.
En esta historia, no exenta de avatares, han editado ocho producciones y en ellas han quedado registrados esos cambios; pero un par de constantes han sido el atrevimiento y la experimentación. En sus comienzos hacían su música con un mínimo de instrumentos, aunque con gran imaginación, y parte de ello está asentado en En el nombre sea de Dios (1990). En su siguiente trabajo, Un difunto lleno de vida (1994), los cambios los inclinaron a pulir el sonido, a hacerlo más musical, pero sin perder nada de su atrevimiento inicial.
Tres años después, acompañados por diferentes invitados, bordaron uno de sus trabajos más refinados: Sin boca con los ojos negros. Los años posteriores desperdigaron cortes en varias compilaciones y fue hasta el presente siglo que apareció la compilación Espíritus en rojo y negro (Luna Negra, 2002).
Vinieron años de silencio, rotos por el nuevo Oxomaxoma, esta vez un dueto conformado por Álvarez y Bishop, quienes además de encauzar la nave hacia las aguas de la música industrial y la electrónica, lanzaron Con ojos de fuego (2015) —ese año Rabit Doll se integró a la banda para volverla trío—, Industrial Body Music (2019), Laboratorio para la desocultación sonora de la patamúsica 2020 (su único vinil hasta ahora), la compilación Compiurakenroff. Tuaken Gousk (2015) Tuaken Fakent ( 2022) y el reciente EP Addendum de una trilogía sin título (Patamúsica), sólo en formato digital.
Desconozco la razón, pero de las agrupaciones experimentales, Oxomaxoma es a la que se le han dedicado más box sets. En 2012 apareció Obras completas, una producción artesanal que recoge las tres primeras obras y añade el inédito Las pesadillas de Eustaquio Rahán, pergeñado únicamente por José Álvarez y Arturo Romo. Una versión extendida en formato de cassette y edición limitada con el título Fanfarria y bostezos (Ruido Horrible, 2019) que incluye una cinta más firmada como Álvarez Romo Ensamble que en realidad retrata a la dupla en amorfos y rugosos experimentos en 1979, previos a la formación del proyecto. En 2021 apareció Designios, una caja de cuatro discos compactos considerado como la genésis de Oxomaxoma, con sus primeros conciertos realizados de forma austera en cuanto a instrumentación se refiere, todos inéditos, más Live at MAM, cinta lanzada originalmente en Italia en 1990 y en edición nacional por primera vez.
A lo largo de estos más de cuarenta años, Oxomaxoma se ha hecho de muchos amigos y para celebrarlo llevarán a cabo tres sesiones en el Multiforo Alicia, a la cual han convocado a músicos con quienes han trabajado en este periodo, algunos de ellos que hace mucho no se han presentado en vivo o no lo han llevado a cabo con la agrupación. En las tres sesiones, mismas que arrancarán con una mesa redonda con el periodista José Xavier Návar y los escritores Mario Alquicira y Ruin Andrade, los únicos presentes serán Arturo Romo y José Álvarez.
Cada una de las noches de Oxomaxoma 1980-2022, una retrospectiva sonora está organizada en bloques, en los cuales la tónica será la improvisación, pues se trata de ensambles cuya conformación se hará ex profeso para esta ocasión o que tal vez coincidieron sobre un escenario de forma ocasional. Así, el primer día desfilarán Ruido Horrible (Sergio Sánchez) y Ramsés Guevara (Deimusaranea); Ernesto Andriano, Adriana Camacho y Luis Flores. El segundo apareará a Virgen Siamesa y Dr. Kontra; Arturo Meza y Ramiro Ramírez (ex Tribu). En el último, Ramsés Luna (Luz de Riada), Rolando Chía y Armando Velasco, antiguos colaboradores del grupo, pero ausentes de un escenario por largo tiempo; Gibrana Cervantes, Concepción Huerta y Eduardo Greenleg; Oxomaxoma (la alineación actual), más Arturo Romo y Samen Almon, entre otros.


Encanto, fascinación, misterio, asombro, son algunas sensaciones que la música de Oxomaxoma ha producido en quienes se han acercado a ella. La influencia de la banda, sonora o de actitud, también ha quedado en los que han incursionado en la experimentación y la electrónica. De hecho, quien esto escribe siempre se sorprende cuando en pláticas informales otros músicos le señalan el impacto que la agrupación tuvo en sus comienzos.
Ocasión irrepetible que habrá que atestiguar en directo. Se anuncia la grabación de un disco, pero estar allí, al menos para los interesados en el noise, la electrónica y la experimentación, suena a una visita al paraíso.
Oxomaxoma, 1980-2022. Una retrospectiva sonora, 21, 22 y 23 de julio, a partir de las ocho de la noche, Foro Alicia (Av. Cuauhtémoc 91-A, Col. Roma).