Sunset Images, de sueños hechos realidad

He olvidado el número de veces que me he topado a Samuel Osorio (alias Sunset Images) tocando en directo. La más reciente fue hace un par de semanas, en Rabioso, un antro del centro de CDMX, donde el grupo fue a vaciar esa descarga de sicodelia, kraut y stoner tan característica de él.

Osorio, cuyos principales instrumentos son la guitarra y el bajo, aunque sabe algo de piano y recientemente ha incursionado en la batería, fundó la agrupación en 2014. Luego de producciones como Hajime, Obscure Daze o el en vivo Live at Space Fest!, el proyecto de un solo hombre recaló en Traumatismo nacional, su más reciente obra, primer álbum y vinil en el que encontramos ya un sonido consolidado propio.

Platicamos con el músico a propósito de la aparición en CD de Traumatismo nacional (en el sello Loud, Slow and Distorted Riffs) y sondeamos sus comienzos, así como algunos avatares que se han suscitado en una trayectoria ya cercana a la década como Sunset Images.

Fotografía: Zayda Gómez
Fotografía: Zayda Gómez

¿Cómo empezaste a interesarte en la música?
Fue en mi niñez. Mi hermano mayor fue mi primer mentor. Recuerdo mucho que escuchaba los soundtracks de películas como Good Will Hunting o Trainspotting, mucho drum and bass de Roni Size y las suites para violonchelo de Bach que aprendí a apreciar mucho después… La inquietud por descubrir música por mí mismo empezó cuando a los diez años escuché la canción “Elevation” de U2 y la repetía todo el día. Un poco después empecé a escuchar a Interpol, Elefant, Secret Machines, etcétera. El parteaguas fue cuando años después descubrí el soundtrack de la película The Fountain, de Darren Aronofsky, el cuál fue compuesto por Clint Mansell y contaba con la participación de Mogwai y Kronos Quartet. Fue entonces cuando quise aprender a tocar un instrumento musical.

¿Tienes estudios formales de música?
Al terminar la preparatoria, sin una idea clara de qué hacer, pasé un tiempo trabajando, estudiando idiomas y buscando información acerca de escuelas de música, hasta que descubrí el Centro de Investigación y Estudios de la Música (CIEM), al cual entré a estudiar la carrera de composición. Tres años estuve ahí y fue una época muy fructífera y de mucho aprendizaje, especialmente con la doctora María Antonieta Lozano, con quien tomaba clases de piano, armonía y composición; también analizábamos las obras de Chopin, Bela Bartok y Toru Takemitsu, pero en un punto me resultó muy difícil seguir, me abrumó la cantidad de trabajo y la velocidad con la que avanzaba mi grupo y terminé por abandonar la carrera un poco después de haber iniciado Sunset Images.

¿Es Sunset Images tu primer grupo? ¿Cómo comenzó todo, quiénes la integraron?
Sí, lo formé con un amigo de la primaria (Mauricio Rosales, guitarra) y uno de la secundaria (Francisco Sánchez, batería). Ya habíamos tocado juntos, pero nunca con intenciones de crear. Recuerdo que asistimos a un concierto de Mogwai en el Plaza Condesa y fue una experiencia muy chida e impactante; aparte de que el audio estaba increíble, el grupo tocó un set muy poderoso. Cuando salimos, decidimos formar una banda. Fue a finales de 2013 que reclutamos a Arturo Gómez en el bajo e iniciamos formalmente el proyecto en 2014.

Fotografía: Carlos Garza
Fotografía: Carlos Garza

Cuando llegaste a la grabación de Obscure Daze, Sunset Images ya era una propuesta de un solo hombre, ¿cómo ocurrió eso?
Fue un proceso largo. Los primeros miembros se fueron saliendo. Primero lo hizo el baterista, a pocos días de entrar a grabar, y Alejandro Zúñiga (Acidandali) entró en su lugar. Con él grabamos el primer EP. Poco después de la grabación salió el otro guitarrista y la alineación quedó como un trío. Durante los meses siguientes estuvimos tocando mucho en CDMX y tuvimos la oportunidad de viajar a Nueva York y hacer cuatro fechas allá. Ese viaje también fue un acontecimiento importante para nosotros y nos impulsó a querer regresar y hacer una gira por Estados Unidos. Al volver lanzamos el CD, tocamos un par de fechas, salió Arturo y entró Mauricio Juárez en su lugar. También se unieron a la causa Toshio Aoki, quien fue nuestro ingeniero de audio, y mi hermano Víctor Cuéllar que hizo la labor de tour manager. Con este equipo hicimos nuestro segundo periplo que abarcó Ciudad de México, Cholula, Toluca, Monterrey y luego San Antonio, Austin, Houston y Dallas. Al regresar, Alejandro y yo estábamos súper entusiasmados por volver a Nueva York y probar suerte por allá, así que ahorramos durante los siguientes seis meses y nos lanzamos a la aventura. Durante ese tiempo también compusimos y grabamos el segundo EP, Hajime, ya en formato de dúo, (yo en bajo y guitarra simultáneamente, con la ayuda de pedales de loop, y Alejandro en batería y secuencias). Vivimos en Nueva York durante seis meses, rentamos un cuarto en un sótano de manera medio ilegal y tocamos más de 30 fechas en ese lapso. Fue un tiempo de mucho aprendizaje y agarramos muchísima experiencia tocando en vivo durante esos meses. También ahí compusimos lo que sería el siguiente material, Obscure Daze. Regresamos a México y grabamos los temas del disco y poco después, a mediados de 2016, Alejandro decidió dejar el proyecto para seguir con planes personales. Por mi parte, continué con Sunset Images, ahora con la ayuda de Álvaro Castro del grupo Tajak, y continuamos así durante el año y medio siguiente. Cuando salió el disco, ya en 2017, pues era más bien natural que la banda ya se había vuelto mi proyecto, después de la salida de todos los miembros originales.

¿Cómo describes la trayectoria de Sunset Images, desde aquel primer EP a Traumatismo nacional?
Ha sido como reiniciar desde cero cada vez, con tantos cambios en la alineación. La grabación de cada material ha sido siempre muy distinta, la composición de los discos. Lo resumiría como un proyecto de resistencia que me ha dado muchas satisfacciones y angustias, me ha hecho cuestionarme si valdrá la pena continuar, pero a la vez se volvió mi proyecto de vida y con el deseo seguir y tocar en todos los lugares posibles e inspirar a otras personas a crear, ya sea música o cualquier otro tipo de arte. Creo que eso sería el mejor logro para mí, poder inspirar a otros.

De tus experiencias tocando en el exterior, ¿cuál ha sido la más importante?
Todas las considero importantes. Tienen su valor y han sido experiencias únicas. Constantemente me preguntan de cuando toqué en Japón. Mi ex pareja encontró una súper promoción a un precio muy bajo, decidimos aprovechar la oportunidad y en ese momento se me ocurrió aprovechar el viaje y tocar un par de fechas. Entonces, un mes antes de salir, envié cientos de correos buscando fechas, grupos, lugares y una noche contacté a la gente de la banda Kikagaku Moyo. Go Kurosawa (vocalista y percusionista) respondió mi solicitud de amistad por Facebook y le escribí preguntando si podríamos armar una fecha en conjunto o algo; le envié la música y muy amablemente me respondió a las pocas horas y dijo: “Hey, escuché tu música, me gusta mucho; desafortunadamente no podemos tocar en las fechas que vienes, pero te puedo ayudar a buscar un par de fechas, dame un tiempo y te pondré en contacto con algunos promotores”. Gracias a él,  conseguí una fecha en Tokio y otra en la ciudad de Matsumoto; las otras dos se lograron con la ayuda de un par de amigos. Otra cosa muy estresante fue poder conseguir un baterista local. Puse un anuncio y respondieron dos candidatos. El primero era un jazzista de alrededor de unos 50 años, con quien hice un ensayo que salió muy bien, pero no me parecía que mi música estuviera en su onda; el segundo fue un joven de mamá japonesa y papá inglés llamado Ryan Tokotaki. Después de hacer un ensayo con él, decidí que era la mejor opción. Otras experiencias geniales fueron también el tour por Europa en 2018, tocar en el SpaceFest en Polonia y el Festival Integraciones, en Perú.

Fotografía: Carlos Garza
Fotografía: Carlos Garza

Además de Sunset Images, tocas en El Universo. ¿Qué papel desempeñas allí?
El año pasado, cuando se reiniciaron las actividades y conciertos, tuvimos nuestra primera presentación el 7 de julio. Fue en el ciclo Hipnosis y entre los asistentes se encontraba Gabriel Gavidia, quien fue el primer bajista de El Universo. Lo encontré un par de semanas después y me dijo que había visto a Sunset Images. Ese día, él conoció a Eder Ademar, fundador de El Universo, se volvieron amigos y lo invitó a tocar el bajo con él. A los pocos días recibí un mensaje de Gabriel para decirme que tenía un grupo y que quería hacer una fecha con nosotros, me pareció buena idea y acepté. El Universo tocó un set muy corto, de cuatro canciones, pero fue de gran impacto; me gustó mucho y, bueno, las dos agrupaciones hicimos buena conexión. Un mes después vi que iban a tocar en La Bestia y decidí ir a verlos, porque me habían gustado, y me llevé la sorpresa de que sólo estaban tocando cómo dúo de guitarra y batería. Al final del show, descubrí que Gabriel se había regresado a Nueva York. Platicando con Eder, le pregunté quién tocaría el bajo. En ese momento me ofrecí por si les salía alguna fecha o algo. Unas semanas después, me contactó para ver si podíamos echar un ensayo y ver cómo fluía. Una cosa llevó a la otra y ahora soy el bajista, jajaja. También grabamos cuatro canciones en El Derrumbe, que es el sello/estudio de la banda Lorelle Meets The Obsolete (el CD epónimo apareció en el sello LSDR Records).

¿Hasta ahora qué es lo más importante que has alcanzado con Sunset Images?
El último disco, Traumatismo nacional, que se pudo lanzar en vinil con el apoyo de dos sellos discográficos, Little Cloud Records y Dirty Filthy Records, es uno de mis logros más grandes. La actual alineación, con Alan López (batería) y Diego Rosales (bajo) y con la que hemos tenido las últimas presentaciones en foros más grandes, es la encarnación más potente y sólida que ha tenido Sunset Images. Estoy muy contento con lo que está pasando actualmente. Otro de los grandes logros ha sido compartir escenario con grupos que me han influenciado musicalmente (No Joy, Rakta, Bo Ningen, Acid Mothers Temple, Will Carruthers [Spacemen ]) y el más importante de todos fue abrir el concierto de Mogwai en 2018, en el Plaza Condesa. Aún recuerdo que años antes estaba ahí de espectador, pensando en formar una banda, y quién diría que después estaría en ese mismo lugar, en el que los vi por primera vez, pero ahora compartiendo el escenario, tocando mi música. Un sueño hecho realidad.

Sunset Images en el Alicia (Av. Cuauhtémoc 91-A, Col. Roma). Jueves 7 de julio de 2022. Comparte cartel con Satón, Crank y Semipro.

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Publicado en: Entrevista