No se trata de una banda emergente, pero a pesar de su experiencia el calificativo de veteranos aún no es aplicable. Su debut, Líneas mentales, es un EP aparecido en 2010. El camino siguió con el álbum 7 (2013), al cual sucedió Multiversio (2017), gran disco, no debidamente valorado en su momento y en el que el grupo imprimió un cambio de orientación importante. La saga continuó con otro EP, Danzas nocturnas, el cual nos ha traído hasta la reciente aparición de Ciclo vol. I.
URSS Bajo el Árbol se hace llamar así, dice el guitarrista Exael Salcedo, porque es una construcción. Más jóvenes, cuando leían acerca de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y pensaban que cada uno de ellos –entonces eran un sexteto– provenía de mundos sonoros distintos, decidieron bautizar al grupo con las siglas de aquel inmenso país; sin embargo, poco después descubrieron que ya existía una banda con el nombre URSS y entonces Salcedo pensó en “agregarle Bajo el Árbol, porque era el símbolo de la familia, de echar las raíces. Los dos términos, juntos, se nos hacían dadaístas, lo imaginábamos como un collage”.

En el paso de 7 a Multiversio, la agrupación se redujo a quinteto, pero más llamativo fue el cambio estilístico: de los márgenes de la fusión, pasaron a las canciones, un cambio de 180 grados que repelió a algunos de sus escuchas, pero atrajo a más.
“Mientras hacíamos ese disco”, dice el guitarrista, “un amigo me decía que un cambio de cantante siempre es un cambio de cerebro en un grupo. Sentíamos que la naturaleza de la banda era no quedarse en el mismo lugar y Mauricio, nuestro nuevo cantante, estaba conociéndonos musicalmente y viceversa. Lo que sumó al proceso fue que decidimos crecer como músicos, porque Multiversio fue decir vamos a dar el paso para aprender a caminar, porque no sólo es diferente a Líneas mentales, también es más complejo, tiene muchas cosas que no habíamos hecho antes, metimos guitarras acústicas, sintetizadores, más voces y presentó un reto”.
Con el paso de los años, URSS Bajo el Árbol se ha reducido a cuarteto: Mauricio Solo (voz), Julio Gámez (bajo), Jonathan Arellano (saxofón, sintetizadores) y Exael (guitarra). En concierto se hacen acompañar por un baterista invitado.
Recientemente acaban de lanzar el primer volumen de Ciclo, tercer álbum de su discografía y que, decíamos atrás, fue precedido por el EP Danzas nocturnas, al cual, señala nuestro interlocutor, “le fue muy bien en la radio, pero al arrancar la gira en 2020, llegó la pandemia y, por salud mental, cada quien se aisló en su mundo”.
Sin embargo, la cuarentena extendida les abrió una vena creativa y fue entonces cuando el vocalista Mauricio Solo sugirió trabajar un nuevo disco; no una canción, no un EP, un álbum completo. “Comenzamos a mandar ideas por un grupo de Whatsapp y cuando nos dimos cuenta, ya teníamos varias canciones; cuando pudimos vernos en el estudio, no nos metimos a grabar el disco, nos invitaron a hacer un tributo a nuestros amigos de Austin TV y también grabamos una primer canción del disco y nos sentimos comprometidos a avanzar con él. Empezó a distancia, pero acabó siendo un trabajo de estudio”, comenta Exael.

Esa obra que comenzó a circular a finales de febrero, anuncia una continuación, un siguiente volumen que estará disponible a fines de este mes o inicios del próximo. “Este es un álbum muy completo a nivel sonoro, lírico y a nivel concepto de la banda. Abarca toda la trayectoria de URSS Bajo el Árbol. Tiene recuerdos de Líneas mentales, de 7, de lo actual y tiene música que ya suena a algo que nunca habíamos hecho antes. El Volumen 2 tiene otros momentos, lo que estamos haciendo es mostrarles el universo de la banda por medio de estas canciones y acompañados de El Rey de los Monstruos, un artista visual. Incluso creamos nuestro propio lenguaje (dux) y Ciclo volumen I es el primer capítulo”.
En esta primera parte, aparece el guitarrista Alex Otaola en un par de cortes (“Mitos del futuro (Uh)” y “Máquina del tiempo”), una participación que se dio de manera muy orgánica, pues Exael fue su alumno durante dos años. Cuenta: “Platicábamos de hacer un pasaje llamado ‘Máquina del tiempo’, porque el disco abarca presente pasado y futuro del grupo y a mí me tocaba liderar ese track. Propuse invitar a Alex y al llegar el momento, nos sentamos a improvisar durante dos horas y de allí tomamos lo que creíamos que podría funcionar”.
“Máquina del tiempo”, en medio de su abstracción, es efectivamente un retrato de la vida de la agrupación en estos años, construido con diferentes sampleos: “Lo que hice en este track fue armar un collage. Tomamos muestras de shows en vivo, de audios de nosotros platicando en los ensayos y de una sesión en Canal 11. Se creó un momento que a mí me gusta mucho, porque el corte sí se siente como un viaje a través del tiempo”.
Sin embargo, el cuarteto no puede dejar la polémica de lado y en Ciclo vol. I echa mano del autotune en “Estatua enterrada en la arena” y el corte que da título al disco. Al respecto y para concluir, dice Exael: “Se ha vuelto polémico aunque muchos no lo notan, porque el primer corte también tiene autotune y sentíamos, como artistas, que todas las herramientas existentes en la música funcionan como un recurso creativo. Mauricio no necesita autotune, la letra es muy intensa y viene justamente el track amalgamado con todo el concepto y es un personaje que viene del futuro y se encuentra una estatua enterrada y queríamos que se escuchara futurista. Nos gusta utilizar esos recursos, no es que queramos sonar a reggaeton, es un recurso más y se nos hizo interesante utilizarlo”.
Ciclo vol. I en realidad forma una espiral, abre posibilidades y dado el trabajo previo de la agrupación, la próxima producción de lanzamiento inminente, abrirá puertas al futuro, un futuro que se espera sea promisorio.