Proseguimos la charla con Lalo Mariné, Guillermo Cuéllar y Alam Hernández, integrantes de Tangerine Circus, Enso y Alpha Lighting System respectivamente. En la entrega anterior hablaban de la necesidad de diversificar sus actividades musicales, de allí la pregunta con la cual abre esta segunda parte.
Voy a ser muy honesto. Me cuesta trabajo entender eso de apostar aquí y allá, porque antes hubo músicos que querían ser famosos a como diera lugar, empezaban haciendo rock y terminaban haciendo balada o cumbia. Pero sigamos… Al principio mencionábamos que el actual es un momento muy interesante, hay muchos músicos creativos en la escena nacional, pero ¿por qué no podemos tener más desarrollo, por qué no podemos conquistar más público?
LM: Me va a resultar más fácil hablar desde el lado de la audiencia. Hablando como banda, porque de solista es diferente, nos hemos hecho de un puñado muy amable y muy efectivo de fans, los que siempre están, pero son nada más ellos y pareciera que nosotros como artistas nada más tocamos para ellos, para la misma gente… y siento que la gente es conformista en el sentido de que una vez les gusta un género o una banda ya no quieren experimentar. No quisiera hablar por las bandas, pero es lo que he observado.
GC: A las bandas nos falta estar más activas. ¿Qué hace la banda cuando no está tocando que es la otra actividad importante que nos toca a nosotros? Promoción. Lo cierto es que el púbico de rock progresivo también tiende a ser un poco más cerrado.
LM: Es la gran ironía, porque el fan del progre, el arquetipo, se jacta de ser alguien que se da la oportunidad de conocer nuevos estilos, algunos de ellos más “intelectuales”. Pero cuando se trata de que escuchen algo nuevo, todo lo descalifican. Es un fenómeno que nosotros tenemos que trabajar el doble para revertir.
GC: Es el mismo problema con la música clásica. Falta sensibilidad para lo nuevo, porque no podemos cancelar a las bandas anteriores como King Crimson, Opeth o Porcupine Tree para crear un género nuevo. Hay una falta de apertura sí del público, pero también de algunas bandas que quieren ser muy genéricas, porque a veces escucho algo de progre y digo: “Ah, esto ya lo escuché”. Me pasa con Dream Theater, por supuesto.

¿Nos falta educación?
AH: Sí…
GC: Y público.
LM: En general falta paciencia. Hay cosas en la vida que requieren más tiempo y una de esas cosas son estos estilos de música y creo que allí es donde la gente se rinde, porque cuando la gente se ve retada por algo que toma más tiempo, en vez de darle una oportunidad, es más fácil darle la espalda.
GC: Los músicos tenemos que formar público, presentar nuestra propuesta, hacer lo posible para que vayan y con uno que sea nuevo que se enganche, ya se creó una cadena gigante. La música es muy poderosa. No quiero caer en el sueño romántico de que con la pura música la gente la va a ir a buscar, pero sí creo que tiene un porcentaje fuerte para atraer al público y a nosotros los músicos nos toca estar más activos, crear mucha música.
AH: Hay varios factores. El primero y muy importante es que, ya lo dijo Lalo, es música muy exigente y la gente ahora no tiene la capacidad de hacerlo, porque estamos enfrentando una época en la que la inmediatez nos está haciendo cada vez más impacientes y reduciendo nuestra capacidad para poner atención a algo que dure más de dos minutos o, en el caso de TikTok, más de treinta segundos. Eso, en nuestra área, afecta mucho. Otro punto es que hay que recordar que hubo una democratización del recurso. Antes era muy difícil que pudieras grabar algo; ahora, casi todo mundo puede tener una Mac y con el Garage Band puedes hacer algo que suene, horrible o no muy bien producido, pero ya está sonando algo. Eso provocó que “todos” puedan “hacer” música y ahora hay una sobreoferta de grupos y música que no se había vivido nunca antes en la historia. Eso ha provocado dispersión, ya no hay grandes eventos. No sé cómo podría cambiar, si es malo o es bueno, pero responde al por qué hay menos público, por qué éste ya es productor y hace su música. Es abrumador. Pero mientras seamos auténticos, honestos y hagamos la música por las razones que en verdad nos conciernen, todo va a salir a bien.
GC: Y tiene sus ventajas y desventajas. El que podamos hacer un home studio de manera accesible es algo que hace diez años no hubiera podido pasar.

Ese es otro punto. ¿Esta sobreoferta de música ha bajado el standard de calidad?
AH: Yo creo que sí.
LM: Tengo opiniones encontradas con esta pregunta. Por un lado, sacar música que suene cabrón, en el sentido del audio, es más fácil que nunca, porque hoy no necesitas empeñar tu alma al diablo para tener una buena grabación; pero eso expone el tema de la composición aún más, ¿por qué? Porque la gente está acostumbrada a escuchar música que suene bien en el nivel de audio y se deja la composición a un lado; por otro lado, siento que es tan fácil hacer la música hoy día que deja de haber un filtro. Ahora mismo podemos grabar una canción y subirla de inmediato a Spotify y no existe ese filtro de antaño, no se está haciendo con el cariño y la dedicación con la que nosotros tres lo haríamos.
AH: Ese es el asunto, la música se está haciendo por las razones equivocadas. Hay muchas personas que lo están haciendo para ser famosos y para inflar su ego, no por razones románticas que creemos que es lo mejor, pero indudablemente cuando hay gente que al hacer música lo enfoca de otra forma, trata de hacerla más sustanciosa que quienes la hacen por dinero.
GC: A mí se me hace bueno que exista esto. Si bien nosotros tenemos cierta ventaja competitiva por haber estudiado, al darnos cuenta de eso, también aprendemos a separarnos, porque fácilmente se puede dar uno cuenta al escuchar un reguetón que la parte de la producción suena muy bien, pero la parte composicional es paupérrima. Pero eso me ayuda a pensar que está bien que exista eso. Uno, porque hay público para todo; dos, creo que el hecho de que alguien se enfoque a hacer música de masas y a copiar y copiar, cuando yo haga algo diferente por su propio peso debería brillar de alguna manera. Aquí el asunto es el sistema: ¿cómo me meto para levantar la mano y que me volteen a ver? Me encantaría poder decir que hay una comunidad de progresivo en la que yo podría sentir que todos quieren participar, una comunidad de músicos, porque al menos en la música clásica y el rock progresivo los músicos se repiten en diferentes agrupaciones.

Tocas un punto importante. Hay talento, grupos, pero se trata de una comunidad que no hemos podido construir y no sé si se pueda hacer.
GC: El tema es que debe haber mucha voluntad de parte de las bandas. Ya nos toca la responsabilidad de juntarnos. Esta entrevista es una manera de ponernos de acuerdo, es posible. Hay algo en el mexicano que le cuesta trabajo hacer comunidad y súmale a eso que es música auténtica que nace del corazón.
LM: Siempre he pensado que el reguetón es un producto, te quita el hambre; no entro en ese debate de si es música o no. Es un producto hecho a partir del lenguaje musical y de hecho así lo trata lo industria, como un producto.
GC: Tiene una función social y el mismo progresivo tiene su función social y no me imagino a nadie bailando con éste; necesitas el reguetón para eso.
Mientras no me salgan que el próximo disco de Tangerine Circus o de Enso incluye un reguetón todo está bien… En este asunto de la tecnología, ¿qué tanto ha ayudado a los compositores en la actualidad?
GC: Si lo ves como un medio y no como un fin, es maravilloso, particularmente el autotune; cuando se usa como efecto y no como defecto, estás del otro lado. Es una herramienta y hay que tratarla como tal, que no te consuma y creas que es la única forma de hacer las cosas.
AH: Sólo me gustaría complementar que en su momento al piano también se le tuvo aversión. Creo que toda mejora tecnológica siempre ha producido aversión y es lo que pasa con estas herramientas.
Para cerrar poco a poco, ¿qué viene con cada uno de sus grupos?
LM: En Tangerine hemos tenido la mala costumbre de replantear cosas. Hemos sido la banda que ha vivido su carrera replanteando sus trabajos anteriores. Ahora estamos en el proceso para grabar un cuarto álbum. Ha sido difícil, porque a una parte de la agrupación le ha costado más retomar su vida previa a la pandemia. Hay un concepto y una línea muy clara y en eso estamos, pero en vez de ser un álbum ordinario, lo que vamos a hacer es sacar cuatro discos EP. Y de Nova Enterprise, es el álbum que me ha tomado más trabajo, pero estamos a semanas de terminarlo.
AH: Con Alpha ya no consideramos sacar álbumes, porque simplemente ya no es rentable. Tenemos material nuevo y planeamos grabarlo en un estudio especial, pero lo que seguirá es un EP.
GC: Con Enso ya sacamos un nuevo sencillo y la idea es editar el disco en vinil, pero primero sacaremos la música; de hecho, ya está todo grabado. En el grupo se han hecho como islas creativas al interior; las bandas que no sobreviven es porque todos son igual de creativos y todos líderes o porque a nadie le interesa.
LM: ¿No se te hace poco rentable esa idea de que en una banda de cuatro mentes la responsabilidad está repartida? No es cierto, no es cierto y asumir eso complica porque nada más entorpeces algunos procesos.
GC: De acuerdo, en la banda cuando todos quisimos participar fue un desastre.
LM: Por supuesto que la experiencia de la banda nutre en muchos ángulos, pero me sostengo en la necesidad de un hilo conductor que puede ser una persona o un par de ellas que sean capaces de tomar esta creatividad, meterla en una cacerola y decir ahora déjame, yo cocino.
Y a nivel individual…
GC: Tengo varios proyectos que quiero sacar de música clásica, de piano solo, ensambles que están detenidos, sobre todo de cuerdas, quisiera grabar un disco de piano de juguete porque no hay discos en México en los que alguien haya hecho composiciones exclusivas para este instrumento y con 18 Random Days tengo planeado sacar otro EP, terminar el primer ciclo del proyecto con 18 tracks. Estoy terminando una maestría en la Facultad de Música. I Remember Light es el que más descuidado tengo, pero existe el plan de sacar una especie de homenaje a Emerson, Lake & Palmer, porque quiero hacer unos covers desde mi perspectiva, sacar un par de sencillos de Debussy. Por la vía de I Remember Light quiero lanzar unos trazos clásico-progresivos muy en el estilo de Emerson y con sonidos de ahora y como pianista quiero sacar un disco en el que haga covers de música clásica. Este año es muy efervescente, en diciembre debo haber sacado por lo menos cuatro discos.
AH: Estoy muy enfocado en entrar a una maestría en composición en el extranjero; el proyecto más grande que tengo es hacer una pieza de ensamble de cámara en el cual se conjunte un ensamble de rock y uno de cámara, como lo han hecho otros compositores que están legitimando estos géneros. Alpha está en stand by y eso depende de que Joshua [el guitarrista] regrese. En cuanto a lanzamientos no hay mucho, porque estoy más enfocado en producir partituras.
LM: Como solista hay tres cosas preparadas para el 2022; tengo cuatro álbumes como solista publicados, pero antes de publicar un quinto, tengo un EP listo. Estos dos últimos años he estudiado mucho guitarra. La guitarra eléctrica siempre me ha encantado y si no lo había hecho antes es porque tengo la suerte de tocar con uno de los mejores guitarristas de todo el país, entonces para qué; pero me quité eso y éste va a ser mi primer lanzamiento en el que toco guitarra y me emociona. Posteriormente, tengo un quinto álbum que fue hecho durante un mes y por último para fin de año tengo muchas ganas de tomar piezas de mi discografía y reimaginarlas, proponer nuevos arreglos de otras personas, nuevos instrumentos, quiero que sea algo más colaborativo y más libre, aún no tengo el plan definido, pero ese es el pronóstico.