Synchronicity (A&M Records, 1983) no sólo es el álbum más exitoso en la historia de The Police, también representa el quinto y último trabajo en la carrera de este trío británico formado por Gordon Summer, mejor conocido por el apodo de “Sting” (exmaestro de escuela, bajista y cantante); Stewart Copeland, el hijo de un agente de la CIA (batería) y Andrew Summers (guitarra), quien había tocado con gente tan diversa como Eric Burdon, The Zoot Money Big Roll Band, The Kevin Ayers Band y Neil Sedaka.

La música de este grupo siempre se caracterizó por una mezcla de diferentes ritmos y tendencias musicales. Si bien es cierto que al inicio coquetearon con el punk, en aspecto e intenciones, pronto desarrollarían un estilo formado por tonadas pop, ritmos caribeños, rock, orientaciones minimalistas y extractos de música árabe, india y africana.
Luego de cuatro discos de calidad dispareja, aunque con excelentes temas –algunos de ellos hoy día verdaderos clásicos del rock–, en 1982 los tres músicos decidieron hacer una pausa y dedicarse a sus proyectos personales. Es difícil para un grupo regresar de un período como ese sin tener exposición alguna de los medios; sin embargo, The Police retornó con Synchronicity, título y canción que proviene de la teoría del psicólogo Carl Gustav Jung sobre la sincronía, en la que por ese entonces estaba muy interesado Sting.
Una de las piedras angulares de este disco, producido por Hugh Padgham, es "Every Breath You Take", un tema que ha recibido todo tipo de interpretaciones, desde que trata sobre los celos desesperados hasta que se refiere al Super Yo y el inconsciente de cada persona. Sobre la pieza, dijo Sting una vez: “Casi se compuso sola. Me desperté a media noche en Jamaica y me fui directo al piano. Los acordes sólo me tomaron diez minutos. Escribí la canción. Regresé a la cama. Fue una manera de decirme que hay todavía algo útil y con significado en la vieja manera de hacer una balada de rock and roll”.
Además del corte mencionado, el disco contiene una serie de elementos que lo convierten en una suerte de tour de force que inicia con el tema que le da título, en el que, con una instrumentación rápida y elementos electrónicos, plantea ideas como: “Con un aliento / con un fluir / Conocerás la sincronía / Un trance de sueño / una danza de ensoñación / un romance compartido / Sincronía / Un principio que conecta / Unido a lo invisible / imperceptible / Algo inexpresable / Ciencia insusceptible / Lógica tan inflexible”.
“Walking in Your Footsteps”, con su acento percusivo y primitivo, resulta un contraste al primer corte, con el apoyo de ideas como estas: “Hace cincuenta millones de años / Caminabas sobre el planeta / El señor de todo lo que podías ver / Un poco como yo / al caminar sobre tus huellas / Oye, Sr. Dinosaurio / realmente no podías pedir más / Eras la criatura favorita de Dios / Pero no tenías futuro”.
También el álbum encuentra el suficiente espacio para una baladita medio bailable y pop (en el buen sentido de la palabra) de nombre “O My God” que señala: “Todo el que conozco está solo / y Dios está muy lejos / Y mi corazón a nadie pertenece / Así que a veces rezo / Por favor toma este espacio entre nosotros / y llénalo de alguna manera".
Una de las canciones más extrañas y poderosas del disco se debe a la inspiración de Andy Summers, quien clava en medio de todo el repertorio un machetazo titulado “Mother”, cuya estructura y vocalizaciones recuerda en mucho el estilo de Captain Beefheart & His Magic Band (“Bueno, cada muchacha con la que salgo / se convierte al final en mi madre / Bueno, escucho a mi madre llamar / Pero no la necesito como amiga”.
Con un ritmo más cadencioso, “Synchronicity II”, a diferencia o como complemento de la primera parte, aterriza en la realidad cotidiana y muestra un total desencanto (“Otra mañana suburbana / La abuela está gritándole a la pared / Tenemos que gritar sobre nuestras hojuelas de maíz / No podemos oír nada / La madre canta su letanía de aburrimiento y frustración / Pero todos sabemos que sus suicidios son fingidos / Papá sólo mira a la distancia /Es más de lo que puede soportar".
“King of Pain” es una pequeña maravilla de ritmo semilento que va subiendo lentamente, como el miedo a una situación desconocida, y parece una letanía que atrapa al escucha para siempre.
A fines de 1983, después de una extensa gira de promoción del disco, el grupo tomó otro período de descanso para dedicarse a proyectos individuales y, aunque en 1986 hubo un intento de reagruparse durante varios conciertos para la organización Amnistía Internacional, lo cierto es que Synchronicity representó la última obra de The Police en conjunto y quizás el mejor trabajo discográfico que Sting, Copland y Summers llegaron a realizar como esfuerzo colectivo.