En esta ocasión hablamos con tres tecladistas que, además de contar con un grupo base, poseen proyectos en solitario; los tres tienen estudios de licenciatura, uno de ellos cuenta con una maestría en composición y los otros están en camino de hacer lo mismo.
Los presento en el orden de aparición. El primero es Lalo Mariné, fundador del grupo de prog metal Tangerine Circus con el que ha grabado cuatro álbumes y cuyo proyecto alterno, Nova Enterprise, está próximo a lanzar su primera producción. Como solista, cuenta con cuatro trabajos y prepara un quinto y en el cierre de 2021 entregó Orchestral Dreams Vol. 1, probablemente su obra más ambiciosa hasta el momento.

Guillermo Cuéllar, por su parte, es tecladista de Enso, banda que se apresta a lanzar este año su primer álbum. Como solista también el año pasado lanzó Opticks I, Zugzwang, Palindrones; además, tiene un par de proyectos alternos: 18 Random Days, con tres EP a la fecha y uno más en preparación, y I Remember Light, con apenas un sencillo.

Por último, pero no menos importante, Alam Hernández es fundador de Alpha Lighting System, grupo con el cual ha grabado cinco discos; con su proyecto Blare, ha editado varios sencillos y ha escrito obra para el Ensamble Polaris.

¿Qué lleva a los músicos de la actualidad a diversificarse? ¿Cuáles son sus necesidades creativas en medio de una pandemia y de una época marcada por la sobreoferta musical? ¿Por qué el rock progresivo y no otro género? De esos y otros temas surgidos en el momento nos hablan en una larga charla que, por cuestiones de espacio, dividimos en dos partes. Aquí la primera de ellas.
Hacer música en México en el siglo XXI no se antoja una profesión ya no digamos lucrativa, ni siquiera alternativa, y menos la clase de música que hacen ustedes en sus grupos y en solitario. ¿Qué los motiva? ¿Qué los mantiene en el camino?
Lalo Mariné (LM): Todos hemos pasado por las diferentes fases del músico. En un principio, cuando formamos nuestros primeros proyectos musicales, eran tantas la emoción y la adrenalina que siempre proyecté que mi banda iba a ser mi estandarte y nos iba a dar de comer; pero conforme empezamos a trabajar, a conectarnos con la escena y a presentarnos, poco a poco me di cuenta de que no es suficiente. Si puedo tomar lo que hago en mi banda (Tangerine Circus) y juntarlo con mis trabajos de producción y composición, voy a poder hacer una carrera en la música, ese es mi caso y mi realidad. Para mí, hacer música se ha convertido en un desarrollo creativo. Intento, dentro de mis posibilidades y recursos, ser un grano de arena en ese mar de cosas bien hechas y afortunadamente no tengo la necesidad económica de vender mínimo diez mil copias de un álbum, lo que me da cierta holgura para escribir la música que quiero y no necesariamente la que venda.
Guillermo Cuéllar (GC): Secundo a Lalo, porque los proyectos que uno hace, los hace por uno mismo primero. Vivir de la música al cien por ciento implica un proceso creativo para poder hacerlo y parte de la creatividad está en las acciones que uno hace para vivir de ella. El trabajo creativo se puede pagar muy mal y se puede pagar bien, depende de muchos factores. En mi caso, he decidido hacerlo por mí y ese egoísmo aparente me ha dado la capacidad de ser auténtico en lo que quiero hacer. Lo hago por mí primero y no con la idea de ver si le gusta a alguien. Yo también soy público, la parte creativa de mis proyectos va en función de la música que a mí me gustaría escuchar.
Alam Hernández (AH): Me gusta mucho lo que dice Guillermo y me recuerda a Pat Metheny: “Cuando tú hagas música o estés tocando, imagínate que te estás viendo a ti mismo y haz lo que tú quisieras escuchar como público”. Yo también lo hago por mí mismo y si bien es complicado el asunto económico, al final uno está consigo mismo y ese “egoísmo” es realmente el mayor tesoro y el acto más auténtico que podemos tener, porque es lo que viene desde nuestro interior. Siempre he hecho la música como un acercamiento espiritual a Dios y para conectarme con el universo. Me gusta mucho pensar y conectarme con el cosmos y muchos músicos a lo largo de la historia han dicho que la música es una actividad astral y cósmica que nos puede ayudar a unirnos con lo más trascendental.
¿Eligieron esta música o los eligió a ustedes? Podrían haber hecho boleros, baladas, ¿por qué apostar por estos sonidos que no son los más favorecidos y menos en este momento?
LM: Mi película favorita desde pequeño y que repetía constantemente era Fantasía de Walt Disney. De alguna forma, la música que trae consigo un pilar más artístico y que no sólo mueve emociones sino también te hace pensar es algo que he traído siempre y siempre he gravitado hacia eso. En consecuencia, el rock progresivo –y todas las aristas que de él emanan– fue una elección fácil para mí, aunque definitivamente no fue la decisión más amable con respecto a exposición, porque ha sido una lucha bien dura.
GC: La música que hacemos, escuchamos y componemos es una música que no es más que otras, pero sí creo que la música académica ofrece cosas que otras no y el rock progresivo tiene una gran influencia de esto. Nos gusta la música que nos hace vibrar intelectual y emocionalmente. El jazz, la música clásica y el rock progresivo tienen algo en común: han hecho un esfuerzo porque sea más interesante estructuralmente, armónicamente, algo que te ayude a llegarle desde lo intelectual y lo emocional.
AH: Yo también crecí con Fantasía. “La consagración de la primavera” me marcó muchísimo. Mis papás son músicos profesionales y me estuvieron llenando de esa música, mucho King Crimson –por eso quedé así de mal, ja ja– y mucho escuchar esa música que te hace pensar, que te hace ver el mundo y las cosas de una manera distinta. Como dices, no escogí la música ni escogimos hacer rock progresivo, simplemente surgió, empezamos a hacer estas composiciones que se adecuaron al género que llaman rock progresivo, pero realmente nosotros empezamos a expresarnos, a buscar justamente esa conexión, ese placer intelectual y la búsqueda por contar una historia; no sólo en las letras, sino también con la música. Que ésta te haga sentir las sensaciones de la historia.
https://www.youtube.com/watch?v=Gu1y-h6UF_A
Cada uno de ustedes, además de su grupo base, posee proyectos en solitario, ¿podrían hablar de ellos y en qué consisten?
GC: Te puedo dar muchas respuestas, pero el arte de ensamblar una banda es más el arte de congeniar tiempos, de ponerse de acuerdo y saber lidiar con otras personas. Hacer música de cámara ha sido muy difícil, sobre todo por hacer que todos estemos en el mismo canal. ¿Por qué hago más proyectos solistas que con Enso? Porque puedo tomar todas las decisiones, no porque no me lleve bien con mis bandmates. ¿Por qué más proyectos? Porque tengo muchas más cosas que decir. Admiro muchísimo a Keith Emerson, es un dios, y veía que estaba solo, que de pronto en el grupo él hacía toda la obra y podía tocar solo sin problemas, igual que Rick Wakeman. Tengo esa influencia de ver a alguien que no es un multiinstrumentista, sino un multitecladista y mi ideal como pianista es qué puedo hacer con ciertos gadgets. Como pianista, como compositor, cada universo sonoro me lleva a distintos lados, entonces he descubierto que me gusta moverme en diferentes cosas. Lo que quiero decir también es que me atrapó el rock progresivo por ser un universo sonoro en el que puedes hacer muchas cosas. Igual el minimalismo, porque también puedes hacer mucho a través de lo económico de los recursos y como compositor de música académica también quiero poner mi granito de arena en la música de concierto en México.
Claro, ahora son músicoos renacentistas, hacen de todo.
GC: Es que la época te obliga.
Creo que sí. Pero es curioso, porque antes la aspiración era la especialización y acabas de mencionar a Keith Emerson, quien era un tecladista soberbio. Podía tocar todos los teclados, pero sólo tocaba eso, no quería tocar el banjo, el ukulele, la tuba…
LM: Nosotros tres venimos del mismo mundo, tenemos esta influencia académica que está en nuestro ADN y siempre se asoma en todos nuestros proyectos, sin importar el género. De hecho, no pensamos en un género sino en música. No es un tema de lo popular contra lo académico o de lo progresivo contra el ska, no se trata de eso. Simplemente son distintas decisiones estilísticas que nos permiten explorar otros lados de nuestras musicalidades.
GC: El público a veces piensa más así, en parcelas. A mí me pasa, porque en el mundo de la música clásica, a quien le presento mi proyecto de metal progre y me sabe pianista en el mundo de la música clásica me va a juzgar.
LM: Claro, porque los recursos idiomáticos para hacer cosas distintas son obviamente distintos y eso es lo que no se entiende. Hay ciencia hasta en hacer bien un power chord. No todo es hacer acordes complejos con seis tensiones, hay ciertas estéticas que apelan a eso y otras que no. Hablando de mis dos bandas principales que en este momento son Nova Enterprise y Tangerine Circus, bueno, me salgo un poco por la tangente al decir que soy productor, todo lo hacemos en mi estudio y eso me da cierta autoridad creativa. En realidad, en estos dos proyectos los dos compositores principales somos Francesc (guitarra) y yo y aún así no me es suficiente. Cuando uno se siente con tantas cosas y uno decide tener el control es muy gustoso, la banda no es suficiente, a pesar de que, como dice Memo, hacer música en grupo es otra experiencia.
GC: En una banda siempre necesitas de alguien más pasivo.
LM: Es muy caótico cuando tienes un cuarteto y todos son muy propositivos, es un choque de perspectivas en el que de repente falta esa línea unificadora que diga: ¿qué les parece si tomamos esta ruta? y es esa.
AH: Es muy sano diversificarse, porque te ayuda a tener diferentes perspectivas. A mí no me gustan mucho los grupos que tienden a repetirse, a hacer lo mismo a lo largo de su carrera. Dream Theater sí, está muy padre, pero ya escuchamos ese riff en cinco discos anteriores.
GC: Se vuelve predecible.
AH: Súper predecible. A Neal Morse le pasó lo mismo, ya tiene su fórmula, tiene un nuevo disco, está muy padre, dura tres horas, pero es lo mismo. Es muy sano que uno como músico y ente creativo busque hacer otras cosas y hacerle caso a otras inquietudes. De pronto, estoy en el piano y me surge una rola electrónica y no hay problema. Lo de Polaris String es parte de mi trabajo como compositor académico y por ese lado uno escribe piezas y se las dedica a ensambles y eso siempre lo voy a llevar allí. También una causa de por qué Alpha se encuentra en receso es porque el guitarrista se fue a trabajar a un estudio en Texas y eso nos da espacio para explorar otras cosas y también no voy a dejar de lado que hay que echar muchas flechas para ver cuál pega.
GC: Te permite colaborar con más gente.
LM: Y también dedicarte a la música. Ser músico de verdad. Para poder ser extraordinario en esto, tu tiempo tiene que ser de esto, tienes que hacerlo todos los días, como un trabajo. Por eso es importante hacer de todo, regar y sembrar por todos lados.
(Continuará)