V.C.H.: música, anonimato y misterio

Es un misterio, igual que su música. Si hay momentos en los cuales, en medio de ese tormentoso mar de sonidos por ella creado, se avizora alguna luz, no es el caso acerca de la identidad de Victoria Carmilla Hazemaze o V.C.H. (Carmilla, por la novela de Sheridan Le Fanu; Hazemaze, por una canción de Fuzz), como suele encontrársele en bandcamp, sitio en donde puede habitar toda clase de seres, incluso aquellos deseosos de permanecer en el anonimato.

Victoria, quien además de esconder su verdadero nombre (“prefiero no revelarlo”), radica en algún lugar de este gran país llamado México. Desde pequeña, se sintió inclinada más a la música que a otra forma de arte. “Me hace sentir viva desde que la conozco. Empecé escuchando rock de los años sesenta por mis abuelos y desde entonces comenzó a gustarme. De ahí me fui al pop y al punk; pasando estos géneros, conocí muchísimos más”, señala.

https://www.youtube.com/watch?v=HzdL0AWhfgA

Llegado el momento, comenzó a tomar clases de música, pero no le gustó; entonces comenzó a leer e informarse de manera autodidacta, tanto de teoría como de aspectos de la producción, temas que todavía estudia por su cuenta.  Estos primeros escarceos también incluyeron una banda de iniciación, unos conocidos con los que iba a tocar covers; “sin embargo, nunca nos pusimos un nombre, sólo tocábamos por diversión”, aunque sí grabaron un demo de improvisaciones.

Entonces V.C.H. se encerró en su casa, pulsó el bajo –su instrumento base– y ocasionalmente tocó la guitarra. Grabó sus demos, plasmó sus ideas en la computadora, en papel, pero no las difundió y las guardó. En 2020, trabajó en un álbum que llevó por título Lacrimal y sucedió una especie de revelación: “Me gustó y sentí que debía compartirlo y lo publiqué en bandcamp; antes de eso, todas mis ideas las guardaba y nunca las publicaba, aún tengo demos sin publicar”.

Fotografía: cortesía V.C.H.
Fotografía: cortesía V.C.H.

Comenzó así una trayectoria por el subterráneo que estuvo marcada por la diversificación y que llevó a V.C.H. a generar proyectos variopintos, al grado de sumar nueve agrupaciones actualmente. En orden cronológico: Lacrimal, AIAA7, Cantodea Dianthus, Oblivion Castle, Oculi Melancholarium, Mircalla II, Memorias de Otra Vida. Además, en 2022 se unió a los grupos The Last Days y Entität. Dice: “Tengo diversas bandas porque son diferentes entre sí; varían los instrumentos, las voces y el tipo de música que hago en cada una de ellas, por lo cual no creo que sea buena idea juntarlas”.

https://www.youtube.com/watch?v=3kFssdFnzHY

¿Quién mejor que ella misma para describirlas?

“Lacrimal fue el comienzo. Empezó siendo blackgaze y ahora es doom metal. Tiene una calidad más old school, predominan las voces del tipo depressive black metal. AIAA 7 es un juego de palabras de una referencia personal. Comencé haciéndolo una tarde, cuando tenía muchos trabajos que terminar, pero necesitaba un descanso. Entonces jugué con sintetizadores y esa misma tarde terminé haciendo Flores en mayo (álbum dedicado a Chelsea Wolfe, Angel Olsen y Emma Ruth Rundle, ‘porque musicalmente me inspiran mucho y su música me ayuda y lo ha hecho en momentos difíciles’), black metal pero más alegre y vivo, en el que predominan los sintetizadores y esa atmósfera llena de reverb y distorsión. Cantodea Dianthus (el nombre viene de Anna-Varney Cantodea, actualmente Sopor Aeternus & The Ensemble of Shadows, y de la flor dianthus) se enfoca en la melancolía, tiene pocos elementos sinfónicos, pero predomina el black metal. Aquí hago las voces y uso una que no utilizo en otros proyectos. Oblivion Castle: cuando lo hice, pensaba en castillos y bosques tenebrosos, entonces pensé en ‘Castillo del Olvido’ como nombre, es un proyecto más crudo, más black metal tradicional, con toques de funeral doom, incluyendo unos sintetizadores atmosféricos, con voces y guitarras crudas. Oculi Melancholarium (Ojos melancólicos en latín) nació de varios demos que tenía grabados. No los tenía subidos, pero me pareció buena idea darlos a conocer. Tenía propósitos de ser depressive black metal, mas sentí que debía tomar otra dirección y ahora es post-atmospheric black metal. Micarlla II nació de mi gusto por lo sinfónico. Tiene temática vampírica y de poesía, principalmente victoriana. Se distingue de mis otros proyectos porque es más trabajado y mejor producido, black metal sinfónico con poesía. Memorias de otra vida es un nuevo proyecto, del cual no he dicho mucho. Voy a lanzar un álbum una vez lo tenga terminado. Es post-rock /shoegaze / indie, diferente de mis otros proyectos, nada crudo, más ligero. The Last Days es una banda brasileña-mexicana que comenzó en 2010. Es post-black metal y actualmente estoy trabajando con ellos en un álbum. Por último, Entität es una banda de black metal de Malta, Estados Unidos. Comenzó en 2020 y yo entré apenas este año para hacer bajos y sintetizadores; es más cruda y fuerte”.

Fotografía: cortesía V.C.H.
Fotografía: cortesía V.C.H.

Oscuridad, sombras, atmósferas grises, guitarras acústicas que de pronto se ven violentadas por una voz surgida de lo más profundo de una caverna. A veces es el grito de una garganta dolorida, atormentada, ancestral, que carga penurias de años y de pronto se ve apaciguada por un piano melancólico, triste, pero que imprime un descanso para luego dar paso a pasajes rápidos, angustiantes, de una producción sucia, en donde impera el lo-fi, pero que no obstante tiene ese efecto de producir al mismo tiempo escalofríos y raptos de belleza en quien lo escucha.

Si bien resulta difícil rastrear su trabajo en los diferentes sellos en los cuales ha grabado (Depressive Illusions, Silentium in Foresta Records, BMC Productions), no lo es tanto hacerlo en su bandcamp. Aunque si aún así el lector  se siente rebasado por la cantidad de grabaciones y no sabe por dónde comenzar, puede empezar por AIAA7, Micarlla II y Oculi Melancholarium que son los proyectos que a ella más le gustan; pero si quiere acercarse de una sentada a su obra y obtener una mirada rápida, busque V.C.H. Music Vol. 1 (https://aiaa7.bandcamp.com/album/v-c-h-music-vol-i), “una compilación en la que pongo las canciones que más me gustaron en ese tiempo”.

V.C.H. reconoce influencias de Ennio Morricone, Eldamar, Natalia Lafourcade, Dreariness, Goldfrapp y las ya citadas Chelsea Wolfe, Emma Ruth Rundle y Angel Olsen; literariamente, sus letras abrevan de Virginia Woolf, Emily Dickinson, Sheridan Le Fanu y Oscar Wilde, entre otros, así como de “experiencias y relatos que creo en mi cabeza”.

Adentrarse en la música de esta joven fémina es hacerlo en terrenos poco vaporosos. La calidad de sus trabajos dista de ser cristalina; por el contrario, forma parte de esa tendencia en la que la producción es descarnada, completamente lo-fi, muchas veces totalmente sucia si nos ceñimos a los estándares convencionales, pero tiene mucho nervio y víscera, condimentos a flor de piel que se acomodan a la perfección con los géneros extremos que, nos dice, “me gustan por su peculiaridad. Además, aprendo cosas nuevas de ello; en especial, el blackgaze se me hace algo crudo pero al mismo tiempo bonito, me encantó esa mezcla de géneros”.

¿Qué esperar de ella en el 2022? “Voy a hacer un split de Lacrimal con Alone y al terminarlo Lacrimal dejará de existir. También un split con Sdughalt (agrupación ucraniana) y A Rose Dying in the Rain (oriundos de Guadalajara), un álbum para cada una de las bandas que tengo a excepción de Lacrimal y de allí uno bastante especial es el de Mircalla II, el cual estoy trabajando desde el año pasado”, concluye la misteriosa dama.

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Publicado en: Entrevista