Vica Pacheco nació en la ciudad de Oaxaca, en el Municipio de Tlalixtac de Cabrera y creció rodeada de música popular, en un restaurante propiedad de sus padres “en donde la música tradicional de Oaxaca y la música popular mexicana sonaban sin parar”.
Desde entonces ya mostraba interés en el canto y luego en la guitarra. Cuenta: “No tuve una educación musical estricta ni hice estudios profesionales en música clásica. Crecí viviendo la música popular de mi estado siempre de una forma muy admirativa y creo que esto influyó y sigue influyendo en mi manera de crear mi propio universo sonoro”.

Fotografías: cortesía de Vica Pacheco
En 2020, comenzó a hacer ruido con Symplemagta, disco de tonalidades oscuras, con interesantes sampleos, a veces con ecos de música asiática-africana, inflexiones tribales y folk, algo de IDM, sonidos cinemáticos; en suma: una proposición sonora atractiva y rodeada de enigmáticos velos. Sin embargo, su formación, antes de adentrarse en la música experimental, tuvo lugar en las artes visuales, lo que define como una práctica “polivalente y tentacular”, una historia no exenta de avatares y que ella platica así: “Desde muy chavita empecé a interesarme por la pintura, la cerámica, la foto y la gráfica; pronto supe que quería desarrollarme dentro del ámbito artístico. Después de haber rodado un poco entre los talleres de gráfica y dibujo de Oaxaca, decidí entrar a la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”. Así, a mis 18 años me fui a probar suerte a la Ciudad de México, sin lograrlo en mi primer intento; sin embargo, me quedé a estudiar fotografía y litografía. Durante ese periodo descubrí en paralelo los festivales de música electrónica, la música experimental y el arte sonoro; me llenaba de mucha felicidad asistir a ese tipo de eventos. Y bueno, logré entrar a la Esme un año después y en ese momento comencé a experimentar en mi tiempo libre con la música y sus posibilidades plásticas”.
Vica llevaba tres años en “La Esmeralda”, cuando partió de intercambio a Villa Arson, una escuela pública francesa en donde el arte sonoro es una práctica importante y allí se percató de que podía mezclar artes plásticas y sonido-música (“había un universo profundamente interesante y prolífico en este ámbito”). Llegó la oportunidad de crear una pieza radiofónica para France Culture y hacerlo en la Maison de la Radio en París. “Fue una experiencia creativa increíble y profesionalmente me di cuenta de que quería continuar fomentando mi trabajo sonoro”, señala.

Pacheco vive ahora en Bruselas, ciudad a la cual se trasladó una vez que acabó los estudios en Francia, “una ciudad multicultural donde suceden muchas cosas, hay una escena artística y musical muy prolífica y un flujo de gente de todas partes del mundo. Cuando eres extranjero te ofrece asilo, como toda gran capital. Personalmente, me sentí a gusto y comencé a crear vínculos con artistas y músicos jóvenes; el resto es pura sinergia”, dice.
El debut discográfico de la compositora se dio con el citado Symplegmata, neologismo entre symplegma y sonata. Sea ella quien cuente la génesis de este trabajo: “Symplegma tiene distintos significados. En zoología, son organismos que viven pegaditos a las rocas marinas, construyendo colonias de cientos de elementos, lo cual me inspiró a hacer el artwork del álbum. Pero un symplegma en historia del arte se puede referir a personajes, humanos o animales, compuestos de diferentes elementos, abrazados, pegados o amarrados o incluso en posiciones sexuales. Arcimboldo puede ser un ejemplo o algunos grabados de Utagwa Kuniyoshi o las pinturas de animales compuestos Mughal de la India. Para mí, el concepto de symplegma conlleva la idea de abrazar o entrelazar diferentes cuerpos o elementos que juntos se vuelven uno. Creo que es un concepto que hace un guiño de ojo a la idea de simbiosis que es indispensable en la formación de mundos y ecosistemas. Y bueno, Symplegmata fue un proceso de ensamblaje y entrelazamiento de materias sonoras diversas, sobre todo de grabaciones de campo y grabaciones electroacústicas”.
Prosigue: “Trabajo de maneras distintas, dependiendo de cada proyecto. Para Symplegmata fue un proceso largo. Utilicé grabaciones diversas a la manera de foleys como elementos principales, también utilicé muchos sampleos de grabaciones de réplicas de instrumentos prehispánicos, réplicas que mi amigo Osvaldo Gonzáles fabricó. Todos esos elementos los vuelvo bancos de sampleos que puedo utilizar como percusiones o ambientes. Me sirvo mucho de sampleos granulares para crear texturas y sampleo las flautas, por ejemplo, para crear melodías. Symplegmata fue un disco compuesto en la compu con Ableton, porque era la manera más apropiada de componerlo. Sin embargo, utilizo otros equipos en mi práctica cotidiana”.
La obra más reciente de Vica Pacheco se llama Fibre-Fusion (disponible gratuitamente en bandcamp), un trabajo más accesible y mucho más luminoso comparado con su placa anterior, un cambio radical advertible no sólo sonora sino también gráficamente. Un disco mas relajado.
“Fibre-Fusion es precisamente más divertido, menos elaborado en el sentido del montaje y el diseño sonoro. La propuesta del sello fue lo que me llevó a crear algo más musical de una cierta manera y tenía ideas nuevas. Quería utilizar más mis sintetizadores y dejarme llevar por mi mood en el estudio en donde lo compuse. La compañía quiso guardar su línea estética, ellos hacen un número muy pequeño de ediciones físicas y me pareció lógico respetar su propuesta de base y no mezclar por esta ocasión mi trabajo visual con el sonoro”, comenta.
Pacheco pertenece a esa nueva generación de mujeres que trabaja en los terrenos de la electrónica, lo cual para ella no es tan novedoso como pudiera pensarse: “Creo que siempre ha habido una gran cantidad de talento femenino en la música electrónica, sólo que la difusión no había sido la correcta. Las escenas musicales están evolucionando y afortunadamente tenemos al internet de nuestro lado y podemos darnos cuenta entre nosotras que somos muchísimas. Es súper inspirador, un efecto dominó pero en reversa: en lugar de que las piezas caigan, se levantan”.
Inquieta, Vica tiene algunos proyectos a futuro. Uno de ellos surgió luego de haber cubierto una residencia de tres meses en “un lugar loquísimo que se llama EKWC, en Holanda”, donde produjo una serie de aerófonos hidráulicos en cerámica, los cuales utilizará en una serie de performances sonoros “que se volverán sin duda parte de mis próximas producciones musicales”.
No obstante lo anterior y a sabiendas de que vivir en el extranjero ha propiciado su desarrollo, Vica Pacheco espera regresar algún día.
“El hecho de partir de Mexico ha sido mi más grande escuela. Sin embargo, mi cultura y mis raíces son mi más grande motor creativo y mi más grande sueño es el de regresar y recrear vínculos”, finaliza.