The Beatles: ¿renacimiento o permanencia?

Ya se pueden ver Get Back y McCartney 3, 2, 1

De pronto, los Beatles vuelven a estar en boga. Gracias a dos documentos fílmicos que pueden verse por streaming (McCartney, 3,2,1, en Star+, y Get Back, en Disney+), el llamado Cuarteto de Liverpool parecería renacer de sus cenizas para el regocijo de las viejas y no tan viejas generaciones que con ellos crecieron, como también para el descubrimiento de las generaciones más recientes. Aunque cabe la pregunta: ¿realmente se trata de un renacimiento o la música de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr ha permanecido siempre ahí, desde que surgió en los años sesenta de la centuria pasada?

Fotografía: Iberia Airlines, bajo licencia de Creative Commons

Me inclino por la segunda posibilidad. A partir de 1963, cuando el grupo grabó su primer disco (Please Please Me), en su gran mayoría las canciones de los Beatles permanecen vigentes. Han pasado ya 58 años de aquel debut discográfico y temas del LP como “I Saw Her Standing There”, “Love Me Do”, “P.S, I Love You” o la propia “Please Please Me” se siguen escuchando tan frescos como cuando se dieron a conocer. Lo mismo sucedería con los doce álbumes en estudio que vendrían después y que vale la pena mencionar, aunque muchos seguidores de los ingleses se los sepan de memoria: With the Beatles (1963), A Hard Day’s Night (1964), Beatles for Sale (1964), Help! (1965), Rubber Soul (1965), Revolver (1966), Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967), Magical Mistery Tour (1967), The Beatles (1968), Yellow Submarine (1969), Abbey Road (1969) y Let It Be (1970).

No es de extrañar entonces la enorme y entusiasta recepción que han tenido las dos series documentales que hoy pueden verse en los mencionados sistemas de streaming.

En el caso de McCartney 3,2,1, dirigida por Zachary Heinzerling, se trata de un diálogo en seis capítulos entre el propio Paul McCartney y el célebre productor musical Rick Rubin (por sus manos han pasado discos de gente como Johnny Cash, Beastie Boys, Red Hot Chili Peppers, Donovan, Tom Petty, Rage Against the Machine y un muy largo etcétera). Filmado en blanco y negro, junto a la consola de un estudio de grabación, el documento nos muestra a un McCartney entusiasmado al revisar varias canciones de los Beatles, jugar con ellas en la consola y responder las muchas preguntas de Rubin, quien se revela como un perfecto conocedor de la obra beatlesca.

Las charlas resultan no sólo interesantes e ilustrativas, sino divertidas y reveladoras, ya que Paul cuenta un sinfín de anécdotas que hacen de la serie una absoluta delicia y un excelente preámbulo para digerir con gusto y placer los tres capítulos –de poco más de dos horas cada uno– que constituyen la serie Get Back, dirigida para la casa Disney nada menos que por Peter Jackson, el célebre realizador neozelandés de la adaptación cinematográfica de El Señor de los anillos de J.R.R. Tolkien.

Realizar Get Back fue todo un tour de force. Jackson revisó las 56 horas de filmación de las sesiones de grabación de los discos Abbey Road y Let It Be de los Beatles, para editar este documento extraordinario. Como se sabe, partes de esas mismas filmaciones dieron lugar en 1970 a la película Let It Be (dirigida por Michael Lindsay-Hogg) y, sin embargo, lo que resultó de esta y de Get Back es totalmente distinto, no sólo en la duración (Let It Be, la cinta, dura menos de dos horas), sino sobre todo en la forma, el contenido y sobre todo en la tesis que presenta acerca de la relación entre los cuatro de Liverpool y el final del grupo.

Mientras que Let It Be presentaba a unos Beatles malhumorados, aburridos y hasta rijosos, Get Back (editada con el mucho material descartado de la cinta de Lindsay-Hogg), por el contrario, los muestra cordiales, platicadores, dicharacheros y simpáticos. En especial, sorprende ver a Lennon y McCartney en fraternal convivencia, cuando la leyenda siempre habló de lo mal que se llevaban en ese  entonces. De igual manera, otro mito que cae por su propio peso es el del “nefasto” papel de Yoko Ono durante las sesiones de grabación, pintada como una especie de dominatrix que no dejaba ni respirar a John. En Get Back es verdad que vemos a una Yoko siempre al lado de su pareja, pero casi todo el tiempo callada y sin meterse en nada. Hasta tejiendo aparece, como una manera de distraerse mientras los músicos realizan su trabajo. Cierto que hay momentos de tensión, como cuando George Harrison decide ausentarse de las grabaciones, pero dichos instantes son presentados con una intencionalidad diferente.

El filme de Peter Jackson documenta la manera casi mágica como surgieron varias de las canciones que hoy conocemos como grandes clásicos de los Beatles (la escena de cómo Paul hace surgir “Get Back” prácticamente de la nada, en apenas un par de minutos, resulta por demás ejemplificadora de ello).

El trabajo que hay detrás de Get Back es apabullante: cuatro años de labor entre edición y restauración de los rollos filmados en 16mm (obviamente, en 1969 no se filmaba de manera digital), casi 60 horas de imágenes inéditas, más de 150 horas de audio, una primera versión de 18 horas y tres capítulos finales de más de 2 horas cada uno, para una duración total de 7 horas y media que es lo que podemos ver en Disney+.

El momento culminante de la película (o la mini serie) es el legendario concierto en la azotea del edificio de Apple Records que aquí se presenta íntegro. Jackson utiliza en algunos momentos la pantalla dividida, para mostrar tanto a los músicos como la reacción de los londinenses abajo en la calle o en las terrazas y ventanas. La llegada de la policía para suspender la actuación revela el divertidísimo ejercicio de distracción del equipo de los Beatles para tratar de ganar unos minutos más de performance. No se pierda usted la reacción del grupo cuando al fin aparecen los bobbies: es una joya.

Si el lector es un fan de los Fab Four, seguramente Get Back le resultará un placer casi orgásmico. Cierto es por otra parte que habrá quienes lo disfruten menos o a quienes incluso les parezca un documental aburrido. A pesar de su genialidad, los Beatles no han logrado terminar con la polémica que los envuelve y sigue habiendo gente que no gusta de su música. Evidentemente, la serie está dirigida al sector de los que aman a John, Paul, George y Ringo. Y son millones.
 

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Publicado en: Noticias