Sarmen Almond: “Aspiro a sonar sin miedos”

Sarmen Almond es menuda, aparentemente frágil, pero cuando habla, más bien cuando su voz comienza a emitir sonidos, se transforma. Hace más de una década comenzó a explorar las posibilidades de su garganta y a ponerla al servicio de diferentes proyectos, principalmente de aquellos que apuestan por la búsqueda, la experimentación y la música de vanguardia.

Hoy se le puede encontrar en Ronronoise, un quinteto femenino de improvisación libre, para mañana hallarla como invitada al lado de Generación Espontánea o en un disco de la flautista Sabine Vogel nacido en medio de la pandemia —del que algo nos comentará más adelante— o bien en una presentación del que podríamos considerar su grupo más formal, Man In Motion, con el cual ya ha grabado un álbum y prepara la continuación.

¿Pero quién es en realidad Sarmen Almond? ¿Qué la llevó a internarse por esos vericuetos en donde la luz de la fama no llega? ¿Por qué entregarse a la experimentación?

Algo de eso, entre otros temas, nos cuenta en esta entrevista en la que charlamos con ella sin pretexto alguno, sólo por el placer de difundir su trabajo.

 

Fotografías: cortesía de Sarmen Almond

¿Cómo te inicias en la música, qué estudios has hecho?

Me acerco a ella gracias a un coro al que llegué a los 16 o 17 años, aproximadamente. Ahí aprendí a tocar guitarra acústica y gracias a un imprevisto/casualidad entré a estudiar “canto”; me gustaba cantar, ¡claro!, pero nunca me vi como cantante, yo quería ser bailarina… y bueno, no se dio. Después de la primera sesión de canto, decidí que eso es lo que quería y comencé a estudiar etnología a la par de música, composición y canto y un poco de producción de música electrónica, con Bishop. Con él y con Leonardo Angulo conocí el midi y otros softwares para producir. Dejé etnología a la mitad y seguí en la música. Al terminar, en el 2006, tuve la fortuna de encontrar a Hebe Rosell. Con ella ahondé un año más en la voz y la palabra y me interesé por este trabajo hasta que partí a Francia por diez semanas que se volvieron siete años de trabajo con Pantheatre, École Expérimental de la Voix, con dos profesores fundamentales, Enrique Pardo y Linda Wise. La línea Roy Hart marcó mi vida, las llamadas técnicas extendidas de la voz. A la par, entré a Sonology, en el Conservatorio de La Haya, en Holanda, enfocado a la música electrónica y donde te entrenas con asignaturas de programación, acústica, síntesis e hice mi maestría en Arte Sonoro en la Queen’s University de Belfast, dentro de un programa interdisciplinario. Quería cantar, hacer música, programar y arrastrarme por el suelo al mismo tiempo, jaja.

¿Cuándo empezaste a dedicarte al canto de manera ya profesional?

Cuando comencé a estudiar música, a los 18 años. Ya me veía cantando y haciendo música para vivir, pero fue a los 22 cuando empecé a sobrevivir de esto, más otras cosas en esa época, pues uno le hace a todo para sobrellevar la vida creativa.

¿En qué momento decidiste internarte en la improvisación-experimentación? ¿Quiénes fueron tus influencias-referentes en el extranjero y en México?

Fue hace 14 años, en el 2007, cuando comencé a internarme en el movimiento, el performance y me di cuenta de que necesitaba usar mi voz de múltiples maneras. Empecé desde el teatro más que desde la música. Izidor Leitinger me influyó mucho, era un director de orquesta esloveno. También cuando vi a Trevor Wishart y Phil Minton me impactaron. Hay muchos improvisadores que me gustan, pero al ver en vivo a estas personas, me di cuenta de la importancia de la voz y de la presencia como un todo en el escenario. Estaba también muy interesada en trabajos más de performance, como los de Joan Jonas y algunos de los noventa de Marina Abramovic. Fátima Miranda también ha sido una inspiración, su personalidad y ductilidad vocal me impresionan. El profesor Vicente Fuentes me inspiró en el trabajo de la voz libre y toda la tradición Roy Hart y de exploración en trabajo extendido en teatro me han influenciado. Las sonoridades de Romeo Castelucci en sus piezas… uff..

¿Qué es para ti la voz?

Es el sonido inherente al ser humano que devela y revela las personalidades de cada uno. Mi voz es mi cuerpo invisible.

¿En qué grupos o ensambles has participado y en cuáles colaboras actualmente?

He participado tocando con varios colegas y amigos súper admirados. Pienso en espacios que nos dan lugar como VOLTA, La Terraza Monstruo, Bucareli 69, Jazzorca, Vacas Verdes, el Alicia, Foro del Tejedor… y otros espacios públicos de gobierno. Un trío que extraño es NDS, con Natalia Perez Turner y Debora Silberer. He hecho cosas para proyectos como la Cantata Suspendida, con Jerónico Naranjo, José Pablo Martínez. He tenido la fortuna de ser invitada por la Generación Espontánea y ahora improviso y trabajo mucho con otros músicos como independiente y en paralelo tengo mi proyecto de trip hop: Man In Motion.

¿Qué recursos electrónicos utilizas para potenciar tu voz, de qué depende que los uses o no?

Hago varias cosas alrededor de la voz. Por ejemplo, sets de impro con electronics me llevan a usar algunos sintes como el MS2000BR de Korg o controlar VSTs con LIVE, usar controladores Novation; tengo un sinte Roland que a veces sampleo o uso en vivo. Para producción, uso más Cubase. También me encanta trabajar a capella. Esto depende del ensamble o el contexto en donde me encuentre o si trabajo en teatro o con algunos bailarines. También depende de la acústica del espacio. Si voy light, sin juguetes o con algunos como cascabeles, armónica… En performances trabajo más con MaxMSP, para no tener que estar atada a la compu y programar todo para que responda directo a mi sonido vocal. Con Man In Motion “canto más”, por así decirlo, y uso mi pedal de voz y controlo-lanzo algunos sonidos y sampleos / sintetizadores. Todo depende de lo que toque, si hay plan ¡o si el plan es que no lo hay!

Durante esta pandemia trabajaste con la flautista Sabine Vogel en el disco Isolated–Connected, ¿cómo fue esta expriencia y cómo se realizaron estas grabaciones?

¡Oh!, fue muy inesperado, porque Darío (Bernal) me comentó sobre el proyecto. Él me envió un track de improvisación que yo escucharía por una vez, mientras improvisaba a la par grabándome en mi propio estudio. Usé mis recursos en casa. Mi registro lo envié para que se llevara a cabo un solo track de ambos y a la par mi solo fue enviado a otro músico, Fernando Vigueras, quien improvisaría “conmigo” para la creación de otro track. Él enviaría su improvisación para formar un track conmigo y posteriormente su solo se enviaría a otra persona. Mi reto fue reaccionar a la primera. Casi siempre, cuando me envían una grabación la escucho un par de veces antes de sonar, pero quise que fuera espontáneo, como se vive una improvisación real en concierto.

Cuando cantas en directo llevas a cabo una serie de movimientos que para algunos resultan extraños (los no familiarizados con esta música). ¿Estos movimientos forman parte de tu performance, buscan crear un efecto dramático o te ayudan a potenciar tu voz?

¡Jeje, es chistoso porque me muevo así todo el tiempo! Creo que es mi personalidad y me ayuda a encuerpar (embody) mi voz. Mi voz nace de mi cuerpo y yo veo mi cuerpo total como mi instrumento. Mis huesos, músculos, mente, alma y emoción como una totalidad. El movimiento ayuda a que mi voz navegue y mi voz me mueve. Casi nunca lo planeo, a menos que sea una pieza de performance en la que decida ir al piso en ciertas ocasiones y/o trasladarme a un punto de una determinada manera; pero aún ahí, trabajo mucho con espacios de improvisación en los cuales los duendes hacen lo suyo gracias a la escucha y a la intuición.

¿Cuál es tu ideal, a qué aspiras en el manejo de tu voz si es que existe una meta final?

Aspiro a desarrollar más posibilidades en mi expresión y en mi imaginación. No parar de conocerme y desconocerme, en ocasiones para redescubrirme. Extender y sumar más modos de sonar, dándoles significados profundos e interesantes… Es decir que me cuestionen, que tengan deseo de decir algo. ¡Aspiro a sonar sin miedos, con ansias y nervios buenos! Pretendo tocar a los otros, llegar a su centro para movernos de alguna manera, cambiarnos de lugar. Aspiro a compartir y cambiar, a llegar a ser en todo momento en un proceso de transformación continuo.

 

Discografía mínima

Man in Motion, Os (2015)

None, con Martina Bertoni (2021)

Isolated-Connected, con Sabine Vogel (2021)

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Entrevista