Mamíferos Habituales
En las manos de Iván Tamez, la guitarra es un instrumento parlante. Cuando la pulsa, no sólo extrae notas: prácticamente la hace hablar e invariablemente establece un discurso difícil de ignorar. Con esa guitarra ha pintado la música de varios proyectos, entre ellos el de Celso Piña, el de Maligno y el trabajo en solitario de Homero Ontiveros, así como el de sus propias agrupaciones: Gigur y Mamíferos Habituales.

Fotografía: Vero Lazos, cortesía de David Cortés
Estos últimos debutaron hace 23 años con eltratoconanimales, placa de canciones perladas con sonidos progresivos, pop y fusión. No obstante sus logros, no pudieron sobrevivir al momento; sin embargo, en 2017 decidieron sacar del clóset al grupo y en 2019 lanzaron un nuevo álbum con el título de Canciones de Luna y Sol (Edición de autor).
De esta sorpresiva reunión, cuenta el guitarrista: “Nos juntamos a tocar para recaudar fondos para los hijos de un amigo y nos gustó como sonó y decidimos continuar. Después decidí seguir usando el nombre ya solo, como miembro original, e hicimos el Canciones de Luna y Sol del 2017 al 2019”.
En la grabación de este disco, además de Tamez, colaboran dos compañeros de batallas anteriores: “Arturo Aguirre en bajo y Raymundo Leal, batería y percusiones. Raymundo fue el último baterista de la época 1993-1998 y Arturo el bajista que comenzó con nosotros y estuvo aproximadamente de 1993 a 1995”.
El sonido de la agrupación ha sido actualizado, pero las vetas de trabajo permanecen. “Bahat” tiene un comienzo alegre, con la guitarra que lidera y proporciona un pop rock enérgico y una voz entregada con poca claridad; el solo de la parte media posee matices de heavy, pero los sonidos que se entrelazan debajo son más cercanos a la fusión; mientras tanto, “Aguafuego” es un tema lento en el inicio que explota y momentáneamente no sabe a dónde dirigirse, si nuevamente hacia ese pop fino y casi pegajoso o hacia una muestra de fusión con voz que matiza e introduce ritmos latinos, con un órgano lounge, sensual, erótico, más como un son, para de nuevo repuntar con un trepidante solo de guitarra que ora es de jazz y ora se acelera para alcanzar los tintes del heavy.
Mamíferos Habituales trabaja un pop atípico y un ejemplo de ello está en “Duermefuego”, composición con algo de funk, tonos progresivos en su parte media y esa guitarra llena de alma y sinuosa en algunas partes. Los toques progresivos que siempre se encuentran en el trabajo de Iván Tamez son más evidentes en “Redemption Song”, en la que la flauta aporta un arranque fuerte y la duración le permite extenderse en esa búsqueda sonora.
Canciones de Luna y Sol es un disco de composiciones de sabor pop, con sonidos de jazz y en el que la elegancia es una constante, pero a pesar de ser directo y no regodearse en recovecos, está lejos de ser radio friendly o al menos esa no es su intención.
¿Hay futuro para Mamíferos Habituales? “En la pandemia muchas cosas han cambiado en todos lados. Volvimos a juntarnos cuatro de los integrantes originales: Arturo Aguirre (bajo), Pepe Quijano (voz), Ruly Tamez (batería) y yo en la guitarra. Estamos grabando un EP que esperamos salga el año próximo”, concluye Iván Tamez
The Over-Manned Band
La idea proviene de 2017, pero fue al año siguiente cuando Juan Reyes (batería, percusiones), Germán Villareal (batería), Alan Guerra (bajo), Rodrigo Casas (guitarra), Adrián Martínez Bryan (guitarra) y David Martinez Bryan (guitarra y voz) llevaron a cabo sus primeras presentaciones bajo el nombre de The Over-Manned Band, un juego de palabras que podría traducirse aproximadamente como La Banda Sobretripulada.
El debut del sexteto se dio con un EP homónimo de cuatro tracks en el que “Flor sideral”, el corte más largo, es el mejor botón de muestra del despliege sonoro del grupo, una música que se mueve en las aguas del rock ligeramente fusionado con el jazz, con visos de progresivo y pizcas de hard rock. De hecho, parte de la energía de la agrupación nace de abrazar la fuerza y la estamina de este sonido duro que aquí, en su parte media, al hacer eco a su nombre, encalla en un silencio producido por el arribo a otra dimensión y cambia el espíritu de la música, la vuelve más lenta, sensual y en ella incluso hay ecos de blues.

Fotografía: cortesía de David Cortés
Canciones cantadas en inglés y en español, con un par de baterías: “A veces son simultáneas y en ocasiones Juan Reyes se pasa a las percusiones. Generalmente las guitarras líder son Adrián Martínez Bryan y Rodrigo Casas Gómez, aunque de vez en cuando yo también me lanzo a solear (‘Shadows of Thought’)”, comenta David Martínez Bryan.
Una pátina de eclecticismo recorre la música de The Over-Manned Band, pero se encuentra bien aderezada; en ocasiones aparece un poco de funk (“Waiting”), blues (“Shadows of Thought”) y destellos de sensualidad (“Gravedad”), pero tal vez la dominante sea la fusión jazz-rock.
“Nosotros decimos que somos ‘rock’, pero sí, definitivamente hay una fusión de elementos progresivos, jazz, blues, hard rock, alternativo y hasta un poco de metal se asoma de vez en cuando. La gente tiende a etiquetarnos como rock progresivo, rock psicodélico, rock alternativo, etcétera, pero no nos molesta”, concluye David.
Ricardo Jacob
Este baterista ha tocado con una gran cantidad de gente, pero sus proyectos más sólidos han sido Los Jaigüey, Los Importantes de la Noche y Thelmo Castelló y los Soundalikes.
Hace un par de año,s Jacob comenzó a trabajar intermitentemente en unas composiciones, pues sus compromisos le impedían concentrarse por completo en ellas. Cuenta: “De repente la escritura musical me dejó muy insatisfecho, terminó de golpe y me vi con el tiempo suficiente para regresar a estas piezas. Cuando les di más forma a todas, surgió la idea de hacer un EP; entonces decidí lanzarlo en bandcamp y ha funcionado mucho mejor de lo que yo me esperaba”.
Mumberome es el nombre de ese compilado de cuatro canciones, del cual ya circula una copia física elaborada artesanalmente y en la que él toca todos los instrumentos. “Siempre he colaborado con mis compañeros de banda en casi todos los aspectos y ahora no quise hacerlo, no quise la opinión de nadie más”, dice el también autor de la novela para niños Vida en Marte.

Fotografía: cortesía de David Cortés
En los cuatro cortes que conforman la placa, flota la sensación de que éstos pertenecen a un filme imaginario de serie B, pero el baterista reconoce que otra “influencia grande fue la música de Lalo Schifrin, sobre todo en el sonido de los alientos; nunca pensé en alguna película en específico, pero si en la música de esas películas B que mencionas. Quienes han escuchado estas piezas me han dicho lo mismo –que son muy cinematográficas– y estoy de acuerdo, pues esa música me gusta mucho”, agrega Jacob.
El track que da título al trabajo está cargado de suspenso y en “Hub” flota el humor por la vía de un tono ligero que coquetea con los terrenos del lounge y funcionaría adecuadamente en una película de acción con algo de humor involuntario. Por su parte, “Astatqé” es “un homenaje a Mulatu Astatke, pues la pieza está basada en uno de sus mayores éxitos, ‘Yekermo sew’. Y dado que el etio-jazz es mi mayor influencia en esta música, quise usar el idioma amárico y ‘Gojo’, el último tema, significa ‘Casa de campo’”, comenta.
Si bien la música es amigable y decorada con humor, no obstante su carácter instrumental, los títulos son bastante raros y algunos de ellos, como el que da nombre al EP, deben su bautismo a la casualidad. ¿A qué hacen referencia? “A veces pueden tener un significado complejo, pero a veces no es necesario. Puedes ponerle el título que quieras a tu música si es sincera y creo que ahí es donde está toda la clave del asunto, porque a veces pareciera que los títulos más profundos y pensados son sólo para hacer creer que uno es más complejo e inteligente de lo que verdaderamente es y lo que realmente importa es la música. Ahora que si también lo aplicas a la música, pues estás perdido”, finaliza Jacob entre risas.