La escena es ya un clásico del cine. En Volver al futuro de Robert Zemeckis (1985), el personaje de Marty McFly (interpretado por Michael J. Fox) toca en la guitarra “Johnny B. Good”, con su famoso riff introductorio (“Voy a tocar un oldie…, bueno, es un oldie en el lugar de donde vengo”) y un joven afroamericano corre a un teléfono detrás del estrado para hacer una llamada (“¡Primo Chuck, soy Martin, Martin Berry! ¿Recuerdas el sonido que estabas buscando? ¡Pues escucha esto!”) y acto seguido pone el auricular en dirección a la música. McFly de pronto enloquece y ante el azoro del público termina por tocar al estilo de Jimi Hendrix y Pete Townshend. Se interrumpe y les dice: “Creo que ustedes aún no están listos para esto, pero a sus hijos les encantará”.

Fotografía: Joop van Bilsen/Anefo, Nationaal Archief, bajo licencia de Creative Commons
Se trata de un divertido y emotivo homenaje al autor de esa y otras muchas canciones que dieron forma, sentido y sustancia a lo que el locutor radiofónico Alan Freed llamaría rock n’ roll, un tributo al creador de todo un estilo de escribir, tocar y cantar llamado Chuck Berry.
Berry habría cumplido 95 años de edad el pasado 18 de octubre. Nació en 1926, en Saint Louis, Misuri, con el nombre de Charles Edward Anderson Berry y falleció en 2017, a los 91 años de edad. De los pioneros del rocanrol fue el más longevo (Fats Domino murió a los 89, Little Richard a los 88 y Jerry Lee Lewis, quien aún vive, tiene 86 y podría superar a Berry).
Largo y tedioso sería repetir aquí la archiconocida biografía del creador de “Maybelline”, “Sweet Little Sixteen”, “Carol”, “Roll Over Beethoven” y tantos himnos generacionales o repetir frases hechas como que es el padre del rocanrol o que sin él la historia de la música popular habría sido muy otra, etcétera.
Habría que hacer énfasis, eso sí, en algo de lo que se habla menos, aunque John Lennon solía insistir mucho en ello: que las letras de las canciones de Chuck Berry son poesía pura, lírica brillante y rica en descripciones sobre la juventud y la sociedad estadounidenses de finales de los cincuenta y principios de los sesenta del siglo pasado. Un retratista literario de su época.
También habría que referir sus raíces blueseras. Si bien Berry amalgamó muy bien el blues con el country & western y con ello hizo el mejor rock n’ roll (incluido su famoso paso de pato), hay grabaciones suyas en las que interpreta el blues de manera estupenda. Blueses propios que escribió también y tan bien.
De carácter difícil (baste ver ese documental llamado Heil Heil Rock n’ Roll!, de 1987, en el que mientras se prepara un concierto en homenaje suyo, promovido y organizado por Keith Richards, atestiguamos la arrogancia despótica de la que solía hacer gala y sus roces constantes con el guitarrista de los Rolling Stones, quien en varias ocasiones a lo largo del filme está a punto de mandarlo al diablo.
También es conocida la avaricia del músico, quien no tenía empacho en declarar que estaba en el negocio de la música por el dinero y a quien era necesario pagarle en efectivo antes de cada presentación. De hecho, con frecuencia viajaba a las ciudades él solo con su guitarra y pedía que músicos locales lo acompañaran. De ese modo, se ahorraba el sueldo de sus propios instrumentistas.
Mujeriego y apostador, pisó la cárcel en 1959, cuando se le relacionó sexualmente con una joven apache de 14 años (aunque el músico juraba que ella le había dicho que tenía 21). Pasó dos años tras las rejas.
Vino a México a principios de los pasados años noventa, para presentarse en un concierto en el viejo Auditorio Nacional, en un programa triple nada menos que con B.B. King y Ray Charles. Me tocó estar ahí en esa ocasión. Fue una actuación discreta la suya. Austera. Con tres músicos mexicanos que lo acompañaron. Al menos eso es lo que registra mi memoria. Pero haber visto “en vivo” a esa leyenda del rock (al igual que a King y a Charles), no tiene precio.
Chuck Berry se despidió del mundo el 18 de marzo de 2017. Falleció de un paro cardiaco en su natal Misuri. Ya era entonces un mito viviente y hoy es leyenda pura. Celebrar los 95 años de su nacimiento es lo menos que podemos hacer. Festejar con una sonrisa y un paso de baile al amo mayor de la rock n’ roll music.