Nueve meses después de su primer álbum –ese duro y austero manifiesto individualista que fue el Plastic Ono Band (1970), en el cual John Lennon dejó salir todas las amarguras, frustraciones y decepciones acumuladas a lo largo de su vida, para declarar que el sueño había terminado–, el ex beatle regresó al terreno discográfico con el que habría de ser el trabajo más reconocido y exitoso (aunque no necesariamente el mejor) de su etapa como solista: Imagine (1971), el disco, junto con “Imagine”, la canción.

Fotografía: Jack Mitchell bajo licencia de Creative Commons.
¿Qué tanto se ha mitificado y sobrevalorado a ambos, el disco y la canción? El exacto medio siglo que ha transcurrido desde entonces puede proporcionarnos cierta perspectiva, pero quizás no aún la suficiente como para despojarnos de las simpatías y diferencias (más las primeras que las segundas) que hoy sigue despertando la figura del autor de “I Am the Walrus” y “Strawberry Fields Forever”.
Respecto a la canción, si quisiéramos ser muy estrictos, tendríamos que aceptar que armónicamente es un tema más bien simple, básico, aunque con una melodía muy bella y memorable (y memorizable). En cuanto a la letra, el hecho de que con los años se haya convertido en el himno mundial por antonomasia en favor de la paz, la comprensión, la tolerancia, etcétera (tal como lo vimos recientemente, durante le ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Tokio), no la salva de su obviedad y de poseer ciertas dosis de ingenua cursilería disfrazada de poesía “con mensaje”: “Imagina que no hay países / no es difícil de hacer / nada por qué matar o morir / y tampoco religión / Imagina a toda la gente / viviendo su vida en paz” (de esto al “abrazos y no balazos” no existe mucha distancia, a decir verdad) o “Puedes decir que soy un soñador (¿pues no que el sueño había terminado?) / pero no soy el único / espero que algún día te unas a nosotros / y el mundo será uno solo”. Muy bonito y muy bien intencionado, sí, pero francamente naïve.
Curioso y paradójico resulta además cómo ese mensaje post hippie de buena voluntad contraste de manera tan brutal con otra de las canciones fundamentales de Imagine (el disco): la muy amarga y mordaz “How Do You Sleep?”, verdadero ajuste de cuentas en la que Lennon hace cera y pabilo de su ex compañero en los Beatles, Paul McCartney, con líneas tan llenas de rencor como “Aquellos locos estaban en lo cierto cuando dijeron que estabas muerto” o “Lo único que hiciste fue ‘Yesterday’” o “Una cara bonita puede durar un año o dos, pero muy pronto ellos verán de lo que eres capaz” o “El sonido que produces es música-basura para mis oídos, deberías haber aprendido algo en todos estos años”. Demasiada visceralidad después de cantar al amor, la paz y la hermandad entre los seres humanos en “Imagine” (la canción), en la cual también nos proponía imaginar a “toda la gente compartiendo el mundo” (¿toda menos McCartney?).
Imagine dista de ser un disco perfecto; sin embargo, contiene cortes espléndidos como “It’s So Hard”, “Oh, My Love”, “Give Me Some Truth” y sobre todo la intensa “Crippled Inside” y la oscura y conmovedora “Jealous Guy”, canciones estas dos últimas en las que vuelve a aparecer el Lennon vulnerable del álbum de 1970, quien muestra el corazón abierto con palabras como “Puedes sacarle brillo a tus zapatos y ponerte un saco / Puedes peinar tu cabello y verte impecable / Puedes esconder tu cara detrás de una sonrisa / (Pero) hay una cosa que no puedes ocultar y es cuando estás lisiado por dentro / Llevar una vida de perro no resulta divertido” (“Crippled Inside”) o “Estaba soñando en el pasado y mi corazón latía con rapidez / Empecé a perder control / Empecé a perder control / No fue mi intención herirte / Lamento haberte hecho llorar / No quise lastimarte / Sólo soy un tipo celoso… / Me estaba sintiendo inseguro / (de que) pudieras no amarme más / Estaba tiritando por dentro / Intentaba capturar tu mirada / a pesar de que tú tratabas de esconderla / Estaba tragándome mi dolor / Sólo soy un tipo celoso…”.
Imagine no es el disco más significativo de John Lennon (Plastic Ono Band y Double Fantasy lo son más, por diferentes motivos). Sin embargo, a 50 años de distancia, es el más popular de su carrera en solitario, el más recordado y el de mayor aceptación. Por algo será.