Despunta la década y en Los Angeles, California, Justin Wright cristaliza un proyecto que llevaba años incubándose, prácticamente desde que era niño y observaba los rollos de cintas de carrete abierto, propiedad de su padre, con música de Black Sabbath, Led Zeppelin, Neil Young y John Coltrane, entre otros.
“Allí se despertó mi interés. Mi papá me enseñó cómo poner la máquina y realmente me inspiró. Me obsesioné un poco con Led Zeppelin y Jimmy Page y creo que eso me llevó a querer tocar la guitarra”, dice quien desde hace más de tres lustros viaja por el mundo con el nombre de Expo’70.
Desde Kansas, ciudad donde nació y actualmente reside, el guitarrista nos cuenta cómo llegó al lugar donde ahora se encuentra: uno de los primeros planos de la música espacial y la electrónica del presente siglo. Dice: “Creo que la guitarra me eligió a mí. Cuando era más joven y veía videos de grupos en vivo, la guitarra era como un imán y finalmente me pude hacer de una cuando era adolescente”.
La progresión lógica fue comenzar a gestar su propio proyecto sonoro, ese en el cual volcara sus inquietudes y que reflejara su gusto por la música de la década de los setenta. Así nació Expo’70.
“El nombre surgió inconscientemente. Se suponía que sería un experimento en la exploración sonora, improvisando con varias personas. Había estado en una agrupación de Los Angeles y me había adentrado en la manipulación de mis sonidos con la guitarra y deseaba explorar por allí. La inspiración venía de grupos como Taj Mahal Travellers, Can, Glenn Branca y conciertos en vivo de Pink Floyd y Led Zeppelin, en los que realmente exploraban en algunas de sus canciones más largas como ‘Echoes’ o ‘Dazed and Confuse’. Como resultado, el nombre quedaba porque era mi experimento con la música de la década de los setenta; más tarde, me di cuenta de que así se llamó una feria mundial en Osaka, Japón. Solía reunirme con un grupo de amigos para experimentar con nuestra música. Cuando salí de Los Angeles y regresé a Kansas City, el proyecto ya se había refinado e hice más exploraciones en solitario con algunos invitados ocasionales”.

Fotografías: cortesía Justin Wright
La música de Expo’70 se asocia frecuentemente con los sonidos emanados de agrupaciones como Ash Ra Tempel, Tangerine Dream o A & R Machines, aunque tiene un sabor distintivo; comparten tal vez intenciones, atmósferas, pero no los mismos métodos y por ende los resultados son distintos. Pero esa liga no es gratuita, pues Wright nos cuenta que algo que le llama la atención acerca del krautrock “son los grooves repetitivos e hipnóticos de mucho de éste y los aspectos electrónicos minimales de Tangerine Dream y Klaus Schulze. Ash Ra Tempel fue un descubrimiento temprano y su primer album homónimo estuvo conmigo mucho tiempo junto con el primero de Neu!, Yeti de Amon Düül II, Malesch de Agitation Free y una gran inspiración fue ver varias veces a Acid Mothers Temple en directo, cuando iniciaba Expo’70 en Los Angeles”.
Durante nueve años, Wright trabajó solo o al menos la mayoría de las ocasiones así aparecía en concierto; pero en 2012 decidió hacer de Expo’70 un trío: “No estoy muy seguro de haber tocado solo por mucho tiempo. Matt Hill de Umberto colaboró conmigo e hicimos algunas giras juntos, pero quería regresar a tocar con un baterista (Chris Fugit), me estaba perdiendo eso y el bajista Aaron Osborn y yo habíamos tocado juntos luego de que regresé a Kansas City. Era una progresión lógica para expandir el sonido y hacer las presentaciones más interesantes”, señala.
A la fecha, el músico ha grabado 64 producciones, las primeras ocho con el nombre de Expo Seventy, las restantes como lo conocemos en la actualidad. Es una gran cantidad de trabajo y la mayoría es resultado de esas sesiones de improvisación a las que es dado el trío; esos jams cósmicos y espaciales que nos llevan a través de rúas imaginarias, en donde la colaboración del escucha resulta complemento importante. De esos métodos de trabajo que aplica en vivo y en ocasiones terminan siendo un disco o un cassette dice Wright: “Regularmente siempre improviso la música. Hasta que se unió Chris Fugit en la batería, empezamos a escribir canciones que pudiéramos tocar juntos y tener un esbozo para explorar más en vivo. Algunas veces, para un concierto sólo tenemos dos canciones y entonces improvisamos alrededor de ellas”.
Cuando llega la hora de plasmar su estela sonora en algún formato, ya sea cassette o vinil, este explorador de lo ignoto hurga en sus archivos. Al respecto, comenta: “Prefiero lo analógico a lo digital, los cassettes y los viniles. Tener acceso a la música digital es grandioso, pero he estado coleccionado cintas y álbumes desde finales de los ochenta, así que he es difícil descartarlos.

“Usualmente comienzo por encontrar grabaciones aprovechables que haya hecho recientemente. La mayoría de la música que grabo es improvisada, así que vuelvo a escuchar para encontrar lo que me gusta y comienzo a editar material y a ver cómo sonaría en un álbum completo. Si un sello me ofrece hacer algo, regularmente me desplazo a buscar material que haya grabado recientemente; si no tengo nada reciente, comienzo el proceso de improvisar con el trío, escribimos canciones, así que puede haber variaciones de una canción que usemos un par de veces en grabaciones diferentes”.
Expo’70 ha llamado también la atención por la costumbre de Wright de ofrecer su música sentado, con las piernas cruzadas y dando la espalda al público. Cuenta el porqué de esa actitud en sus conciertos: “Muy temprano me di cuenta de que presentar la música experimental es difícil y mi decisión de sentarme mirando mis amplificadores vino de Klaus Schulze. Me ayuda a concentrarme y a no distraerme con el público. Evolucioné hasta llegar a hacer una actuación continua, sin que decayera la música cuando mi tiempo se acababa. La razón para el trío fue hacer lo opuesto y enganchar más a la audiencia, como una banda lo hace sobre un escenario”.
El paso más reciente de Expo’70 es una nueva producción llamada Evolution, en formato de trío, bajo el sello Essence Music y mientras Justin Wright colabora con dos microcerveceras en la Costa Este. Una de ellas tendrá un festival en Octubre al cual ha sido invitado a tocar, pues “las cosas parecen normalizarse y puedo comenzar a hacerlo nuevamente”.
Si bien Expo’70 es uno de los exponentes norteamericanos que han logrado despuntar en una escena que ha logrado su máximo desarrollo en Europa, se trata apenas de una conquista, aunque no se ha ganado todavía la batalla: “Estados Unidos está más centrado alrededor de la cultura pop de la música y el arte más centrado en Europa; la obsesión con el ‘rockstarismo’ y el estereotipo del american idol están muy marcados aquí. Es difícil para la música experimental pegar en un bar, porque la gente no pone atención y creo que en Europa existen más escaparates, como las galerías de arte y otros espacios pagados por el gobierno que incentivan a los artistas y músicos a que descansen en el único ingreso que genera su arte. Nunca he podido vivir de mi música, siempre he tenido un trabajo. Tengo una ética do it yourself acerca de ella”.
Con una abundante discografía y 18 años de trayectoria, ¿qué le queda por hacer a este moderno explorador de las estrellas? “Me gustaría tocar en Roadburn o viajar de gira a Japón. No sé qué más me gustaría hacer, pues ya he hecho mucho con Expo’70”, concluye.
amo expo’70, amo fuerte a esta banda, excelente nota, gracias