El grupo regiomontano Los Mundos está próximo a cumplir una década en el circuito subterráneo sicodélico de este país y del mundo. Lo suyo son guitarras con fuzz, distorsión, guiños al krautrock, influencia de H. P. Lovecraft, ritmos hipnóticos y casi mántricos, voces difusas y estados de trance que se encuentran esparcidos en una septeta de álbumes, el más reciente de ellos La fortaleza del sonido, cuya circulación inició hace un par de meses.
Luis Ángel Martínez (voz) y Alejandro Elizondo (guitarra, bajo, teclados, batería, percusiones) formaron durante muchos años el corazón de este proyecto que eligió su nombre porque, dice Elizondo, “es bueno, sencillo y representa muy bien nuestra visión como músicos”.
La fortaleza del sonido abre con una larga intro (“Esferas protectoras”) que funciona como preludio a un ritmo hipnótico, una característica que habremos de encontrar a lo largo del disco, en el que hay cortes en los cuales la sicodelia se mezcla con el krautrock (“Frutos rojos”), otros en los que aparecen remanentes de blues, bajo reverberante y glissandos de teclados que transportan al escucha a otro universo (“Círculo de aves”), temas machacones (“Esqueletos muertos”) de letra sencilla y cuyo estribillo de tan repetido (“estamos cayendo hacia la muerte, el cielo es negro, las nubes son verdes”) se vuelve un elemento más de ese ritmo, mientras otros (“Manos brillosas”) echan mano de un poco de punk.
Al acercarse a Los Mundos, uno se topa con un cúmulo de sensaciones y a quien esto escribe una de las que más lo atrapa es esa infuencia del rock alemán de los setenta, una influencia que sin ser obvia es advertible y que el dueto ha logrado manejar adecuadamente, para hacer de eso precisamente una influencia y no convertirla en un cliché. De eso, entre otras cosas, hablamos con Elizondo y Martínez.
Aunque Los Mundos no es un proyecto de krautrock, sí hay en su música detalles de éste. ¿Cuál es su opinión del género y qué grupos los influyeron?
Elizondo: La música hecha en Alemania en los 70 es gran influencia, sobre todo por la variedad que tiene. La música electrónica, el ambient y las bandas progresivas que se produjeron en esos tiempos son bastante buenas. Hace un par de años nos tocó tocar en Guadalajara con Michael Rother (Neu!, Harmonia) lo cual fue increíble e inspirador. Al igual Hawkwind. Es un grupo que usamos mucho como referencia y también tiene detalles de ese tipo: la ciencia ficción, el uso de los electrónicos y los ritmos que utiliza.

Fotografías: cortesía de Los Mundos
Siempre un dueto, ¿eso ha facilitado el trabajo?
Martínez: Fuimos un dueto del primer disco al de Ciudades flotantes (2018). A partir de Calor central (2019), algunas baterías fueron tocadas por Ricardo Antúnez, quien también grabó en La fortaleza del sonido. Como dueto era fácil trabajar y coordinarnos, pero ampliar la alineación ha ayudado a enriquecer nuestro sonido y darle diferentes matices. Incluso recién entró Raúl González en la guitarra y estamos trabajando nuevas canciones con él.
La fortaleza del sonido es su séptimo álbum, pero hay más grabaciones. ¿Podrían hablarme de ellas? ¿Son discos EP, compilaciones?
Elizondo: Es correcto. La fortaleza del sonido es nuestro séptimo álbum. Por lo general preferimos hacer discos, ya que con cada uno es como cerrar un ciclo. Los EP que tenemos son cuatro y por lo general son utilizados para ver qué queremos hacer. Los discos de Los Mundos requieren de un concepto, ciertas ideas y limitaciones que nos ayudan a componer y saber hacía dónde queremos llevar nuestra música. En este momento, nos encontramos remezclando y remasterizando Las montañas (2016), nuestro cuarto disco, el cual sólo se lanzó en cinta y ahora aparecerá en vinil.
¿Cuál es el principal cambio de Calor central a La fortaleza del sonido?
Elizondo: Hay muchos cambios entre uno y otro. Calor central es un disco para el cual nos basamos en la novela Viaje al centro de la tierra de Julio Verne. Comenzamos el disco con un mantra que grabamos en una mina abandonada y de ahí regresamos al estudio y usamos dos baterías para la composición de lo demás. En sí, todo el disco tiene cierto orden y tiene su seguimiento, a diferencia de La fortaleza del sonido, en el cual nos basamos por grupo de canciones, utilizamos diferentes métodos de grabación y cada pieza trata temas diferentes, cada una tiene su propia historia. También escribimos como 23 o 24 composiciones y de ahí hicimos la selección para el disco. Para este álbum, Ricardo Antúnez, nuestro baterista, tuvo una mayor aportación y al igual trabajamos con Carlos Hernández, de España, para mezclarlo.
La fortaleza del sonido es un disco que en algunos tracks (“Frutos rojos”, “Cristalización”) tiende a ser muy hipnótico, ¿cuál fue la intención?
Martínez: La intención fue crear atmósferas que despertaran sentimientos, emociones y lograran transportar la mente del escucha. Es también un disco con diferentes influencias. En “Boca arriba”, por ejemplo, hay algo de pop. “Círculo de aves” está cercana al blues, es muy psicodélica, y en “Manos brillosas” incluso hay algo de punk, pero no es un disco ecléctico.

¿Cuál es el cemento, eso que da identidad a Los Mundos?
Elizondo: En sí somos nosotros. Llevamos diez años como banda y conociéndonos de la mejor manera posible y creo que conforme pasa el tiempo, vamos encontrando mejores métodos de composición, mejores temas de qué hablar y la creatividad es algo que no ha parado desde que comenzamos. Cada vez nos esforzamos por hacer mejor las cosas, empujar nuestros límites, queremos que nuestros instrumentos suenen mejor, queremos cantar mejor, intentamos aprender de nuestros errores y trabajar en ellos.
¿“Esqueletos muertos” es un cover?
Martínez: No, pero sí es un tributo a Dead Skeletons, una agrupación que nos gusta mucho.
Varios cortes se grabaron en una mina. ¿Por qué, cuál fue la intención? Porque al escucharlos no siento que haya un gran cambio. Aunque confieso que mi equipo de sonido no es el mejor.
Elizondo: Sí, es correcto, llevamos nuestro estudio y la batería a una mina abandonada en las afueras de Nuevo León. La intención de esto fue acordarnos que fuimos a grabar ahí, acordarnos del esfuerzo y acordarnos de cómo se escuchaba la batería dentro de la mina. Fácilmente pudimos agregar un reverb al canal del cuarto de la batería y crear una sensación parecida, pero quisimos hacerlo lo más real posible. Para nosotros representa un gran cambio en el sonido. Si escuchas la batería en “Círculo de aves”, te podrás dar cuenta del sonido inmenso. Claro que es mucho mejor si lo oyes con bocinas o audífonos de alta calidad. Toda la música va a sonar mejor en equipos de alta definición y sobre todo no escucharla en Spotify o servicios de streaming, los cuales bajan mucho la calidad de audio. El servicio que cuenta con la mayor calidad de audio es bandcamp, lo digo como un detalle para los audiófilos, para la gente que siente y se sumerge en la música.
¿Qué me pueden decir de Sistemas (un EP de remixes)? ¿Cuál fue la idea? ¿Planean hacer más cosas en esa línea?
Martínez: Quisimos hacer un track en el que los módulos análogos reemplazaran a las guitarras. Lo compusimos y grabamos en medio de La fortaleza del sonido, pero terminó siendo un lanzamiento externo y previo al álbum. Fue un single al que le agregamos remixes alternos hechos por otras bandas, algo que no habíamos hecho antes.