Desde Inglaterra: Korb y el neokrautrock

Son nativos de Worcester, Inglaterra, y durante años Jonathan Parkes y Alec Wood tocaron en un cuarteto de jazz; pero un día, tal vez un poco cansados o ávidos de pisar nuevos caminos, decidieron sacar a la luz su amor por el krautrock y darle vida a Korb.

“Pasamos años experimentando con una amplia gama de instrumentos que incluía sintetizadores análogos clásicos, creando un enorme cuerpo de música diversa que eventualmente destiló en Korb en 2013. El primer álbum se hizo en 2018 en nuestro propio sello: Dreamlord Recordings”, dice Parkes desde su ciudad, donde, aprovechando el encierro propiciado por la pandemia, acudimos a él.

El nombre de la banda proviene de un personaje que el propio Jonathan creó en una serie de ilustraciones, algunas de las cuales fueron utilizadas en el arte de su primer LP, álbum en el cual la filia de la dupla por el krautrock es manifiesta. Al hablar de sus influencias,  ambos confiesan su gusto por Can, Kraftwerk, Stereolab, Radiohead, Loop, Neu!, Faust, Amon Düül II, la música de biblioteca y los soundtracks.

“No elegimos etiquetar nuestra música, pero obviamente ayuda a otras personas categorizarla y ubicarla en un género. Si el krautrock es la música experimental de Alemania de los setenta, entonces neokrautrock podría ser una categoría apropiada para ubicarnos”, dice Jonathan.

El trabajo de Korb, esas largas exploraciones de las cuales se conoce el punto de partida, pero cuyo destino de llegada es incierto, regularmente “comienzan conmigo experimentando e improvisando ideas que luego desarrollamos y evolucionan después de un rato en piezas ya terminadas”, señala Jonathan, sin precisar que en esos trayectos lo más importante son las vicisitudes, las sorpresas, los pasmos que en ellas aparecen, desaparecen y reaparecen.

Sin embargo, dice, “no consideramos nuestros álbumes como conceptuales, pero mucho pensamiento se lleva a cabo para producir un cuerpo coherente de trabajo que fluya y lleve al escucha en un viaje que le permita usar su propia imaginación” y al momento de apreciar las diferencias entre Korb I y Korb II, prefieren “que sea el escucha quien decida. Cuando hacemos música estamos en flow time, experimentando con sonidos e ideas, no pensamos en nada más. Sabemos cuando los tracks están funcionando, porque conjuran imágenes y nos llevan a nuestra propia imaginación que es a donde queremos llevar al escucha, dentro de su propia imaginación”.

Korb, el álbum, comienza con “Voyager” y no hay mejor manera de hacerlo: la batería marca un ritmo constante, obsesivo casi, y sobre él se teje la melodía que marca el despegue que comienza propiamente con “Power Structure” en la que se despliega ese toque maquinal, motoristíco, propio del primer krautrock, pero que aquí se ve salpicado por unos sintetizadores que lo impregnan de un aura distinta. “Shapeshifter”, por su parte, es una puerta de entrada a la kosmische musik, un corte en el que los teclados crean la atmósfera de misterio el primer minuto y medio, para luego llevarnos a la sicodelia, a la monotonía de ese ritmo semimecánico, metronómico, una combinación en la cual espacio y tierra se empalman.

Una guitarra ácida da la bienvenida en “Earth Ritual”, corte de cadencia más pausada pero exploratoria y con un teclado que tiende una alfombra suave, espacial; todo un viaje que dan ganas de que no termine nunca. “Teleforce” tiene algo oscuro y espasmódico en su inicio que recuerda vagamente a Joy División; de hecho, es un tema que tiene algo de synth pop, pero al mismo tiempo de space music.   “Megalith” es una de esas composiciones  en las que más se aprecia que si bien hay una influencia del krautrock, también hay una escalada en el sentido de que es una renovación de éste a partir de otros patrones rítmicos, de poner menos énfasis en la extensión de los tracks y por tanto no construir largos pasajes y sí más acento en la intensidad; “Setjen to Condor” es más cinemática, abreva de Tangerine Dream, y el cierre lo tenemos con “Korb First Android”, tal vez uno de los cortes menos trepidantes de este viaje.

En Korb II, “Dirty Robots” inaugura y las primera notas parecen conjurar el espíritu de Faust, pero es sólo el comienzo. A partir de allí entramos en el universo de Korb: ritmo a medio tiempo sobre el cual la guitarra se encamina a descubrir y los teclados crean la atmósfera, marcan glissandos y tejen un aura de otro mundo. “Hollow Earth” es hipnótica, acompasada, con los sintes que crean una atmósfera espacial. Hipnótico también es el ritmo de “Megaestructure” y psicodélicos los teclados y la guitarra.

“Korb’s Next Android” es una cruza entre la monotonía rítmica de Neu! y la primera frialdad de Tangerine Dream mientras que “Tape to Tape”, probablemente uno de los mejores temas, se asume como esas piezas del grupo en las que afloran  pulsos diversos, pero sin perder la esencia kraut.

A diferencia de agrupaciones que privilegian los conciertos, por creer que es allí donde la música encuentra su mejor suelo para crecer, los integrantes de Korb prefieren enfocarse “al trabajo en estudio; así que grabar y editar música es nuestro principal objetivo en vez de las presentaciones”.

En 2017, luego de años de estar explorando, Parkes  y Wood  fundaron Dreamlord Recordings, inicialmente como una plataforma para realizar sus diferentes proyectos –Korb, Mutante y Arboria– y en el futuro piensan editar álbumes de amigos y artistas con quienes compartan visión.

A propósito de esta diversificación sonora, Parkes comenta: “Todos nuestros proyectos exploran diferentes territorios musicales. Mientras Korb está basado en el krautrock, Mutante es un proyecto electrónico construido alrededor de una variedad de sintetizadores, cajas de ritmo y baterías. Arboria es un proyecto acústico-electrónico infuenciado por el jazz y el folk que combina guitarras acústicas, sintetizadores, percusión, clarinete, sax y cello y que incluye colaboraciones con un pequeño colectivo de otros músicos. El primer álbum de Arboria apareció en Dreamlord Recordings en 2019 y Arboria II se editará en vinil de manera conjunta con Dreamlord Recordings y Up In Her Room a finales de este año.   “Nuestra más reciente colaboración es una banda llamada Wolfen, en la que hemos trabajado con el músico irlandés Shane Horgan para crear música que va de la aspereza terrena del sonido del garage hasta un estado de dicha  estático-sicodélico. El sencillo debut, ‘Scars’, se editó en un 7” de tiraje limitado en el sello Buried Treasure y el álbum debut, titulado The Mission apareció en en el Reino Unido en una edición en vinil lanzada por Up in Her Room”, comenta Jonathan.

Korb, la placa debut del dueto, se editó en vinil en Latinoamérica en el sello peruano Necio Records, dirigido por Arturo Quispe, lo cual no deja de ser extraño dadas las distancias, aunque también habla de la apertura del sello a puertos internacionales. De cómo llegaron de Worcester a Lima, Perú, dice Perkes: “Dai Croll, copropietario de Weird Beard Records junto con Al Wyatt, compró el primer CD de Korb y esto eventualmente los llevó a lanzar el vinil de Korb II en ese sello. Después, ellos nos presentaron a Psych Lovers, un grupo sorprendente, en Facebook. Mediante éste, enganchamos con Arturo y eso lo llevó a lanzar nuestro primer álbum en Necio Records”.

Una gran cantidad de música viene en camino. Si adentrarse en Korb y Korb II es como llegar a un restaurante con sabores conocidos, combinados con otras especialidades de irresistibles aromas y exquisito gusto, Jonathan y Alec ya tienen preparadas algunas producciones que, por lo menos, alcanzarán el calificativo de interesantes, a juzgar por lo escuchado con anterioridad.

“Otro proyecto mío es The Hologram People, al lado de Dom Keen, con tendencia al krautrock sicodélico-kosmische, con un sabor diferente a Korb. El álbum debut, Sacred Ritual to Unlock the Mountain Portal lo lanzó el sello Woodford Halse en mayo pasado. Además de Arboria II, que será lanzado próximamente, ya estamos trabajando en Korb III y Mutante III, así como en una colaboración con otro conocido músico sicodélico. Una vez que hemos trabajado con Weird Beard, Buried Treasure y Necio Records, buscamos extender nuestras relaciones con otros sellos y artistas independientes”, concluye Jonathan.

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Publicado en: Discos