Murcof, una búsqueda musical interminable

Su nombre ha mucho dejó de ser una referencia local para ganar reconocimiento mundial. Es un trayecto que no ha sido sencillo, pero sin duda los resultados son merecidos porque cuando se habla de música electrónica, Murcof es una referencia indispensable.

Fernando Corona Murillo ha llegado al medio siglo de vida en pleno potencial. En su discografía se encuentran discos fundamentales como Martes (2002, incluido en el libro 100 discos esenciales del rock mexicano), The Versailles Sessions (2008), Being Human Being (con Erik Truffaz, 2014) y Statea (con Vanessa Wagner, 2016).

Ahora nos entrega The Alias Sessions (Leaf, 2021), una placa doble cuya base fue un par de coreografías (Contre-Mondes y Normal) para Guilherme Botelho, con quien ya ha colaborado en ocasiones anteriores. Es un trabajo perlado de tonos oscuros, como si se hurgara en los demonios interiores, esa clase de obras para las cuales las descripciones siempre resultan pálidas, pero plagada de instantes subyugantes y que crece en cada escucha.

He aquí una breve charla con el compositor, a propósito de su más reciente producción discográfica, la cual comenzará a circular el 21 de mayo (una edición en vinil en color azul, especial para México, aparecerá el 3 de septiembre).

El nombre de The Alias Sessions, más allá de la referencia a esta colaboración, ¿tiene otra intención o connotación?
Es más funcional que otra cosa, el haberlo expresado como “sessions” fue para vincularlo a The Versailles Sessions que, aunque de una naturaleza muy distinta, también fue un álbum que derivó de una obra comisionada; en este caso, para uno de los jardines del castillo de Versalles.

Contre-Mondes tiene un tono muy oscuro, ¿es un signo de los tiempos que vivimos o fue más la necesidad de “ilustrar” la coreografía?
Contre-Mondes es una obra que trata a grandes rasgos del mundo invisible y su relación con lo visible, de sombras y textura corporal, abierto a ser interpretado de muchas formas; pero sí tenía claro que debería usar más ruido para darle voz a lo invisible.

¿Cómo hacer para que este trabajo, además de nacer y servir para una coreografía, logre tener vida propia? ¿Trabajaste con esa idea desde el principio?
La idea de lanzar el material en formato álbum no vino hasta mucho después. En total he musicalizado cuatro obras de Botelho: Documento, Antes, Contre-Mondes y Normal. Creo que fue cuando terminamos Contre-Mondes que la idea surgió o más bien se volvió evidente que había suficiente material para sacar por lo menos un álbum. Poco después vino Normal, en el 2018, y ya había material suficiente para dos. Trabajé algunas piezas añadiendo elementos o fusionando dos obras en una, sí hay una diferencia marcada entre la versión del álbum y la  versión en concierto. Hay más espacio en directo para los bailarines y es más maximalista en el álbum, en algunas partes, otras las dejé casi intactas, solamente pulí algunos sonidos. Realmente espero que la gente que lo escuche lo disfrute tanto como nosotros cuando hicimos la obra.

Fotografías: cortesía Murcof

“Dandelion Heart” es un corte en el que hay muchos silencios, ¿cuál fue la intención de esto?
Fue en parte decisión musical y en parte para darle espacio a la danza. Durante esa pieza hay una sola bailarina en el escenario que sólo se puede ver a través de un lente infrarrojo que se entrega al entrar a la sala, es su momento; entonces le dejo espacio para que reaccione a las pocas notas que yo voy soltando. Pero también me gusta cómo funcionan esos silencios en la música, así que los dejé también en la versión del álbum. El silencio puede ser un excelente recurso, seguido lo utilizo en mi trabajo.

“Unboxing Utopia” es un tema largo, cerca de diez minutos, y en el inicio es como un ejército que avanza y el todo posee un toque muy cinemático. ¿Qué pasó por tu cabeza al componer este tema?
Quería un tema que contrastara con la música anterior de la obra, algo con ritmo, mecánico y frío, para contrastar con lo orgánico y melódico de lo anterior. Buscaba un sonido que sonara mecánico para el bombo, como el engranaje de una maquinaria gigante que avanza sin piedad, soltar algunas armonías y enfocarme más en el ritmo, el cual desarrollé un poco más para la versión del album.

Señala el boletín que en “Inner Hunt” sampleaste y manipulaste tu voz “convirtiendo el ataque oclusivo de varias sílabas en un aleteo digital entre lo orgánico y lo virtual”. ¿Cuánto tiempo te toma procesar un sonido como en este caso?
Varía mucho. A veces encuentro lo que busco en cuestión de minutos, otras veces tardo años. Para este tema en particular lo tenía muy claro desde el principio, me inspiré en unas grabaciones que me mostró el director frances Jan Kounen de unos cantos chamánicos en forma de susurros rítmicos que grabó para su película Blueberry. Grabé algunos ruidos con mi voz y los procesé para tratar de crear un sonido similar. Al final salió un sonido con un toque a animal felino que me gustó. Lo demás fue hecho con el modular.

La escucha de este disco se hará en diferentes equipos y situaciones. ¿Qué tan importantes son detalles como esos de “Inner Hunt” cuando decides buscar un sonido? ¿Es algo que está en tu cabeza y tratas de materializar? ¿Regularmente lo haces hasta conseguirlo?
Todo depende del contexto o de la naturaleza de la pieza. Generalmente es un proceso muy intuitivo. Al final, lo que busco es crear sonidos interesantes y aplicarles alguna melodía, armonía o ritmo. No siempre llego a lo ideal, pero a veces lo logro. Es cuestión de paciencia y de saber cuándo parar y escuchar otras músicas para inspirarse y también crear una distancia objetiva con tu propia música.

Normal, por su parte, me suena más cercano a la música contemporánea que a la electrónica, lo cual no es de extrañar en tu trabajo pues siempre has estado pendiente de la primera. ¿Estás satisfecho ya con lo conseguido aquí o aún sientes que debes dar otros pasos para lograrlo?
La búsqueda musical espero que nunca termine. No siempre es fácil alcanzar algo bello, pero cuando encuentras esos momentos especiales de inspiración fluida es magnífico. Hay varios caminos que me gustaría explorar más; tal vez estar más involucrado con otras disciplinas como la visual sería interesante, algo intrínseco. Para el caso de Alias me quedo muy satisfecho, mas no puedo evitar pensar que pude haber hecho un mejor trabajo en algunas partes. Pero es lo que hace el tiempo. Es normal. Me pasa igual cuando escucho algunas piezas de Martes o Cosmos. Lo próximo que haga no sé exactamente a dónde me llevará, pero tengo muy presente que tengo una deuda con la gente que se toma el tiempo de escucharme, de terminar la serie MURCof, la próxima es la O.

Los tracks están ligados, ¿se trata de una larga historia, es un disco conceptual o ello se debe a las necesidades de la coreografía?
Es conceptual y está íntimamente ligado a la obra de Botelho que parte de conceptos específicos. A grandes rasgos: de luz y sombra, consciente y subconsciente en Contre-Mondes y de trance, lucha y repetición en Normal. Estos serían los puntos de partida de las obras. Ya cómo se va articulando depende de cómo se vaya materializando la coreografía y cómo reaccionan con la música tanto Botelho como los danzantes. Es un proceso de ping-pong de ideas, nos vamos nutriendo uno del otro a lo largo del proceso creativo.

Normal, aunque menos ominoso a mis oídos, es igualmente lúgubre, pero la diferencia entre uno y otro, está en la música y ésta, supongo, es resultado de las necesidades de Botelho, ¿cómo fue trabajar con él?
Un verdadero placer. Me encanta trabajar para danza y en específico con él, hay libertad para explorar y experimentar, es un proceso de descubrimiento conjunto.

Por último, Normal también me suena por momentos más “electrónico”, menos clásico que Contré-Mondes. ¿estás utilizando más equipo análogo que en tus inicios?
Así es. Desde hace ya unos años tengo un equipo modular Frankenstein con módulos de Livewire, MI, Doepfer, Abstract Data, Make Noise, etcétera. Lo uso seguido, tanto para procesar audio como para generar sonido. Es divertido y refrescante trabajar de vez en cuando con él y para Normal se prestaba. También lo usé en Contre-Mondes, pero de diferente manera.

 

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Publicado en: Reportajes