Negrø: un último recuerdo y un nuevo disco

Walter Esaú López es mejor conocido por su proyecto musical Negrø, al lado de la banda Las Nieves de Enero. Con un nuevo disco en puerta, el joven músico michoacano —cuyo sonido oscila entre el folk, la música de banda y la tropicalia brasileña y cuya voz abre portales a una nostalgia inquietante— regresa a nuestras páginas virtuales.

Fotografía: cortesía Walter López

¿Por qué el nombre de la agrupación?
Negrø es mi proyecto solista. Nace en 2016. El nombre surge a partir de ciertos eventos: yo tenía otro proyecto en Ciudad de México, pero nos vimos consumidos por el sueño chilango y tuvimos que empezar a buscar trabajo, encontrar apartamento, pagar renta, por lo que nos quedó menos tiempo para ensayar y finalmente se disolvió. Al mismo tiempo, perdí mi trabajo y terminé una relación sentimental. El departamento que rentaba era un cuarto muy pequeño que no tenía ventanas y se veía completamente negro a las tres de la tarde. Ahí compuse las primeras canciones de este proyecto. Cuando hubo que bautizarlo, recordé la oscuridad de aquél cuarto y lo denominé Negrø, por todas esas experiencias ahí vividas.

¿Cómo fue tu oscura noche del alma?
No hay una sola oscura noche del alma. A lo largo de la vida van sucediendo cosas que nos van afectando como personas. Probablemente de muy pequeño me marcó la muerte de mi hermano, es la primera noche oscura del alma que puedo recordar; a partir de ahí cambió mi forma de desenvolverme, de ver la vida, de comunicarme con los demás, desde ahí necesité un canal para poder decir las cosas como yo las quería transmitir. Elegí la música. A lo largo  de toda mi vida ha habido sucesos que me han marcado y que de cierta forma desembocan en mi manera de escribir.

¿Hay alguna relación entre el Tarot y tu música?
No sé si hay una relación, al menos no de manera consciente. He ido a que me lean las cartas alguna vez y tuvo mucho sentido todo lo que me dijeron. Pero conscientemente no mezclo el Tarot con la música.

¿De qué manera se mezclan el folk, el folclor michoacano y la tropicalia brasileña en Negrø? ¿Por qué estos referentes musicales?
Desde pequeño estuve rodeado de mucha música. Estudié en el Conservatorio de las Rosas, estuve muchos años en un coro que en su mayoría cantaba música sacra, mi papá tenía una banda de death metal que ensayaba en la casa en la que ahora vivo y cuando fui más adolescente empecé a encontrar música que me representaba. En ese momento encontré a Bob Dylan, a Johnny Cash, a Dave Van Ronk, que me parecieron iconos súper importantes. Sus letras me hicieron concentrarme en un discurso. Por otra parte, en mi familia siempre ha estado la parte de la banda y los corridos, una mezcla muy grande de sonidos. Finalmente, tuve un reencuentro con una identidad que había olvidado: la de la música michoacana. Me voló la cabeza cuando la volví a encontrar y quise hacerla parte de mi música. No creo que en una sola canción pueda mezclar todos los géneros que he escuchado, trato que el proyecto sea una especie de conjunto versátil, como los de las bodas, pero de música original.

¿Qué representan para ti temas existenciales como “Nunca” de Guty Cárdenas y “Sombras” de Javier Solís?
Conocí la música de Guty Cárdenas porque tuve que hacer un cover para una película. “Nunca”, de Guty Cárdenas, refleja muy bien la desesperanza. Soy parte de un conjunto de personas que se hace llamar “Los sin futuro”, un grupo de músicos y bandas cuya idea nació de la desesperanza y el desangelamiento; de estar haciendo cosas sin volvernos visibles para la gente y creo que mi gusto por “Nunca” nace desde ahí, desde el pesimismo; creo que es un poco de la esencia de ese proyecto también. “Sombras”, de Javier Solis, se parece un poco a las letras que en un principio del proyecto intentaba hacer, algo muy romántico. “Sombras” podría ser la letra que me hubiera encantado escribir.

¿A qué le canta, le toca y le escribe ‘Negrø’?
En este proyecto intento escribir de cualquier cosa. Me gusta encontrar grandes momentos en la cotidianidad. Eso para mí ha sido lo más importante: buscar momentos cotidianos, no ir mucho hacia la ficción, a lugares que no conozco, sino mantenerme en lo que sí sé, en las historias que me suceden. Hago canciones absolutamente de todo. Tengo algunas que hablan de fútbol, canciones que hablan de amor, de desamor, canciones para mis amigos, canciones para mis perros. Hay una canción para mi madre. Ahora estoy haciendo canciones para mí, cantándome a mí mismo y a esta figura del cantante. Todo puede ser una influencia, sólo tienes que estar en ese momento para que la canción llegue a ti y decida que tú la tienes que hacer.

Las Nieves de Enero es el nombre del grupo que se presenta con ‘Negrø’, su referencia radica en Chalino Sánchez y la cocaína, ¿hay algo de ello en la banda?
Las Nieves de Enero es mi banda de soporte. Tenemos tres años tocando juntos y efectivamente hace referencia a la canción de Chalino Sánchez. Pasó lo mismo: llegó el momento de nombrar a este ensamble que me estaba acompañando y Chalino en ese momento se convirtió en una figura muy importante para mí, por la forma en que escribía. Me parece que tiene un lenguaje justo, que es cotidiano, certero, fuerte, conciso, y eso lo hace muy poético. No tiene tanto que ver con el consumo de cocaína en la banda, se nombró más por la canción y la figura de Chalino Sánchez.

¿Qué le aporta Magdalena Valencia a ‘Negrø’?
Magdalena Valencia es parte de Las Nieves de Enero. Toca los teclados y canta. Eso a nivel musical. Pero ha tenido a bien documentar mucho del trabajo de este proyecto ya desde hace algunos años. Creo que siempre se hacen este tipo de relaciones de artistas, de cantantes y fotógrafos. En este caso, ella es nuestra historiadora visual. Si en diez años este proyecto llega a ser relevante, las fotos más importantes y los momentos más importantes vendrán del ojo de Magdalena. Esa ha sido su labor, aparte de cosas que a veces me rebasan y que ella ha tenido la amabilidad de resolver, sobre todo cuando el proyecto era independiente y no teníamos un equipo de trabajo que nos ayudara a hacer ciertas cosas.

¿Cómo fue tocar en el Museo Universitario del Chopo?
Fue una experiencia muy linda. Se dio por invitación de Gerry Rosado, de Discos Intolerancia. Fue él quien nos ofreció tocar en un ciclo de conciertos dentro del Museo del Chopo. Es una locura poder tocar ahí, algo hermoso que además los conciertos sean gratuitos, porque entonces puede ir todo tipo de gente a verte. Eso a su vez desembocó en una invitación al Vive Latino que llegó por parte de Gerry también.

¿De dónde proviene la frase del título de su último disco: Un arpa descansa dentro de un piano de cola (2019)?
La frase me parece muy linda porque es verdad: dentro de un piano de cola hay un arpa; si lo voltearas, lo podrías tocar como un arpa. A partir de ahí la frase me vino a la mente y me pareció un buen titulo para un disco. Agrupé las canciones que saqué ese año y las puse en un mismo bloque. Es una canción que hasta la fecha tocamos y me sigue pareciendo muy bonita sólo por el simple hecho de que es verdad.

¿Me podrías dar una primicia de lo que será tu nuevo material discográfico: Cada día canto más y hablo menos?
Ya cambió el nombre del EP: se va a llamar El último recuerdo. Es el nombre de un track que ya sacamos. Todo el planteamiento cambió porque firmé con Universal Music y vamos a hacer un lanzamiento doble que son dos EP: uno que pertenece a la primera parte de mi carrera, con seis temas, y otro que será El último recuerdo. Los agrupamos en dos momentos, porque las últimas canciones que he compuesto tienen que ver más con el folclor michoacano y así saldrán digitalmente.

¿Con qué artistas mexicanos les gustaría realizar un featuring?
Me gustaría colaborar con artistas mexicanos —me hubiera encantado haber hecho algo con Juan Gabriel—; he estado pensando en la idea de componer una canción en donde pudiera cantar alguien como Daniela Romo, siento que le vendría muy bien a la idea del próximo disco, además sé que Daniela ha colaborado ya con banda mexicana. Ya hice una canción con Lázaro Cristóbal Comala, una canción suya pero podría ser interesante trabajar bajo una composición mía; Saúl Fimbres; Axel Catalán que es amigo mío, tenemos muchos años de relación pero nunca hemos hecho una canción juntos.

¿Hay algo más fuerte que la música?
No hay nada que tenga más fuerza, más poder, que sane tanto y al mismo tiempo le haga tanto daño al alma como la música. La música es capaz de llevarnos a lo más sagrado y al nivel espiritual más profundo y de sacar los demonios que no sabíamos que estaban dentro de nosotros. Escribir canciones probablemente es lo más lindo y sagrado que tengo, pero también es quizá lo que más me ha desgastado el alma y lo que más me ha corroído: tocarla y escribirla.

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Publicado en: Entrevista