Cosmic Ground: “Es más divertido trabajar con máquinas”

En la ciudad de Aachen, Alemania, en la frontera con Bélgica y Holanda, vive Dirk Jan Müller, tecladista de la banda de neokrautrock (“prefiero el término post-krautrock”) Electric Orange (“es mi banda, la formé en 1992 y me gusta la evolución de ésta y la posibilidad de hacer cualquier cosa que deseemos; no estamos atados a ningún estilo musical, como por ejemplo AC/DC o Kraftwerk”), quien desde hace ocho o nueve años trabaja como solista con el nombre de Cosmic Ground, una denominación que habla de sus intenciones por pintar paisajes sonoros en los que el cosmos es uno de los lugares habituales de su obra.

Cosmic Ground, cuenta Müller, nació en 2001, aunque se concretó más de diez años después: “Tenía en mente el proyecto desde antes y de hecho grabé un track entonces, pero estaba muy ocupado con Electric Orange. Realmente comenzó en 2012 y 2013, cuando empecé a construir un sintetizador modular y grabé los temas para el primer álbum” (se trata del disco homónimo editado en 2014 y del que existe una edición doble con cinco bonus y una duración de 72 minutos).

Cosmic Ground es un heredero del krautrock, pero él matiza esa adscripción: “Además de Tangerine Dream, al que no considero krautrock de no ser por sus dos o tres primeros discos, Cosmic Ground también está relacionado con otras bandas de la electrónica temprana como Agitation Free, Ash Ra Tempel y Popol Vuh, entre otras. Para mí el krautrock no es un estilo musical, describe una era de la música alemana y puede ser rock progresivo, electrónico, jazz rock, hard rock, etcétera, pero todos estos estilos en el krautrock suenan muy diferente a las bandas de otros países, no sé por qué. Mis discos favoritos de ese momento son Zeit y Rubycon de Tangerine Dream y Last de Agitation Free”.

La más reciente grabación de Cosmic Ground es 0110, una producción en la cual los sonidos oscuros, psicodélicos, ambientales y por momentos tétricos de su autor parecen haber alcanzado su clímax y digo parecen porque en realidad la música de Müller se encuentra en evolución; cada trabajo es como un peldaño más que nos acerca al infinito, lo cual de antemano sabemos es imposible.

Fotografía: cortesía de Dirk Jan Müller

¿La música de Cosmic Ground crea imágenes? Me imagino a Müller tomándose un tiempo antes de responder: “No lo sé, si las hay, son oscuras. Yo sólo hago música que me gusta escuchar a mí mismo. No quiero forzar al escucha a nada. Ellos pueden hacer lo que gusten cuando están escuchando mi música, es su propia película”.

Él se rodea de  melotrones, sintetizadores modulares, hammonds, de equipo análogo en el que lleva a cabo una mezcla entre música compuesta e improvisaciones. “Sólo algunos tracks son improvisados, improviso más de una vez sobre un tema básico y después edito todas las grabaciones. Para mí es más divertido trabajar con máquinas, principalmente análogas. Hay una especie de conversación entre ellas y yo, es un proceso activo. El software me aburre muy rápido, mirar una pantalla me cansa, es un proceso más pasivo”, dice.

Si entran al bandcamp de Cosmic Ground encontrarán una docena de discos, aunque en realidad sólo seis de ellos, divididos en un par de trilogías; I, 2, III y IV, 5 y 0110, forman el núcleo de su obra, mientras los otros seis son proyectos nacidos en el medio (Relics Vol. 1, 2 y 3; The Watcher, Cosmic Ground Live, Apocalypse 2020 (soil 2)) o descartes de la discografía esencial. “La primera trilogía –dice Müller– está claramente enfocada en el sonido electrónico de mediados de los setenta; la segunda expande esto en diferentes direcciones. Y no, no prefiero ningún álbum en particular, pero mis tracks favoritos son ‘The Plague’, ‘Altair’, ‘Monochrome Ritual’ y ‘Cosmic 72’”.

Medio siglo o un poco más ha pasado desde que exponentes como Klaus Schulze o los ya mencionados Tangerine Dream y Ash Ra Tempel sentaron las bases de la electrónica popular y durante ese lapso, luego de algunas revoluciones, el todo se ha asentado. Cosmic Ground es consciente de esto y señala: “No puedes crear algo nuevo hoy día. No ha habido un nuevo estilo musical desde el techno e incluso éste se basó en la música electrónica de los 70. Por más de 25 años los músicos sólo han mezclado los estilos de las décadas pasadas —de los 50 a los 90— en un ‘nuevo’ estilo, pero un género verdaderamente nuevo, como el progresivo, la new wave o el techno, no ha sucedido desde entonces”.

La música alemana de los 70, esa que atravesó fronteras e hizo una mella profunda en la psique de diferentes generaciones, se enfrentó al hecho de que en su propio país no fuera reconocida del todo. ¿Cuál es la situación en la actualidad? ¿Los nuevos exponentes son objeto de reconocimiento? Müller reconoce que si bien no es exactamente lo mismo, el grueso de sus seguidores está “en Europa continental, el Reino Unido y Estados Unidos”.

¿Qué hay en el futuro para Cosmic Ground?, preguntamos y la respuesta es sencilla, pero reafirma una vocación: “Más discos con diferentes direcciones, pero todas ellas electrónicas”.

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Publicado en: Reportajes