A todo aspecto creativo siempre le antecede una primera intención que casi siempre permanece en la mente, pero cuando se externa públicamente, queda como punto de partida o referencia ante cambios posteriores. También como una declaración de principios.
Jimena de Santiago, mejor conocida como Ximbo, identifica esta primera intención de todo lo que ha sido su trayecto musical en una canción, “El Manifiesto”, perteneciente al disco Cuadrivium era deuda que lanzó junto al rapero Van-T cuando los dos se escudaban bajo el nombre de Magisterio.
“Creo que esa primera intención nunca cambió: cuando hicimos el grupo Magisterio y decidimos escribir nuestra canción de ‘El Manifiesto’, ahí dijimos lo que queríamos hacer: rap serio. ¿Qué es rap serio? Un rap que sea congruente con lo que yo hago, predico y soy. Y esos que fueron nuestros primeros pilares como crew, como individuos, como MCs, sigue vigente”, asegura.
En dicho tema, la rapera que tomó su nombre artístico de la palabra otomí que sirve para identificar al corazón del maguey canta: “MC no es simplemente hacer blablá / MC sufre de espíritu lirico crónico dejando a un lado lo colérico / MC es aquel de pensamiento (agudo), que nunca queda (mudo), / aquel ecuánime gritando sincopado sentimiento ligado al pensamiento”.

Fotografías: cortesía Ximbo
Génesis de una rapera
La primera vez que Ximbo decidió agarrar un micrófono, para externar sus ideas por medio de rimas, volteó a su alrededor y vio a muy pocos exponentes —y en su mayoría hombres— del hip hop en México. Por eso, decir que es pionera “no es un juicio de valor sino un juicio cronológico”.
“Empecé y éramos muy poquitas mujeres. En Ciudad de México estaba Malik, con quien hice mi primer grupo de rap, una chica increíble del sur de la ciudad. En el Estado de México estaba Pollos Rudos, pero ninguno de esos proyectos está vigente, salvo Jessy P. Me tocó formar parte de esta primera generación del rap en México de mediados-finales de los 90. En ese sentido, fuimos pioneros sin ninguna pretensión, simplemente porque así nos tocó”, recuerda.
Desde que comenzó a subirse a las tarimas, Ximbo cobró consciencia de la responsabilidad de su voz, “porque, así como a mí la música me cambió la vida, yo sé que con cada cosa que hago cabe la posibilidad de que le cambie la vida a alguien, para bien o mal. Tomar un micrófono, sobre todo en el rap, se me hace muy trascendente y delicado”.
Continúa: “Busco en dónde hay una rapera que sea mayor de edad que yo y no la hay. No en mi país. Quizá Madame Kubah, en Monterrey. ¿Entonces, qué pasa? Que me toca enfrentarme a este asunto de la edad: que a los hombres no se les exige tener juventud, belleza física y tantas cosas a cierta edad y a las mujeres sí, por una cuestión sistémica. En ese sentido, como portavoz de las mujeres raperas, me siento absolutamente responsable de continuar y dejar bien claro que no importa cuántos años tengas, puedes seguir haciendo lo que te gusta, aportando y conviviendo con todas las generaciones”.
Rap sin miedo
El rap, como género musical de la cultura hip hop, se ha caracterizado desde su génesis por su espíritu contestatario, pero para Ximbo “desafortunadamente, por los medios masivos de comunicación y cuestiones históricas que han sucedido en el mundo y en particular en Estados Unidos, donde se creó, surgieron muchos prejuicios que empezaron a cosificar a la mujer, a hacer apología de la drogadicción y el crimen; por supuesto, también están la misoginia y el machismo. Eso no quiere decir que el hip hop sea eso en su esencia, es todo lo contrario, pero los medios masivos se dedicaron a difundir esos aspectos”.
Este argumento la lleva a reconocer que en México hay mucho rap machista, “sobre todo en las batallas se da muchísimo. Haya o no mujeres involucradas, pero siempre los comentarios son para demeritar a la otra persona, decir ‘Yo soy mejor porque tú eres marica, puto’. Siempre van hacia ese lado y finalmente eso tiene todos los tintes machistas que te puedas imaginar. Es algo muy triste”.
Aunque el panorama de las rimas nacionales no le resulta totalmente pesimista, pues la creativa, que actualmente está inmersa en el estudio de lecturas filosóficas sobre tradiciones de la India, asegura que no ha visto un momento más favorable que éste para las mujeres en el rap de Hispanoamérica.
“Hoy día, te puedo nombrar mujeres raperas de casi todos los países de América Latina y de España que lo están haciendo increíble, que se están atreviendo. Todavía hay machismo, pero es hora de que digamos: ‘El rap no es eso, no quiero excluir a nadie, que cada quien se exprese como quiera’ y nosotras tenemos otras opciones para la gente que quiera escuchar música con alegría, contestataria, poderosa, sin miedo”.

Para Ximbo, esta explosión de talentos femeninos —como Marie V, Masta Quba, Hispana, Niña Dioz, La Otredad, Aramara, Batallones Femeninos, Mare Advertencia Lirika y Audry Funk— se benefició —y se sigue beneficiando— de los lazos creados desde el feminismo.
“Definitivamente estoy nadando en feminismo todo el tiempo, trabajando con muchas hermanas desde una plataforma de respeto, de diálogo, de entendimiento, de no violencia. Aunque estoy absolutamente a favor de las chicas que vayan y rompan lo que quieran, porque estoy totalmente convencida de que es más valiosa la vida de las mujeres que cualquier monumento o cosa material. En eso estamos desde hace muchos años, pero con más valor que nunca, más fuerza, buscando que los hombres sean nuestros aliados, que sea una manera de desaprender juntas y juntos”.
Reflexiones pandémicas
Aunque desde hace tiempo Ximbo estaba acostumbrada a trabajar su música desde casa, el confinamiento ante la pandemia la obligó a “estudiar las maneras de la acústica, a pedir ayudar a especialistas para grabar de manera definitiva en mi casa, a hacer un poquito de equipo. También, más mental, dejar de intentar que todo sea tan perfecto, soltar un poquito las cosas; a veces, mientras menos tienes, se te ocurren más ideas”.
Señala: “Nunca había pasado un periodo tan largo sin tener contacto con el público. Para mí ha sido bastante duro; además, no soy artista de estudio, soy artista de shows; lo que más disfruto es estar con la gente, poder terminar el show y platicar, vernos, conocernos. Para mí, esa es la vida. Hemos generado otro tipo de lazos, pero nunca son lo mismo”.
En estos tiempos de riesgo sanitario, Ximbo ha lanzado varias canciones con sus respectivos videos, siendo muy particular el tema ‘En paz’, pues ahí refleja el sentirse impotente ante “un problema que es mucho mayor a ti, que no lo puedes resolver, que quieres agarrarlo con las manos y no puedes. Entonces, lo más sano es soltarlo. A partir de ahí salió la rola que trata de estar en paz con todas esas cosas que no te gustaban de la normalidad, pero también con esas cosas que quieres conservar”.
Por otra parte, los días en casa la han llevado a revalorar a sus amistades, a su familia, al micrófono y a ella misma. Por eso no titubea ante el ejercicio imaginativo de qué le diría a la Ximbo que comenzaba a rapear.
“Le diría es que no dejara ningún proyecto a medias, que hiciera e hiciera. Porque en el momento en que terminas algo, subiste un escalón, diste un paso; si lo dejas inconcluso, no terminaste de aprender y no importa que llegue a ser algo perfecto, importa lo que hiciste al crearlo”.
Otra reflexión que ha generado en estos tiempos de confinamiento va sobre cómo espera ser recordada al dejar el plano físico.
“No tengo ninguna pretensión, porque el plano físico va a seguir; a lo mejor y yo regreso aquí. Pero no tengo ninguna pretensión. Me interesa más haber dejado algo bueno, independientemente de que digan ‘Lo hizo ella’; haber dejado música que siga inspirando, que haga sentir bien a las personas, que las haga reflexionar, que las haga pensar en quiénes son realmente, si un cuerpo o un alma. Yo creo que soy un alma. Y concentrarse en ese verdadero ser que es el alma”.