Ejival es un referente en la música electrónica de este país. Desde Tijuana, lugar donde radica, ha impulsado y visto crecer tendencias tan importantes y vitales como Nortec. En 1996, firmó Rastros de carmín fluorescente sobre un fondo tiznado de gris (La Espina Dorsal), un puñado de cuentos, poemas y breves relatos con la música como marco. Fundó Nimbostatic, sello responsable de importantes lanzamientos, pero en 2002, junto con FAX y Murcof, estableció Static Discos, sello dedicado a la electrónica y sus derivados que se ha convertido en uno de los céfiros del firmamento mundial. Indispensable y obligado pasar por esta galaxia que el año pasado llegó a su lanzamiento número 100.
Queríamos celebrarlo en su momento, pero por esos extraños avatares del periodismo, esta entrevista siguió un camino tortuoso, se extravío algunos meses, pasó periodos de olvido y finalmente está aquí. En ella, Ejival, quien además es DJ y conduce desde hace cinco años su propio programa de radio, habla de las transformaciones de la música electrónica y de cómo ésta se ha colocado como un género independiente, así como del impacto que a nivel global ha tenido Static Discos que al día de hoy ya cuenta con 114 lanzamientos.

Ejival. Fotografía: cortesía Braulio Lam
La música electrónica es más vieja de lo que se cree. Para mí, la electrónica popular –y digo popular para diferenciarla de su entorno académico– nace como un ala del rock alemán con bandas como Tangerine Dream, Cosmic Jokers, Kluster y gente como Klaus Schulze. ¿En qué momento esto cambió y pasó a considerarse a la música electrónica como un género autónomo?
Creo que eso es culpa del mercado estadounidense. Sobre todo a principios de los años noventa, después de que la era rave estaba en su mero apogeo, hubo esta necesidad de clasificar a todas esas expresiones de música electrónica bajo la sombrilla de “electrónica”. Recuerdo que esto tiene mucho que ver alrededor de las compilaciones realizadas por el sello Astralwerks (basado en Los Ángeles) en 1993 que compilaban desde house, hasta acid jazz y ambient. También las compilaciones de Artificial Intelligence y los primeros discos de LFO en Warp a finales de los ochenta. Es para que cuando llegaras a Tower Records de Japón, te subieras al piso, tercero, de “Electrónica” y ahí irte por cada subgénero: Ambient, Trip Hop, Kraut, Experimental, Techno, etcétera.
Tienes un programa llamado Himnos para la deriva, cuéntanos un poco acerca de la selección, de la curaduría que haces para llevarlo a cabo.
Acabamos de cumplir cinco años con ese programa en Ibero 90.9 FM y lo que pasa ahí es que nace de la idea de escoger temas que pudieran acompañar a uno en el viaje por una ciudad, pero terminó siendo algo más interno, un trip más personal. La programación se nutre de música ambient, de sonidos experimentales de música electrónica que puedan ayudar a sonorizar ese viaje. También algunas cosas rítmicas, pero que tengan ese perfil sonoro que ayude a trasladarse a uno de adentro hacia afuera. La mayoría del contenido es actual. De repente pongo algo de otra época, pero en general es un ejercicio que me ayuda a estar actualizado en estas músicas.
Static Discos alcanzó su lanzamiento número 100 el año pasado, ¿cómo se formó el sello, estaban hartos de la atención que se le daba a Nortec que estaba en su apogeo o sintieron que no era suficientemente representativo de lo que pasaba en Tijuana?
La idea del sello surge porque Fernando Corona (Terrestre) tenía otro proyecto que no era en esa vena: Murcof. Y con los discos de Murcof y Fax (ex miembro de la banda shoegaze Aural de Mexicali) nace Static Discos en el 2002. No estábamos hartos de Nortec, sino que esos dos discos, muy en la onda del techno minimal experimental, pues nada que ver con eso. Entonces decidimos armar ese nuevo sello con la ayuda de Opción Sónica. El lanzamiento número 100 es justo un homenaje a esos dos primeros álbumes. Se trata de una colaboración de Murcof y Fax de 100 segundos. Una manera simbólica de rendir homenaje a los 100 lanzamientos.

Murcof. Fotografía: cortesía Braulio Lam
¿Cómo eligen los títulos que formarán parte del catálogo?
No los elegimos, ellos nos eligen a nosotros. Ha sido una serie de encuentros, de formas muy aleatorias de relacionarnos con público, artistas y conocidos que terminan siendo parte del sello. Lo más importante para Static Discos es encontrar personas con las cuales podamos formar esta relación de trabajo, tener las mismas expectativas y esperar a que la música tenga un impacto más allá de nosotros.
¿Cómo decidieron abrirse al talento extranjero? ¿Sintieron que no había suficientes músicos nacionales?
Queríamos ser un referente internacional de música electrónica para México, así como Warp, Ghostly o Astralwerks. Tristemente, hemos fallado en ese cometido. Al mercado extranjero le interesa venir a México y que paguemos mucho dinero por ellos, pero al revés no sucede. Aún así, encontramos en algún momento entusiasmo en Japón, Londres (vía Colin Newman de WIRE) y algunos festivales como el Mutek (Montreal), Decibel (Seattle) y CMKY (Boulder). La idea siempre fue promover el talento mexicano en el extranjero. Siempre pensé que lo que se hacía en México era igual de bueno (o mejor en algunos casos) que lo que se producía en Nueva York, Londres o Berlín.
Ya han pasado casi 20 años desde su fundación, ¿qué es lo que te parece más excitante que les ha sucedido a nivel mundial o nacional en el ámbito de la electrónica?
Que nos hayan invitado al Festival Internacional Benicassim en el 2005. Tuvimos una carpa de Static Discos ahí y estaba llena a la misma hora que estaba tocando The Cure. También que artistas como Murcof, Fax, Cubenx y otros más hayan podido trascender públicos mexas y abrirse a otros públicos extranjeros y que hayan podido realizar lanzamientos en otros sellos europeos. Ya de perdida. O que hayamos podido trabajar con Grenda, por ejemplo, el hijo de Ramón Amezcua (Bostich): ya se cerró el círculo del tiempo.
¿Qué es lo que les gusta descubrir en sus lanzamientos?
Más que descubrir, es demostrar que hay el mismo nivel de invención, innovación, creatividad en la música electrónica mexicana que la que sucede en cualquier parte del mundo. Pero de repente eso es un trabajo cuesta arriba, es ir en contra de la corriente de las ciudades que regularmente marcan tendencia en este ámbito.
¿Es enfrentarse con ese mundo cerrado, circunscrito al primer mundo, donde aún se nos sigue viendo de manera exótica?
Sin duda hay un sesgo, dominado por esas ciudades “que siempre marcan tendencias” (Chicago, Berlín, Los Angeles, Nueva York, Londres, etcétera), medios, agencias de RP y sellos discográficos basados en esas ciudades. Sí, justo donde hay capital para promover esas escenas creativas. En México ese capital sí existe, pero se invierte para traer al talento de esas ciudades acá, no tanto para desarrollar talento local y exportarlo. Afortunadamente, el internet ha emparejado un poco la cancha. Creo que en esta época, a diferencia de hace 20 años, cuando iniciamos, ya no se ven tan raro los sonidos de América Latina en ese contexto “global”, pero otra vez es otro mercado a consumir desde ese punto de vista. NAAFI, Bad Bunny, Rosalía, para bien o mal, han logrado romper esa barrera comercial. Y a nivel más under, ARCA, DJ Python y Ela Minus han logrado editar en Mute, Domino; aunque desde Nueva York, no desde sus lugares de origen.
¿Cuál ha sido uno de los lanzamientos más problemáticos, uno que hayan dicho: “Ya, mejor no nos hubiéramos metido aquí”?
Más bien es una cuestión muy extraña, el no poder entender por qué algunas cosas funcionan mejor que otras. Hay una mano invisible que guía el destino de cada disco. A mí me gustaría lograr que todos tuvieran el mismo impacto, pero cada vez es más difícil. Hay mucho barullo, mucha distracción, muchas opciones que compiten en el campo de lo digital. Y en lo físico, los costos para producir viniles son cada vez más prohibitivos y en realidad son pocos artistas los que realmente pueden vender 500 copias en estos momentos.
Por último ¿podrías recomendar diez grupos o solistas, ya sea nacionales o internacionales que consideres sea importante seguir?
Siento que las mujeres y artistas de la comunidad LGBT en México son la nueva ola de la música electrónica del país, es donde veo trabajos contundentes y relevantes. Recomiendo mucho escuchar a Concepción Huerta, Amina Cyu, Doreem, Camille Mandoki, Mabe Fratti, Microhm y Haydeé Jiménez.
Discografía mínima para adentrarse en Static Discos
Murcof: Martes
Fax: The Changing Landscapes
Gaspar Peralta: Entre el clamor a coro de las estrellas del alba
Camille Mandoki: We Used to Talk for Hours
Carrie: Honey Blue Star
Pepito: Everything Changes
Cubenx: The Cold Swells
Macario: On My Way
Kampion: Acoxpa
AAM: Kraut Slut