Son Rompe Pera, la marimba punk que no deja las calles

Cuando uno piensa en punk, de inmediato se remite a elementos estéticos que con el tiempo –y los medios de comunicación– se han vuelto “característicos” de este movimiento cultural, por ejemplo: la mohicana, los estoperoles, los parches con consignas y el logo de anarquía. Y en el sentido musical, vienen a la cabeza The Casualties, Ramones, Sex Pistols, Crass, Eskorbuto o Bad Religion.

Nunca, al mencionar este concepto, se piensa en una marimba. Ese instrumento originario de África, que se documentó por primera vez en 1545 en una hacienda de Chiapas, está completamente asociado a los sonidos folclóricos de tiempos ancestrales. O como diría un conocido: “Los domingos por la mañana afuera de cualquier iglesia, ahí ves a los dones marimberos”.

Por eso, lo que hace Son Rompe Pera, grupo originario del corazón de Naucalpan, es destacable: además de que utiliza el instrumento hecho de láminas de madera con un enfoque creativo al que el punk (en su esencia de “Hazlo tú mismo”) le queda como adjetivo, también pone en el mapa artístico a un barrio que por lo regular nutre las secciones policiacas de los diarios y exalta la unión familiar, pues son tres hermanos (de apellido Gama) quienes cimientan la banda.

Mongo, integrante de este ensamble en el que también participan sus consanguíneos Kacho y Kilos, además de Ritchie y Raúl, recuerda que aprendió a tocar la marimba a una edad “ni tan grande ni tan chica. Iba a la secu y quería cotorrear con mis compas y creciendo quería hacer otras cosas… No tenía pensado que fuera la música. Pero ya aprendiendo, quieres hacer esto. Igual siento que nací siendo músico, porque siempre escuché música y lo de tocar un instrumento, nunca se me complicó esa cuestión”.

La trayectoria de los tres hermanos Gama con la marimba comenzó por instrucción de su papá, Batuco, marimbero de profesión, quien se los llevaba a tocar a bodas y cumpleaños.

Sin embargo, en cierta etapa de su crecer creativo los hermanos decidieron probar sonidos de otros instrumentos y formaron parte de grupos de punk y psychobilly. Pero “en un momento de lucidez”, volvieron con su papá para arrancar el grupo que fue bautizado en honor al son cubano, los golpes de la niñez y el nombre de su madre, Esperanza (Pera).

“Nosotros empezamos a experimentar con música y en los temas quisimos meter algo propio, hacer nuestra versión de los mismos. Posteriormente, gracias a los viajes (en el 2017 viajamos a Chile,) nos dimos cuenta de que queríamos mezclar otros géneros. Estando con Chico Trujillo y otra banda, se nos abrió el panorama de querer hacer algo con la marimba y la cumbia”, recuerda Mongo.

Fotografías: cortesía Son Rompe Pera

De Naucalpan para el mundo

Fue durante una tocada en la Lagunilla, mundo de fayuca, segunda mano, micheladas y los mejores recuerdos dominicales, cuando Son Rompe Pera coincidió con un tipo que, de ir paseando, se quedó a verlos y les cambió el destino: Timo, manager de Chico Trujillo.

Tras este encuentro fortuito, Son Rompe Pera comenzó a aparecer en carteles al lado de los responsables del éxito “Gran Pecador” y otras celebridades locales como Celso Piña y Ali Gua Gua. Fue una época en la que todo parecía ir bien para la banda, pero entonces ocurrió la gran pérdida: la muerte del patriarca de los Gama.

“Mi papá falleció hace cuatro años. Era su sueño tocar en otra parte del mundo, en otra cosa que no fuera una fiesta privada; porque aunque también lo disfrutaba, él quería que su música se escuchara por otra parte, que tuviera más magnitud. Siento que está orgulloso de nosotros, porque estamos cumpliendo su sueño”, comenta Mongo.

Ante este lamentable suceso, los hermanos estuvieron a punto de preferir el silencio, pero Aldo Asenjo “El Macha”, líder de Chico Trujillo, decidió que tenían que seguir haciendo ruido y los invitó a Chile: “Cuando fuimos la primera vez a Chile, la gente que nos apoya, el Timo y varia banda, decía que había un grupo de marimba y la gente decía ‘guácala’, pero al momento de que nos veían tocar, ahí se quedaban”.

Así fue como los tres hermanos de Naucalpan salieron al mundo y volvieron con ganas de llevar sus marimbas a todos lados.

La marimba punk que no deja las calles

Aunque actualmente forman parte del sello AYA Records, tienen una sesión en KEXP y se han presentado al lado de proyectos como Fidel Nadal o Anarkia Tropikal, además de tener en su curriculum festivales como Bahidora. Pero Son Rompe Pera es una marimba punk que no deja las calles. 

“Me siento chido, porque están funcionando las cosas. He tocado en lugares chidos, con mucha gente, pero somos de la idea de que donde toquemos, sea en la calle, un festival u otro país, siempre vamos a ser lo mismo. Tenemos un dicho: ‘Va a ser la última vez que vamos a tocar’. Nos clavamos en que le guste a la gente tanto como  a nosotros. Si esto nos está dando de comer, hacerlo con mucho amor. No perdemos de punto las cosas, para que no pase algo raro”, reconoce el músico. 

Respecto al desarrollo de la marimba en México, enfocado en las nuevas generaciones, Mongo asegura que “hay muchas personas a las que ni siquiera les interesa  que sobresalga su música y sólo tocan por el hecho de chambear en algo, no le meten esfuerzo. Pero hay otras que sí se interesan por hacerlo y por transformar su entorno. Pero es cosa de cada quien.

“La cuestión de la marimba en México está como muy cerrada, porque si algunas personas estamos haciendo algo fuera de lo común, te critican o te dicen algo en mala onda. Nosotros no nos metemos en esos complejos”, agrega.

Además, cuenta que Son Rompe Pera se vale de cuatro marimbas: “Una la dejamos en Chile, por la cuestión de los viajes; tenemos la de mi papá, compramos una llegando y tenemos la más nueva que la mandamos a hacer con el señor José Argueta, el mismo que le hacía las marimbas a Nandayapa, la expresión musical más grande en marimba. Por desgracia, don José falleció por esta cuestión del covid-19; tenemos una de las últimas marimbas que hizo”.

Sobre la pandemia del coronavirus, el marimbero señala que frustró la salida del grupo a Europa y su estabilidad económica: “Teníamos mucho miedo, nos encerramos un mes y al segundo mes ya no había billete y teníamos que hacer algo: nos decidimos a seguir en la música, empezamos a hacer en vivos con un celular, conocimos la cuestión de hacer streaming. A nosotros nunca nos ha gustado tener algo grabado y que salga después. Igual por la cuestión de falta de billete, decidimos salir a la calle, nos gusta tener esa cercanía con la gente”. 

Para cerrar, Mongo, quien reconoce que no le gusta pensar tanto en el futuro –ni en el suyo ni el de la agrupación–, reflexiona sobre los casi veinte años que lleva con la marimba (y otros tantos instrumentos) a cuestas: “He tocado desde muy morro y me he dado cuenta de muchas cosas, que sacrificas hasta tu niñez. La cuestión de sacrificar a tu familia, que a veces no ves, es como hacer un pacto con el diablo, darle tu alma a la música. He platicado con músicos más grandes que yo y la mayoría están solos. Ha de ser por locos o porque así les toco. A la música le agradezco varias cosas: conocer otras personas, conocer otros lugares, visitar otras cosas fuera de México”.

 

Facebook:  facebook.com/sonrompepera
Disco Batuco: ayarecords.bandcamp.com/album/batuco

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Publicado en: Reportajes