Nicolás Vander: un camino guitarrístico para andar

En la vida de Nicolás Vander, la música siempre ha estado presente. Comenzó con el piano, pero luego cayó bajo el embrujo de la guitarra. Cuenta el oriundo de Argentina y ahora radicado en Puebla: “La guitarra en mi país es un instrumento muy popular, muchas estilos musicales están abanderados por algún tipo de guitarra, desde el folclor hasta el tango de los inicios. El mundo del rock era lo mas obvio y el camino más fácil para empezar a tocar con amigos y luego formar bandas. Con los años, pasé por el piano, el bajo y finalmente la trompeta, la cual me hizo apreciar la versatilidad de la guitarra”.

Vander es un trotamundos, a quien el trabajo lo ha llevado a diferentes partes del globo en donde, prácticamente, se ha integrado a alguna agrupación: “siempre armando proyectos o sumándome a otros”.

Ahora, bajo el sello 577 Records, Nicolás ha lanzado Walk My Way, proyecto en el cual ha conjuntado a diferentes guitarristas del orbe y cuya primera entrega se hizo al comenzar 2021 y cuyas secuelas, hasta completar cinco, aparecen mensualmente. Este mes ha tocado el turno de la tercera.

Con este antecedente, cualquiera pensaría que Vander profesa un amor incondicional al instrumento y por eso concibió el proyecto, pero la relación con la guitarra,  confiesa, es de amor-odio: “La elegí porque la conozco y significa un medio para hacer música, pero ni siquiera soy fan de guitarristas. Creo que sólo me han inspirado dos toda la vida: Grant Green y Wes Montgomery. Además, es un instrumento que casi nunca está afinado, lo que significa inestabilidad: nunca sabes qué esperar. Pero cuando suena…, tiene magia. Un instrumento que ha batallado mucho para ganarse un lugar (respetable) y a la vez infinitas veces ha sido desprestigiado”.

Walk My Way nació del encuentro del encierro y la curiosidad. Vander se puso a escuchar a fondo lo que estaban haciendo algunos de sus colegas, así como a analizar qué pasa con la guitarra en la actualidad: “Un instrumento tan versátil seguramente no se había quedado estancado”. Nicolás curso las invitaciones a los músicos que le gustan (“no hay más explicación realmente. Desde un principio tuve presente que este proyecto sería una visión personal y parcial, que sería imposible representar a todos los músicos y propuestas”) y, además de contar con total libertad de acción, el único requisito fue que debían ser solos para transmitir de mejor manera su esencia. “Hasta diez largos minutos para explayarse. Hay quienes usaron sólo uno o que tocaron laúd o lap steel, guitarras construidas por ellos mismos, cientos de efectos analógicos y digitales o directo al amplificador, técnicas extendidas de ejecución, modos alternativos de grabación, etcétera”, comentó.

Nicolás Vander. Fotografía: Rafael Pellegrini

Con una cubierta del poblano Antonio Dafree Morales, Walk My Way es un proyecto que se ha dado y crecido progresivamente. Dice Nicolás: “Que sean cinco volúmenes es el trato que se consiguió con 577 Records, pues son muchos más los participantes, alrededor de 70, y siguen llegando aportaciones. Publicar un compilado es algo complicado, los sellos no quieren apostar por este formato, porque es mucho trabajo y no se vende bien”.

La obra fue realizada en un principio para lanzarse digitalmente (aunque hay un tiraje limitado en formato físico), como un proyecto autogestivo, un esfuerzo por crear comunidad en el arte y a través de las fronteras. “En 577 Records comprendieron desde un principio esta idea, pues ellos son también un sello independiente gestionado por músicos, en el que todas las ganancias de la venta de discos van a los creadores”.

577 Records, acotemos, es un sello dedicado a la improvisación libre y el free jazz y en cuyo catálogo pueden encontrar nombres como Cyclone Trío (Tim Green, Massimo Magee y Tony Irving), Sarah Bernstein, Matthew Putma & Michael Sarian, Astroturf Noise (Sam Day Harmet, Sana Nagano y Zach Swanson) que si bien no novatos sí son jóvenes y que conviven con músicos ya reputados como Eddie Prevost, Sabir Matten, Henry Kaiser, William Parker o Matthew Shipp.

La compilación curada por Vander tal vez no exhibe nombres rutilantes, pero es rica en propuestas, en la diversidad de sonoridades e inevitablemente a pesar del cuidado allí puesto, en ocasiones hay altibajos; sin embargo, es un universo de entrada a un mar de nuevas voces y técnicas en donde la experimentación salta a cada momento, porque cada uno de los exponentes muestra su verdadero yo o algo cercano a ello y todo se enmarca en una libertad absoluta. Al final, podrá ser un mundo musical reducido en comparación con otros, pero siempre hay propuestas retadoras, aventuradas y deseosas de ser escuchadas.

Killick Hinds. Fotografía: Adam King

Dice: “El tema de la música experimental pareciera que espanta. A veces damos por supuesto lo que debería ser la música, pero olvidamos que esa idea muchas veces fue impuesta por un sistema económico que nada tiene que ver con el arte. Este proyecto fue realizado teniendo en cuenta que cada participante tiene una forma muy personal de expresarse por medio de la guitarra y así intentar mostrar a las nuevas generaciones que no hay realmente caminos o límites para hacer música. Y viceversa, también hay muchos músicos elitistas… ‘Walk my way and a thousand guitars begin to play…’ viene de ‘Misty’ un standard de Erroll Garner. La idea fue buscar un título simple para una música que suele ser considerada difícil. Si podemos acercarnos a una expresión original, creo que recordaremos que la música es universal y común a todos los seres humanos y que significa libertad”.

Lo que no dice Vander es que Walk My Way es como un océano en el que desembocan múltiples ríos y cada uno de estos, de manera individual, lleva hacia el trabajo personal. Para no abundar demasiado, basta con entrar al sitio de bandcamp del curador para darse cuenta de la amplitud de su obra. Así que lo idóneo es que una vez que se adentren en uno de los volúmenes de la compilación, después lo hagan en el sitio de Vander (nickvander.bandcamp.com)… o viceversa.

Breve guía para seguir Walk my way

A Vander le pregunté si conocía el trabajo de la mayoría de los participantes y al responder, además de hacerlo de manera expansiva, proporcionó una “guía” para acercarnos a la totalidad de lo incluido en los distintos volúmenes: 

“El experimental-avant garde-free jazz-improvisación libre es un mundo no muy grande. Estaban los clásicos como Elliott Sharp o Scott Fields, Usui Yasuhiro, Henry Kaiser, Sam Shalabi, Janet Feder o Gilbert Isbin. También Alan Courtis, una gran influencia para mí, modelo de músico independiente moderno”.

Janet Feder. Fotografía: Nicolás Vander

Hubo descubrimientos sin más dentro de la investigación, como Daavarjal Tsaschikher. Su disco Re-Exit apareció en varios lugares como uno de los mejores del 2020, pero ya era famoso en Mongolia y ha colaborado con Alva Noto en el pasado.

“Luego, mas cercanos o de mi generación son Nicola Hein, con un sonido único, Killick Hinds y Martin Huba.  Músicos que conozco: Christian Vasseur, Sebastian Seqouiah, Eric Wong, Jessica Ackerley, Jorge Espinal (el de la cumbia galáctica, peruano afincado en Buenos Aires), Shinobu Nemoto –de mis preferidos–, Harvey Valdes y Antonio Guillén”.

“De los conocidos, Boris Belica –de Eslovaquia–, Marco Oppedisano, Sergio Sorrentino, Joshua Weitzel. Todos estos son músicos con los cuales tuve algún tipo de interacción on line o los conozco personalmente. Luego esta la nueva generación. De aquí, algunos fueron señalados por Cedrik Fermont, subversivo promotor cultural y músico también. Estas nuevas generaciones se mueven de una manera independiente más marcada. Hacen sus giras, sus conciertos, sus discos y puntualmente se acercan al mainstream, porque básicamente, como ya sabemos hace mucho tiempo, es una mafia caducada”.

“La música de Emil Palme y Taus me encanta, grabada en K7, directo, casi sin efectos. Estos locos hacían giras experimentales por Asia (ellos son de Dinamarca) iban a Indonesia, Thailandia, etcétera. Aun así, Emil se llevó el premio de guitarrista de jazz del año allá en el norte”.

“Sam Shalabi, a quien sigo hace muchísimo, me llevó a investigar Oriente Medio y de ahí salieron Sharif Sehnaoui, Charbel Haber, Tony Elieh y Chadi Messmer. Y también el súper grupo Karkhana y el sello Al Maslakh, que recomiendo ampliamente, con música excelente, para nada pesada o en extremo experimental”.

Sam Shalabi. Fotografaía: Marco Simonsen

“Sandy Ewen es referente en lo que hace. Ikbal Lubys, también de la nueva generación, está haciendo a su manera cosas muy experimentales. Misha Marks, asiduo al Jazzorca, lleva unos cuantos años por aquí. David Stackenäs es hoy día uno de los mejores guitarristas avant garde. Nyctalllz es realmente original y vale decir que muy arriesgado para hacer lo que hace en Irán. Bill Horist es un experimentador nato, innovador, no sólo experimental, hace buena música”.

“Excepción a todos estos es Hery Ujjaya, popularmente conocido en Francia por las sesiones para dormir gente. Literal, no de aburrimiento, sino para conectar mediante las vibraciones de la música con, como dirían aquí, el nahual. Personalmente, me parece muy especial su trabajo y es un músico arriesgado”.

“Hay algunos músicos que me hubiese gustado estuvieran, como Fred Frith y Marc Ribot que me mandaron al diablo. También Ava Mendoza y Eivind Aarset, pero estaban concentrados en el trabajo. Otros se quedaron fuera por divas…”.

En total, 49 guitarristas, de 32 nacionalidades a los que tomó tres meses reunir y algo de paciencia para organizar.

Agrega Vander en la presentación de cada uno de estos discos: “Durante el curso de este proyecto, muchos de los participantes se han conectado y han empezado a trabajar juntos en sus propias colaboraciones y algunos ya han dado a conocer nueva música”. Y el sello 577 Records añade: “… se ofrece un impresionante despliegue de las posibilidades de la guitarra y de los profundos instintos imaginativos de los artistas. Representan diversos estilos regionales y preferencias creativas, tocando lo mismo composiciones tradicionales y un amplio trabajo experimental”.

Ya lo he dicho en otras ocasiones: allá afuera hay un universo por descubrir.

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Publicado en: Discos