El 24 de septiembre de 1960, unos estudiantes pertenecientes al Centro Escolar “Niños Héroes de Chapultepec” marcaron sin proponérselo un hito en la vida musical de Puebla. Se trataba de Juan Guerra (guitarra y voz), Eugenio Pérez (requinto) y Francisco Alba Odilón (bajo), quienes amenizaron una tardeada en su escuela con el nuevo ritmo que invadía todo el país. El programa estuvo conformado por temas de éxito comprobado como “El tigre”, “Tutti frutti” y “La plaga”. Tal evento se convirtió, hasta donde es posible corroborar, en uno de los primeros recitales de rock and roll que tierras angelopolitanas atestiguaron jamás. Todo bajo los acordes y gozosas entonaciones de unos novicios Demonios del Rock.
Aquellos púberes poblanos al comienzo se hicieron llamar The Creole Boys o Los Muchachos Criollos, en honor a la melodía “King Creole” que interpretaba el legendario Elvis Presley. Sin embargo, durante una fiesta en el exclusivo club social La Cámara Junior, alguien les sugirió cambiarse el nombre al de los Demonios del Rock y desde entonces comenzaron a anunciarse bajo ese título.
Los Demonios del Rock estuvieron conformados principalmente por Guerra, Pérez y Odilón, pero por sus filas pasaron numerosos músicos, entre ellos, Jesús Díaz (batería), Othón García (piano), Jaime Guerra (guitarra), Manfredo Yaguno (vocalista), Rodolfo Apango (bajo) y Mario Méndez (batería), entre los más recordados. Además, durante diversas fiestas o tocadas se suscitaron “palomazos” con integrantes de otras bandas, como Los Blue Jeans, por lo que ocasionalmente se les asocia con otros músicos.
De acuerdo con Erika Rocha Espinosa, en su tesis El rock and roll y su influencia en la cultura poblana (1955-1969), los Demonios grabaron sus primeras canciones por intervención de Johnny Laboriel, vocalista del afamado grupo Los Rebeldes del Rock, quien fuera en vida gran amigo y compadre de Juan Guerra, quien cuenta: “Cuando (Los Rebeldes del Rock) vinieron por primera vez a Puebla, se les descompuso un amplificador y les prestamos otro con mucho gusto. Entonces hicimos amistad. Johnny venía a comer a la casa y un día me dijo: ‘Oye, no has grabado’. Entonces fuimos a la Ciudad de México y me presentó a Paco de la Barrera, quien era uno de los principales promotores del rock en español”.

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Efectivamente, Guerra contactó con el entonces director artístico Francisco de la Barrera en discos Orfeón y a comienzos de 1962 salieron sus primeras grabaciones. Así pues, se materializó oficialmente la historia del rock and roll angelopolitano. Su tema debut, “A volar”, apareció en un LP acoplado llamado Explosivos twist Vol. III, vía el subsello DIMSA, el 29 de enero del mencionado año, junto a grupos relevantes como Bill Haley y sus Cometas, Los Locos del Ritmo y Los Crazy Boys. Los siguientes dos lanzamientos fueron en formato de sencillos 7” a 45 RPM, ambos igualmente bajo el subsello DIMSA. El primero se lanzó el 9 de marzo del 62, con la canción “A volar”, incluida en el acoplado previamente referido, pero se añadió la pieza “Tienes que salir”. Pocos meses después, en junio del mismo año, lanzaron otro sencillo promocional con las melodías “Solo enamorado” y “Twist del búho”.
Para entonces, los Demonios del Rock se consolidaron en Puebla como una de las agrupaciones más importantes. Animaron fiestas y convivios, tanto escolares como particulares; tocaron en numerosos cafés, salones y balnearios; cantaron para las estaciones radiales XEHR y XEPA; aparecieron en el programa televisivo nacional del momento, Premier Orfeón A Go-Go; visitaron con su música estados contiguos como Veracruz y México.
Federico Rubli, en su libro Estremécete y rueda, comenta sobre ellos: “…tuvieron un buen ritmo que evidenciaron con una excelente versión de ‘Anoche me enamoré’; otras muestras de la buena calidad de este grupo de corta existencia fueron los covers de ‘El twist del búho’, ‘Adolescente enamorado’ y ‘A volar’”.
Su repertorio, al igual que el de la gran mayoría de los primeros conjuntos sesenteros, estuvo compuesto por adaptaciones de rocanroles norteamericanos y versiones ya adaptadas por grupos nacionales como Los Locos del Ritmo, Los Teen Tops, Los Rebeldes del Rock y Los Crazy Boys, entre otros. En suma, su estilo fue desenfrenado y frenético, en palabras del ex guitarrista Jaime Guerra: “…hacíamos mímica, nos movíamos todos… Juan se tiraba hacia atrás… ¡éramos unos Demonios!”.
Así transcurrieron algunos años de puro rock and roll endemoniado hasta que finalmente, en 1964, lanzaron su único LP, intitulado Tijuana, bajo el subsello Maya. Es una placa compuesta por diez piezas que oscilan entre el frenesí y la dulzura adolescentes, con el distintivo sello rocanrolero de estos jóvenes poblanos. Entre algunos temas destacados se encuentran la ya varias veces mencionada “A volar” (pieza original del inolvidable Ritchie Valens que lleva por título “Come On, Let’s go), “Tijuana” (un tema de los Hollywood Persuaders cuyo título real era “Tijuana Surf) y “Las mellizas” (nada menos que su versión a un conocidísimo tema de John Lennon y Paul McCartney: “I Saw Her Standing There”.

Curiosamente, las piezas grabadas para los sencillos no aparecieron en el LP con excepción de la previamente mencionada “A volar”. Verdaderamente una pena, pues son melodías muy agradables que merecían un mejor trato.
A pesar de todo, la edad de oro del rock and roll mexicano había finalizado para 1964, dando paso a rocanroles frívolos, baladistas empalagosos y el predominio en radio de la llamada “Ola inglesa”, con grupos como The Beatles y The Rolling Stones. Los Demonios del Rock, después de una trayectoria exitosa que comenzó oficialmente en 1960, terminaron por separarse definitivamente entre 1964 y 1965, posiblemente aquejados por desacuerdos entre sus integrantes, presiones familiares y escolares, la competencia profesional poblana y los cambios estratégicos en el negocio musical.
Algunos integrantes del grupo formaron parte de otros proyectos importantes. Por ejemplo, Rodolfo Apango participó posteriormente con Los Frailes; Jaime Guerra se integró a Los Teddy Gangs, otro conjunto pionero angelopolitano que encontró éxito y larga prosperidad en Acapulco (Peerless les grabó un LP titulado La vida es como un gran hotel a mediados de los sesenta) y Juan Guerra comandó numerosos conjuntos como Los Gypsies, en Chiapas, y el grupo 2 + 2, posteriormente llamado 2 + 2 de Colombia, el cual incursionó en la cumbia con buen éxito dentro y fuera del país.
Actualmente, para algunos el nombre los Demonios del Rock tiene tintes legendarios en Puebla. Pocos los recuerdan sin embargo y más pocos aún conocen con certeza su discografía o trayectoria. No obstante, al paso de las décadas se han vuelto materia de curiosidad para algunos coleccionistas y ciertos círculos culturales locales. Están muy alejados como influencia entre los músicos poblanos más jóvenes, a pesar de que sus protagonistas siguen ahí, algunos incrédulos, otros decepcionados o sin expectativas de que su legado sea redescubierto.