“Haz algo que merezca la pena recordar”.
—Elvis Presley
Cuenta la leyenda que una tarde de 1972, una hermosa pelirroja llamada Kristy Wallace se encontraba haciendo autostop en el acotamiento de la autopista interestatal californiana número cinco que conecta a San Diego con Sacramento. El auto que se detuvo frente a la bella chica era conducido por Erick Purkhiser, quien la invitó a subir y comenzar el viaje más exótico de la historia del rock. Aquella tarde, Kristy, de 19, y Erick, de 26 años, empezaron una inusitada conversación en torno a música, arte y cine. Descubrieron que ambos disfrutaban ver películas de Serie B y de ciencia-ficción, pero sobre todo coincidían en gustos musicales: rock’n’roll, blues y rhythm & blues. De ese modo, acordaron que en cuanto arribaran a Sacramento formarían una banda de rock. Semanas después, la pareja convino nombrar al proyecto: The Cramps. Erick asumiría el rol de bajista y vocalista con el seudónimo de Raven Beauty –que posteriormente cambiaría por el de Vip Vop y finalmente por el de Lux Interior (nombre que tomó del anuncio publicitario de un viejo automóvil). Por su parte, Kristy sería la guitarrista y se haría llamar Poison Ivy Rorschach.
Algunos biógrafos ponen en cuestión la versión anecdótica en la que Lux Interior y Poison Ivy se conocieron, ya que tanto Kristy como Erick tomaban clases de arte y chamanismo en la Universidad de Sacramento, donde era probable que se hubiesen conocido; no obstante, la cuestión decisiva no es la veracidad de este relato que circuló durante muchos años entre los fanáticos del grupo, sino la intensa relación que entablaron y que los llevó a concebir a The Cramps.

Fotografía: Tiago Almeida bajo licencia de Creative Commons.
Con la intención de consolidar dicha agrupación, la pareja se mudó a Akron, Ohio, ciudad que tenía fama de ser un semillero de agrupaciones punk. Tras un año de probar suerte, prefirieron trasladarse a Nueva York. Una vez instalados en la ciudad de los rascacielos, consiguieron trabajo en una tienda de discos, donde conocieron a Greg Beckerleg, quien inmediatamente compaginó con el dúo y se unió a ellos como guitarrista, adoptando el seudónimo de Bryan Gregory. La integrante que completó la alineación de la banda fue la canadiense Miriam Linna, quien se encargó de la batería tras el paso efímero de Pam Balaam, hermana de Bryan.
Con una ejecución instrumental torpe y apenas un puñado de temas de clara influencia doo-wop, en 1976 la agrupación se presentó en el mítico CBGB, antes de la actuación de esa oscura y dramática agrupación llamada Suicide. El sonido crudo, sucio y escandaloso de The Cramps comenzó a ser bien recibido por los asistentes al lugar y por otras bandas como los Ramones, quienes les ofrecieron un puesto de teloneros durante una gira por la zona. De ese modo, la flamante agrupación actuaría en bares como el Max’s Kansas City o el Manhattan Ocean Club. Para 1977, grabarían sus primeros temas bajo la producción de Alex Chilton: “Human Fly”, “The Way I Walk”, “Surfin’ Bird” (cover a The Trashmen) y “Domino”, editándolos de forma independiente en el sello del grupo: Vengeance Records. En este período, Linna decidió dejar las baquetas e inmediatamente la suplió Nick Nox, exmiembro de una banda protopunk llamada Electric Eels.
El estilo de The Cramps, conformado por los rasgueos ásperos de la guitarra de Poison Ivy; los intensos berridos de gradación camp, teatral y trash de Lux Interior; los batacazos secos y primitivos de Nick Nox y el gruñido insistente de la guitarra de Bryan Gregory, logró que el cuarteto resaltara sobre cualquier otra agrupación de garage que se hubiera gestado hasta ese momento en la escena neoyorkina. Si bien su música parca e incendiaria remitía al acid rock de 13th Floor Elevators, al garage de The Trashmen y al surf-rock de The Sonics, su novedad no se reducía a las estridencias que producían sus instrumentos, sino a que había una propuesta estética inspirada en cintas de terror y aspectos culturales pop de los años sesenta; por ello, los ejecutantes salían al escenario vistiendo estrafalarios atuendos, estolas cutres y tacones altos que acompañaban con refulgente maquillaje sobre sus rostros.
Sus primeros temas los catapultaron a la fama, llevándolos a emprender giras junto a The Runaways o The Clash, lo cual llamó la atención de Miles Copeland, propietario del sello IRS/Illegal para fichar al grupo y publicar un EP recopilatorio con el titulo Gravest Hits (1979). Para ese entonces, la agrupación gozaba de tanta popularidad que voló al Reino Unido para abrir los conciertos de la ya afianzada banda The Police. A la postre, vino el primer disco extenso de The Cramps: Songs the Lord Taught Us (1980), también producido por Chilton. Algunos de sus cortes más emblemáticos serían la galopante y veloz “Rock on the Moon”; la brillante conjunción entre psycho y garaje de “Sunglasses After Sark”, original de Dwight Pullen; la divertida y jocosa “Zombie Dance”; el magnífico tema surf-rock “Garbageman”, el apabullante corte psychobilly “Tear It Up” de Johnny Burnette y el conocidísimo tema versionado por artistas como Elvis Presley, “Fever”.
El arte de este disco y los venideros se caracterizaría por presentar el logo de la banda con la fuente tipográfica de la serie de horror televisiva “Tales from the Crypt”, elemento que se volvería indisociable del concepto del cuarteto. Songs the Lord Taught Us fue recibido con entusiasmo entre la audiencia joven, sonando de manera reiterada en las estaciones de radio colegiales, por lo que rápidamente ganó seguidores de todo el mundo. Uno de sus grandes admiradores era un muchacho apellidado Morrissey, quien fundó la “Legion of the Cramped”, junto a Lindsey Hutton, unos años antes de alcanzar el éxito con The Smiths.

Después de grabar el primer disco, Brian Gregory, sumido en el pantano de la heroína, huyó en una furgoneta con todo el equipo del grupo y nunca más volvieron a verlo. Algunos fans corrieron el rumor de que había abandonado The Cramps para dedicarse a adorar al diablo mediante rituales satánicos. Gregory fue reemplazado en la guitarra por Julien Griensnatch, quien en breve fue sustituido por Kid Congo Powers, otrora guitarrista de la estrafalaria banda The Gun Club.
La nueva formación, ahora asentada en Los Ángeles, publicaría su segundo long play, intitulado Psychedelic Jungle (1981), un disco tan fascinante y bullicioso como, efectivamente, una jungla. Fue grabado en los estudios de IRS Records, con el apoyo técnico de Paul Mckenna (uno de los ingenieros más prolíficos de la música, quien ha trabajado con figuras tan famosas y disímiles como Frank Sinatra, Debbie Harry, Tori Amos, Elton John, Luis Miguel, Barry Manilow, Sting, Michael Jackson, Enrique Iglesias y un largo etcétera). Mckenna se volvería una pieza importante en los subsecuentes discos de The Cramps. Parte importante de su labor en este disco fue unificar las resonancias garageras de las siete composiciones originales de Lux Interior y Poison Ivy con el resto de reversiones de singles rockabilly de los años 50 y 60. Tomando en cuenta que en aquella época ya era posible grabar en alta fidelidad, este segundo álbum de The Cramps se escucha pulcro y fiel a su sonido original. Así puede constatarse en “Rockin Bones”, original de Roonie Dawson, o en la cadenciosa ejecución de las seis cuerdas en “Cavemen”.
The Cramps fue una agrupación que mediante sonidos salvajes y guturales supo hacer música, dejando para la posteridad el ejemplo de que no necesita repetirse la misma base de ritmos hasta el cansancio para lograr un tema pegajoso (como las canciones de reguetón). Por ello, en “Jungle Hop” puede escucharse gemir a Lux Interior como un chango y a Poison Ivy gimotear como simia y aún así apreciar la melodía y el ritmo de un buen rock & roll. Los tres cortes más conocidos de este álbum son “Goo Goo Muck”, original de Ronnie Cook & Ed James Gaylads; “The Crusher” que se volvió un himno en las presentaciones de lucha libre de la WWE; y “She Said”, el lado B de “Goo Goo Muck”, un tema profundamente escandaloso en todo sentido, pues durante sus presentaciones Lux Interior se agitaba simulando actos sexuales sadomasoquistas, sacudía el cable del micrófono como si se tratara de un látigo e introducía el micrófono a su boca simulando una felación.
Lamentablemente, después del contundente éxito de este trabajo en estudio, The Cramps rompió relaciones con la compañía discográfica. Como solía ocurrirle a todos los músicos de su época que cedían los derechos de sus creaciones, los músicos tuvieron que emprender una batalla legal por el pago de regalías. Por desgracia, el pleito les impidió realizar grabaciones durante dos años. Su regreso a las tiendas de discos se produjo en 1983, con su primer trabajo en directo: Smell of Female, editado por su nuevo sello discográfico, Enigma. El tema que causó revuelo fue “Faster Pussycat!”, porque aparecía en la película exploitation de Russ Meyer Faster Pussycat! Kill Kill!, la cual narraba la sórdida vida de tres bailarinas a go-go que se enredaban en una serie de asesinatos al sur de California. En la portada del disco aparece Poison Ivy con un diminuto atuendo rojo, bailando a go-go frente a la entrada del Peppermint Lounge, donde fue grabada la presentación. El Peppermint Lounge era una afamada discoteca ubicada en Manhattan, en la que se habían presentado agrupaciones como The Ronettes o The Beach Boys y había tenido como asistentes en los años sesenta a celebridades hollywoodenses como Audrey Hepburn, Marylin Monroe, Frank Sinatra o Norman Mailer. En la segunda época de repunte del lugar, en la década de los ochenta, algunos de sus invitados especiales fueron Mick Jagger y David Bowie. Para entonces, el lugar tenía apertura hacia músicos que hacían hip hop o bandas extravagantes… como The Cramps.
Al termino de su cuarta producción, Kid Congo Powers dejó al grupo. Sería reemplazado por varios guitarristas, ninguno de los cuales llegó a ocupar el puesto de manera permanente (Ike Knox, Drew Steele o Click Mort fueron algunos de ellos). Sin embargo, el ir y venir de integrantes no le restó calidad al quinto trabajo en estudio de la agrupación: A Date with Elvis (1985). De hecho, se trata de su obra maestra. Probablemente se deba a que la fórmula original Ivy/Interior se había conservado e incluso fermentado. Ahora Poison Ivy tocaba el bajo y Lux Interior vocalizaba dentro de un rango de rock & roll clásico en temas como “How Far Can Too Far Go?” o “The Hot Pearl Snatch”, inusitado para una audiencia acostumbrada a los sonidos aullados del frontman. Este disco se ha vuelto uno de los más reconocidos, reseñados y premiados por la crítica especializada, debido a tres factores míticos. Primero, por todas las referencias a Elvis Presley, desde el título del álbum que rinde tributo al octavo disco del rey, A Date with Elvis, de 1959, pasando por la letra de “Whole Lotta Shakin’ Goin’ On” que versa “I’ll be dancing through the flames / Like a devil in disguise”, hasta la fabulosa forma de imitar la voz de Elvis por parte de Lux Interior en “What’s Inside a Girl?”. Segundo, por todos los referentes al sexo sadomasoquista con letras sugerentes como “Can Your Pussy Do the Dog?” y “Kizmiaz” que es una abreviación de kiss my ass, hasta una portada que muestra a Poison Ivy como una diableza erotizada dispuesta a dominar mediante sus encantos y un sicalíptico trinche. Tercero, por los tracks que se añadieron en 1990 y en 2001 en sus respectivas reediciones, los cuales son un tributo al honky tonk de los 50 y a figuras emblemáticas como Ricky Nelson (“It’s Just That Song”) o Jerry Lee Lewis (“Georgia Lee Brown”). Incluso cortes como “Blue Moon Baby” o “Give Me a Woman” contienen unos magníficos acordes propios del country tradicional y el rockabilly más tradicional, algo que le valió a The Cramps para comenzar a figurar en las listas de Billboard y agotar las entradas a sus conciertos.

Previo a este trabajo de estudio, se editaron dos álbumes recopilatorios Off the Bone (1983) y Bad Music for Bad People (1984) que llevaron a la agrupación a comercializar sus discos entre audiencias más amplias. De hecho, son los discos más recomendables para iniciarse en la música de esta singular agrupación californiana, pues contienen sus temas más emblemáticos de 1978 a 1983, hoy día remasterizados y disponibles en las tiendas en línea.
Los trabajos posteriores se concentraron en registrar sus excitantes presentaciones en vivo, como Rockin’n’Reelin’ en Auckland, New Zelanda, de 1987, que resultaban un festín para los punks sobrevivientes del electro pop de los ochenta. Este disco incluiría dos covers a Elvis Presley, “Heartbreak Hotel” y “Do the Clam”, ya que la banda jamás prescindirá de las reversiones al rey del rock ni negará su influencia.
Para la década de 1990, se incorporó la bajista Candy del Mar a su noveno álbum, Stay Sick! (1990). Candy no sólo aportaba una imagen atrevida a la banda con su exuberante belleza, sino un sonido todavía más desafiante. Pero superar sus obras maestras resultaba una ardua tarea, razón por la cual este LP fue recibido como un trabajo menor, aunque “Bikini Girls with Machine Gun”, “All Women Are Bad” y “Shortin’ Brad”, con sus tintes de surf rock garagero, remiten a sus inicios y son valorados como verdaderas joyas ocultas por sus seguidores.
Tras este álbum, Nick Knox, cansado de los excesos, dejaría a The Cramps. En 1991, decidieron grabar Look Mom No Head!, un trabajo al que se le prestó poca atención a pesar de que fue producido por Poison Ivy y aparece como invitado especial Iggy Pop en la estupenda “Miniskirt Blues”, original del grupo angelino de garaje sesentero Flower Children. Para 1994, la banda se había vuelto una leyenda y la Warner Brothers les propuso editar una edición especial de 500 copias con las grabaciones de sus ya legendarias presentaciones en el Max’s Kansas City. Pero lo que quizá fue determinante para que The Cramps fuese conocida por las audiencias juveniles de los años 90 que escuchaban grunge fue su aparición en la serie televisiva Beverly Hills, 90210, en un episodio referente a Halloween, en el que la agrupación apareció tocando “Mean Machine” y “Strange Love”.
La importancia de este grupo no sólo es decisiva por su legado musical, sino también porque su existencia implicó la creación y solidificación de un nuevo genero al que ellos mismo denominaron psychobilly, término que tomaron de “One Piece at a Time” de Johnny Cash. Trabajos posteriores como Flamejob (1994) o Big Beat from Badsville (1997) resumían este pujante sonido psychobilly en fabulosos covers como “Route 66” de Bobby Troup o “Hung Up” de los Wailers. Su prodigioso talento y su extensa discografía los llevó a presentarse en todo tipo de lugares, desde el hospital psiquiátrico de Napa State, California, pasando por insólitos escenarios en Europa, hasta cavernas punk en Tokio, Japón. No obstante, la década de los dos mil fue concluyente para The Cramps. El 4 de febrero de 2009, Lux Interior moriría por complicaciones cardiacas. Sin su legendario vocalista, el viaje no podía continuar. La última parada de la agrupación se llamó Fiends of Dope Island, un álbum producido y grabado en 2003 por Poison Ivy y Lux Interior, dueto que se había mantenido unido desde el día en que decidieron viajar juntos.