Piedra de toque
Entre Rompan todo y Belafonte Sensacional (o de cómo la contracultura debe trascender a la nostalgia)

En diciembre de 2020, se estrenó en Netflix el documental Rompan todo y la mayoría de los medios, creadores, seguidores y demás aficionados y/o integrantes de la industria/escena musical volcaron su atención en esa dirección. No los culpo, yo mismo me dejé llevar por esa narrativa nostálgica sobre una época que no me tocó vivir y de paso descubrí algunas bandas (sobre todo argentinas) con las que nunca me había topado.

En diciembre de 2020, también, salió una en Noisey una serie de videos llamada Belafonte Sensacional y amigues desde el Foro Alicia, un especial que es la más viva representación de la música independiente hecha desde los barrios, desde el underground, desde las entrañas de la urbanidad defeña. En la producción se presentó además el “Manifiesto del nel” —una declaratoria de ideales contraculturales—, además de varios invitados especiales (Banda de la Casa, Son Rompe Pera, la poeta Camila GB, AquaMute, Mabe Fratti, Teresa Cienfuegos, AmericoJones Experience y Hermanas), para celebrar los 25 años del Foro Alicia, espacio que ha sido hogar para miles de proyectos musicales independientes (al corte del 2007, el foro contaba aproximadamente con 8 964 eventos y había presentado a 28 224 grupos y solistas).

Obviamente los alcances de ambas producciones son abismalmente diferentes (como son los presupuestos detrás de ellas), pero en tiempos de redes sociales y contenidos que pueden viralizarse con los suficientes clics en donde dice “compartir”, la cuestión parece orientarse más hacia el tramposo algoritmo de Facebook (que privilegia contenidos que invierten en publicidad), pero también al desinterés del consumidor por las producciones independientes. Y no los culpo. Es difícil resistirse a las recomendaciones que hacen los algoritmos de YouTube, Spotify, Netflix y la presión social por estar “al día” con las tendencias “pa entender el mame” (y el meme).

Sin embargo, no dejo de percibir cierta ironía ante el estreno e impacto de ambas producciones. Por un lado, tenemos un documental que apuesta por una historia del “rock en tu idioma”, bañada en nostalgia, que recibe la atención de millones de espectadores; por el otro está el rocanrol contemporáneo, parido de la misma forma que las bandas retratadas en el documental, pero pasando desapercibidas para las masas. Es decir, tenemos a un espectador/consumidor que endiosa a las agrupaciones latinas que en su momento fueron totalmente subterráneas, a la par que ignora a las actuales expresiones también subterráneas, porque… pues son underground, wey. ¿Quién las va a escuchar? ¿Quién las conoce? ¿Por qué debería concederle una hora de mi tiempo a ese álbum de quien sabe quién, cuando puedo escuchar estas producciones con un chingo de lana detrás y que suenan re-bonito, y que además me recomendó Spotify?

Reitero: está muy bien el vistazo al pasado del rock que hace Rompan todo (por supuesto, un acercamiento parcial, subjetivo y tendencioso). En lo personal, me recordó mucho a mis primeros acercamientos a la historia de la música por medio de los documentales de VH1. Mas parece que el mismo mensaje contestario y subversivo detrás de la música retratada en el documental se queda en la superficie, como si el coro de la canción fuera cantado en automático por el espectador, sin prestarle atención a la letra. Claro, suele pensarse que la contracultura es opuesta a “la cultura de masas”, pero la misma historia nos demuestra lo contrario.

En mi opinión, la esencia del rock y el punk sigue viva en la calle, en los garajes, en los barrios, en los hoyos fonquis contemporáneos, en el Foro Alicia, en todos esos cientos de espacios subterráneos y hasta marginales que sobreviven en las ciudades del mundo entero. Sólo es cuestión de buscar, de darle una oportunidad a ese grupo independiente que te recomienda tu compa, de escuchar esa invitación que te dice que lo hagas “por el punk”.

Por si fuera poco, la era digital ha facilitado el nacimiento y la multiplicación de medios culturales y contraculturales y detrás de ellos hay escritores, periodistas culturales, locutores, músicos y otros profesionistas y/o aficionados que hacemos nuestro mayor esfuerzo por darle a la música independiente la difusión y el valor que se merece.

Vuelvo al mejor ejemplo que tengo a la mano en estos momentos (pero ni de lejos el único): Belafonte Sensacional, una agrupación cuyo talento y autenticidad ha ido abriendo brecha para muchos otros proyectos independientes. Pero bueno, ¿por qué no juzga usted mismo? Póngase sus audífonos o conecte su bocina y póngase el álbum Soy piedra. Ya me dirá usted si no siente que el rock está más fuerte que nunca, impactando a cada vez más oídos que se preguntan: ¿qué es ese sonido tan chingón que me hace querer destruirlo todo, vivirlo todo, sentirlo todo, serlo todo? Yo le diré que es el rocanrol, irrumpiendo en su vida a toda velocidad.

Podcast con entrevista a Belafonte Sensacional aquí.

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Publicado en: Columnas