¿Cómo consigues ser diferente a pesar de ser tú mismo? Hace un lustro, Leontine (Hela San: voz, piano, hammond y Rodrigo Barbosa: batería, sintetizador, electrónicos, percusiones) hizo llegar el que hasta ahora es su único disco. The Tide (Intolerancia, 2015). Sin embargo, el año pasado la dupla decidió darse un respiro y convertir esa cabeza bifronte en una obra “solista”: Hela San.
Dice la vocalista: “Aunque somos los mismos trabajando de una forma muy parecida, el proyecto tiene una personalidad muy distinta. No sabemos qué ocurrirá, pero si decidimos retomar el trabajo con Leontine, sería desde una perspectiva diferente. Para eso sirven las pausas, creo, para ampliar la perspectiva y acumular experiencias que permitan decir las cosas de una forma distinta”.

Fotografía: Carlos Baro
Sentada al piano, Hela explora melodías y armonías. Usualmente utiliza una frase melódica para empezar a construir una idea y tratar de descubrir de qué se trata la canción. “A veces –cuenta– me puede tomar media hora y a veces varios días. Cada canción tiene su propio ritmo. Tengo siempre a la mano varios libros de poesía de autores que me inspiran y los consulto todo el tiempo mientras compongo, me ayudan a crear imágenes que después se convierten en frases. Trato de terminarla y estar contenta con lo que estoy diciendo antes de pasársela a Rodrigo, en versión piano y voz (para muestra de esa mancuerna piano-voz, escuchen Live @ Radio UNAM en su Bandcamp), para que él empiece a producirla, a ponerle el vestido. Esta segunda parte es una serie de intercambios en los cuales él me propone sus ideas musicales y vamos construyendo la pieza, pero casi siempre la instrumentación es idea suya”.
Poseedora de una hermosa voz, Hela San lanzó recientemente Humana, EP bajo la producción de Rodrigo Barbosa que podemos inscribir en una vena pop y en el que colaboraron varios músicos tapatíos: Luis Shatter (piano), Luis Ochoa (guitarra acústica), Carlos Sánchez Vilches (contrabajo) y Erik Kasten (guitarra eléctrica).
Tanto a ella como a Rodrigo les gustan los arreglos elegantes, de una economía instrumental a veces rayana en lo sobrio, pero de excelentes resultados. En “Arde ya”, su canto conlleva algo de soul y por momentos la cadencia, el fraseo, el vaivén, enlaza con el jazz. En las canciones que dan forma a este EP hay un velo de neblina que da a las composiciones un toque de ensueño; pero Humana es un disco de naturaleza acuática. Las canciones, en su mayoría, contienen referencias al agua, a los fenómenos naturales donde ésta se encuentra implícita y alcanzan su clímax en “Vendaval” (“No habrá puertas ni ventanas / No tendría a dónde ir / Y si entonces tú me llamas / No podría ya salir / Ven que la noche avanza / Sé que vendrá por mí / Como un vendaval / Como un vendaval”), tema que comienza con el piano y la voz para después permitir el ingreso de los otros instrumentos, siempre con la idea de una economía instrumental para generar paulatinamente una tensión que “explota” a la mitad e incrementa la intensidad para luego desaparecer, dejar de nuevo al piano y la voz construir un momento de respiro y luego multiplicarse nuevamente, recuperar la fuerza y construir una de las mejores canciones de esta colección.

Fotografía: Michel Amado
Acerca de esta obsesión con el agua y los fenómenos naturales, dice la vocalista: “Definitivamente hay una fijación, pero no es intencionada, al menos no lo fue al principio. El mar es un personaje que ha aparecido en mis canciones desde hace tiempo y creo que es porque para mí tiene muchas connotaciones: puede ser destructivo y violento, pero también curativo y pacífico y me encanta todo lo que puede representar en una canción. Los fenómenos naturales aparecieron hasta ahora y al ver la colección de canciones completa me di cuenta de que es una forma de representar las emociones humanas, que pueden ser devastadoras como un vendaval e inundarnos como un temporal. Además, me recuerda que somos parte de una sola cosa, de la naturaleza, y los mismos fenómenos naturales viven en nosotros”.
“Mar” (“Sólo se llega al mar huyendo de ese mal / y siempre en soledad te quema te vuelve a encontrar / Ella aprendió del mar su llanto / Su voz de agua y de sal / Las olas no podrán callar la triste tempestad”), es una melodía nacida en los tiempos de Leontine, pero cuya naturaleza se adapta mejor a Humana y como es una constante, hay que prestar atención no sólo a la voz de Helena, sino también al arreglo de Barbosa que robustece elegantemente el todo. “Temporal”, el corte final, es la joya de la corona, una composición en la que todo se concatena para darle brillo. Ella canta con intensidad, se mece sobre su piano, pero se ve cobijada por las percusiones y los sonidos electrónicos que le genera Barbosa y que conforme avanza el tema adquieren un tono cercano al trip hop, de tonos grandilocuentes, épicos, mientras ella canta: “Sé que no puedo quedarme en un solo lugar / mi huella es de mar / mi salvaje condición desata al temporal / Si todo a la distancia es eco / todas las tormentas cesarán / Ya no necesito nada / esto es todo lo que soy / ya no necesito nada / ya no miro para atrás / eres tú mi tempestad”.
Mujer del siglo XXI, Hela San sabe de lo importante de hacer escuchar su voz, sus canciones, su sentir. “Creo que lo más importante para mí es darme la oportunidad de expresarme sin prejuicios, de enfrentarme con las distintas partes de mí misma (la luz y la oscuridad) y compartirlas en forma de canciones, compartir mi visión del mundo de esa forma. Es una lucha constante entre querer ser vista y sentirme vulnerable y creo que es un mensaje importante, sobre todo en un momento como ahora; atrevernos a reconocernos a nosotras mismas y poder decir: sí, así soy yo, con todas estas imperfecciones y con eso puedo hacer algo bello y que conecte con los demás. La música, y el arte en general, nos ayuda a reconocernos a nosotros mismos y esa debería ser la meta”, concluye.