(What’s the Story) Morning Glory, a 25 años de distancia

Please don’t put your life in the hands
of a rock and roll band.
We’ll throw it all away.
—Noel Gallagher, “Don’t Look Back in Anger”

Quisieron ser los Beatles de los noventa y muchos llegaron a creérselo. Tanto que se convirtieron en superestrellas. ¿Lo merecían o no? Dicen que la historia pone a cada quien en su lugar; lo cual no es necesariamente cierto, ya que, como es público y notorio, la historia siempre la escriben los vencedores. En ese sentido, aún no sabemos si Oasis fue un petardo o si su genio será finalmente reconocido con el devenir de los años. Por lo pronto, con su segunda producción discográfica, aparecida hace un cuarto de siglo, el grupo logró colocarse en los cuernos de la luna y situar varios temas en los primeros lugares de popularidad. Si su primer álbum, Definitely Maybe (1994), con su emblemático tema “Live Forever”, fue recibido con entusiasmo por el público y la prensa de la Gran Bretaña –esa prensa tan condescendiente con los suyos que cada año declaraba a un distinto grupo inglés como “el mejor de todos los tiempos”–, (What’s the Story) Morning Glory (1995) los consagró en su momento como “los nuevos Beatles”, con todo lo rimbombante y artificioso que pudiera tener ese título que muchos otros han querido también ostentar.

Habría que analizar sin embargo a este disco sin tan pesada comparación (porque saldría perdiendo de todas todas) y tratar de verlo como lo que fue en realidad: un buen trabajo musical y un pobre ejercicio letrístico.

Debido al talento creativo (¿y mimético?) de Noel Gallagher, líder indiscutible de Oasis, (What’s the Story) Morning Glory transcurre a lo largo de más de cincuenta minutos de un modo bastante particular, ya que podemos hablar de un álbum que comienza no del todo bien y concluye de manera estupenda. Por alguna extraña razón, Gallagher y el productor Owen Morris decidieron empezar el álbum por el bloque relativamente más flojo de canciones y dejaron para la segunda parte la sección más interesante y propositiva. ¿Falta de visión? ¿Determinación premeditada? A saber. El hecho es que la obra da inicio con el que quizá sea el corte más mediocre de toda la placa: “Hello”.

Fotografía: Raph_PH bajo licencia de Creative Commons.

Hola adios

“Hello” es una pieza gris, olvidable, un tema que no atrapa al escucha y que no promete grandes cosas por venir. Para su fortuna, le siguen dos cortes bastante pegajosos que hacen que nos olvidemos del mediano arranque: “Roll with It” y la archiconocida “Wonderwall”. El primero es un rocanrolito muy al estilo de la primera Ola Inglesa, rítmico y hasta simpático, pero que por alguna razón no acaba de cuajar del todo. El segundo, con su título muy a la George Harrison, es mucho mejor y, a mi modo de ver, la composición más brillante de esa primera parte. “Wonderwall” puede tener una letra tan pretenciosa como pobre, pero hay en su producción un empeño que la hace sonar más grandiosa de lo que tal vez sea en realidad. No cabe duda que Gallagher supo crear una serie de frases melódicas que se quedan en la mente del escucha y eso es lo que hace a un éxito comercial. La voz de Liam Gallagher suena brillante y con ello el tema queda perfectamente redondo.

“Don’t Look Back in Anger” es la canción mejor estructurada de las seis primeras del disco. Cantada por Noel Gallagher, se trata de una melodía cálida y llena de encanto, un pop impecable, con su famosa estrofa “ So Sally can wait, she knows it’s too late as we’re walking on by / Her soul slides away, but don’t look back in anger I hear you say” (“Así que Sally puede esperar, sabe que es demasiado tarde mientras caminamos / Su alma se aleja, pero no mires atrás con ira, te escucho decir”). Esta primera mitad termina con “The Swampsong”, un pequeño e intrascendente solo de guitarra de menos de un minuto que si sirve para algo es como un mero puente para entrar a la parte realmente importante de (What’s the Story) Morning Glory, misma que arranca con la musicalmente estupenda “Some Might Say”, con innegables ecos de T. Rex. La letra es desastrosa, pero Liam Gallagher hace que suene bien.

No dejes sombra

Una de las mejores composiciones de Noel Gallagher es a la vez una de las menos mencionadas por los medios. Me refiero a la bellísima “Cast No Shadow” que de inicio recuerda a The Cure, pero en cuanto entra la voz insólitamente transparente de Liam Gallagher se transforma en una delicada pieza, llena de finas armonías. Una balada de bajo perfil que quizás algún día llegue a considerarse como la mejor del álbum.

En “She’s Electric”, Oasis vuelve al ritmo con un pop juguetón, lleno de gracia y buen humor, que nos conduce a “Morning Glory”, el tema que da nombre al disco, una composición sólida y poderosa, un rock relativamente duro que culmina con una pared de sonido acompañada por un breve pero efectivo solo de guitarra.

Aunque algunos podamos preferir a la modesta “Cast No Shadow”, las mayorías consideran en forma aplastante que “Champagne Supernova”, el corte con el cual culmina este álbum, es la joya mayor del mismo. Por su complejidad estructural, por el buen gusto de sus arreglos, por la emoción que guarda y por sus diversos pasajes, no cabe duda que estamos frente a una gran canción. “Some day you will find me / Caught beneath the landslide / In a champagne supernova in the sky” (Algún día me encontrarás / Atrapado bajo el alud de tierra / En una supernova de champán en el cielo), canta Liam Gallagher antes de preguntarse repetidas veces “¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?”.

Tal vez el gran mérito de (What’s the Story) Morning Glory sea demostrar que las canciones simples y ortodoxas suelen ser siempre, a final de cuentas, las más efectivas. Y esa es una buena lección.

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Publicado en: Discos