La reciente regrabación, corte por corte, del más clásico de los álbumes de Cat Stevens ha puesto de nuevo en la palestra a este singular cantautor londinense convertido al islamismo. En efecto, el músico decidió actualizar todo el disco, al cumplirse medio siglo de su aparición, y entró al estudio para volver a registrar, con nuevos arreglos y nuevos músicos, cada una de las once canciones que lo conforman, algunas de ellas joyas verdaderamente entrañables.
A manera de rescate hemerográfico, presentamos la reseña del Tea for the Tillerman original que realizó el especialista Jorge R. Soto para el No. 45 de la revista La Mosca en la Pared, en febrero de 2001. (HGM)

El hombre que ahora se llama Yusuf Islam y anteriormente era conocido como Cat Stevens fue bautizado como Steven Dimitri Georgiou y nació, el 21 de julio de 1947, en Londres, en un hogar formado por una mujer sueca y un restaurantero griego. El joven Steven se interesó en la música durante su estancia en la escuela Hammersith y en 1965 empezó a cantar bajo el nombre de Steve Adams. Mike Hurst, un ex miebro del grupo de folk-pop The Sprignfields, quien se había convertido en productor, lo llevó al estudio a grabar la canción “I Love My Dog” que finalmente sacó la disquera Decca, contratándolo bajo el nombre artístico de Cat Stevens.
“I Love My Dog” llegó al Top 40 en octubre de 1966 y el siguiente sencillo, “Mathew and Son”, entró en las listas en enero de 1967. La reputación como cantautor del joven músico se incrementó por el éxito de su composición “Here Comes My Baby”, interpretada por The Tremeloes. Posteriormente saldría el LP Mathew and Son, el cual llegó a colocarse entre los diez más vendidos en Inglaterra. Poco después aparecería New Masters, un álbum que por falta de promoción fue un total fracaso.
En 1968, Stevens padeció tuberculosis y tuvo que retirarse de la escena durante un año. Más adelante, empezó a escribir un material más introspectivo y firmó un nuvo contrato con la marca Island, sacando su tercer álbum, Mona Bone Jakon, del que se desprendió la canción “Lady D’Arbanville”. Sin embargo, lo mejor estaba por llegar.
En Noviembre de 1970 apareció lo que se ha considerado como la cúspide de Cat Stevens y un clásico de la música pop: Tea For The Tillerman, una colección de once canciones en apariencia sencillas. Se trata de composiciones de inicios discretos pero de amplia resonancia. La voz pausada del músico se adapta perfectamente a los requerimientos del ritmo, como en “Longer Boats”, “Miles from Nowhere”, “Wild World” y “On the Road to Find Out”, todas ellas canciones de pérdida, de despedida y de irse al camino para encontrar algo que hace falta en la vida.
Cada corte es un vistazo al universo personal de Stevens y constituye una afirmación de la existencia sencilla y de la búsqueda individual de valores y de significado de la propia existencia.
Existe en el álbum una especie de construcción por medio de la rima infantil, como en la ya mencionada “On the Road to Find Out” que se mueve suavemente entre la fábula y la parábola, mezclando con acierto el tema y la melodía. Otro ejemplo es “Into White” (“Construí mi casa en un grano de arroz / Paredes de pimienta verde y agua de hielo / mesas de papel de madera, ventanas de luz / Y todo vaciándose en el blanco”).
“Father and Son”es el diálogo intemporal entre un padre que le suplica a su hijo que se quede, profetizando la tragedia: “Porque tu estarás aquí mañana, pero no así tus sueños”, mientras que el joven expresa sus críticas y razonamientos: “Desde el momento en que pude hablar, se me ordenó callar / Hay un camino ahora / Y yo sé que que me tengo que ir lejos”.
Tea for the Tillerman es un álbum completo, sin fisuras, con una enorme carga emocional que permea al escucha y deja un sabor agridulce de principio a fin. Ha permanecido intacto en el tiempo, sin empolvarse y sin dejar de causar una fuerte impresión en quienes lo escuchan, a pesar del fundamentalismo que hoy profesa su autor y que hace que nos preguntemos: ¿será posible que ese Yusuf Islam que aplaudió la sentencia de muerte al escritor Salman Rushdie sea el mismo que compuso y grabó tan generoso disco? Francamente, yo lo dudo.