10 canciones básicas de la época de oro de los Rolling Stones

La reciente reedición del clásico álbum Goat’s Head Soup (1973) de los Rolling Stones, en presentaciones multiformato y de lujo, además del rescate de “Scartlet”,  un tema inédito de 1974 en cuya grabación participó Jimmy Page (Led Zeppelin) como guitarrista, ha vuelto a poner en la palestra, en plena pandemia mundial, el nombre de la agrupación fundada hace casi 60 años por Keith Richards y Mick Jagger. A mi modo de ver, Goat’s Head Soup cierra el ciclo de oro de la discografía stoniana, ciclo iniciado —luego de la salida de Brian Jones  del grupo y su reemplazo por Mick Taylor— con el Beggar’s Banquet de 1968 y continuado con tres discos fundamentales: Let It Bleed (1969), Sticky Fingers (1971) y Exile on Main Street (1972). He aquí diez temas clásicos entresacados de esos cinco álbumes.

Fotografía: Raph_PH bajo licencia de Creative Commons.


1.- “Sympathy for the Devil” (del álbum Beggar’s Banquet, 1968). “Compasión por el diablo” (y no “simpatía”, como suele traducirse literal e incorrectamente) es una de las composiciones más emblemáticas y que mejor definen el sonido de los Rolling Stones. Corte inicial del Beggars Banquet, es un tema que atrapa desde el principio, gracias al sonido de sus percusiones afro, sus coros agudos (“wu wu”) y sus hipnotizantes acordes. Con una letra de abierta crítica histórica y social, inspirada en la poesía de Charles Baudelaire y en la novela El maestro y Margarita de Mikhail Bulgakov, la pieza fue compuesta básicamente por Mick Jagger, aunque por razones comerciales apareció bajo la autoría de Jagger y Richards. La principal contribución del buen Keith fue en el arreglo, ya que originalmente Jagger la había escrito como una balada folk, inspirada en Bob Dylan. Fue Richards –gracias al cielo (¿o al infierno?)– quien la convirtió en la pieza rocanrolera, explosiva y provocadora que hoy conocemos, aparte de que el solo de guitarra es todo suyo. Pleased to meet you!


2.- “Street Fighting Man” (del álbum Beggars Banquet, 1968). Considerada como la canción más abiertamente política de los Stones, la parte musical fue compuesta por Keith Richards con el característico sonido de su guitarra (en este caso acústica) afinada en sol abierto. En cuanto a la letra, Jagger la escribió inspirado por la violencia policial que solía darse en las numerosos protestas estudiantiles de la época, especialmente en Francia y los Estados Unidos, mientras que en Inglaterra la juventud parecía políticamente adormilada. De ahí la frase “What can a poor boy do but sing in a rock and roll band?”. Un rock duro e irresistible.


3.- “Gimme Shelter” (del álbum Let It Bleed, 1969). Un monstruo de canción. Para algunos críticos incluso la mejor composición jamás escrita por Jagger y Richards. Poderosa, sensual, provocativa, la pieza abridora del Let It Bleed, cuenta con la increíble y sobrenatural colaboración vocal de la extraordinaria Merry Clayton (y la curiosa historia de cómo fue convocada intempestivamente al estudio de grabación, a las dos de la madrugada, y cómo llegó ahí, en ropa de dormir y sin conocer no sólo la canción sino a los Rolling Stones; y aún así, logró una interpretación tan magistral como inmortal). El tema fue inicialmente compuesto por Richards debido a una situación de celos amorosos con Jagger, en la que tuvo que ver la entonces novia del primero (la actriz Anita Pallenberg), de ahí la tensión que hay en la música. Sin embargo, la letra de Mick tomó otro curso y terminó por ser otra canción de corte político y en contra de la violencia, con sus alusiones a la guerra, el asesinato y la violación, por lo que el de la voz pide le den refugio, asilo, amparo.


4.- “You Can’t Always Get What You Want” (del álbum Let It Bleed, 1969). El majestuoso track final de este gran disco, con el corno francés tocado por Al Kooper y la majestuosa y monumental participación vocal del London Bach Choir, es de una belleza inaudita. Como lo es la progresión con la cual la canción va en un constante crescendo, hasta llegar a su clímax final. Vista como la contraparte stone de “Hey Jude” de los Beatles, “No siempre puedes obtener lo que quieres” es un himno que para críticos musicales como Richie Unterberger “refleja el final de la prolongadísima fiesta que fueron los años sesenta”. Como dato curioso, la batería fue tocada por el productor del disco, Jimmy Miller, ya que Charlie Watts nunca pudo encontrar el groove que requería la pieza.


5.- “Brown Sugar” (del álbum Sticky Fingers, 1971). Los Rolling Stones sabían cómo abrir sus discos. Dedos pegajosos lo iniciaron con este corte sensacional, en el que los golpes de guitarra en sol abierto de Keith Richards, en el célebre riff inicial, resonaron mejor que nunca. Grabada en el Muscle Shoals Sound Studio, en Alabama, en pleno sur profundo estadounidense, la canción fue escrita en su mayor parte por Mick Jagger, inspirado –se dice– por la guapísima vocalista afroamericana Claudia Linnear, con quien sostenía un affaire (de ahí lo de “azúcar morena”, aunque hay quienes interpretan el título como una alusión a la heroína). Sea como sea, se trata de un tema altamente rocanrolero (sin olvidar el memorable solo de sax del gran Bobby Keys).


6.- “Wild Horses” (del álbum Sticky Fingers, 1971). Una de las baladas más bellas y nostálgicas de la mancuerna Jagger/Richards, grabada también en Alabama, con un leve sonido country influido por la música de Gram Parsons. Se dice que la musa que inspiró la letra de Mick fue Marianne Faithfull, pero el cantante siempre lo ha negado. Sin embargo, la emocionalidad de la interpretación parecería indicar otra cosa. Un clásico absoluto del cancionero rollingstoniano.


7.- “Tumbling Dice” (del álbum Exile on Main Street, 1972). De Alabama a Villefranche-sur-Mer, en la riviera francesa, donde el grupo grabó, por medio de un estudio movil, su legendario y caótico Exilio en la calle principal. “Tumblig Dice” es una especie de blues antiguo con una letra que habla sobre la vida, el juego y el azar. Aunque la mezcla final nunca fue del entero gusto de Mick Jagger, fue elegida como primer sencillo del doble álbum y hoy es una clásica del repertorio del grupo. Existe por cierto una magnífica versión de Linda Ronstadt.


8.- “Shine a Light” (del album Exile on Main Street, 1972). Un rock de estilo gospeliano (el órgano es por cortesía de Billy Preston). Un breve himno que si bien está acreditado a Jagger y Richards, en realidad había sido  compuesto años atrás, a principios de 1968, por Mick y por Leon Russell, con el título “Get a Line on You”. La letra estaba especialmente dedicada a Brian Jones (quien aún vivía), para motivarlo a salir de su preocupante adicción a las drogas (algo que, como sabemos, no sucedió). Un corte de gran sentimiento y hermosura.


9.- “Angie” (del álbum Goat’s Head Soup, 1973). Hay que decirlo, esta belleza musical fue compuesta en su totalidad por Keith Richards. Su finísima guitarra acústica es una de las cumbres del músico en este instrumento y la forma como combina con el piano del gran Nicky Hopkins resulta sublime. A 47 años de haber sido dada a conocer, aún no se sabe la identidad de aquella mítica Angie. Muchas veces se dijo que se trataba de Angela, la primera esposa de David Bowie; en otras se mencionó que la destinataria era la actriz Angie Dickinson. Luego el propio Richards declararía que la escribió para su hija recién nacida, aunque en su biografía Life comenta que en realidad el nombre lo utilizó al azar. Como sea, estamos ante una canción inmortal.


10.- “100 Years Ago” (del álbum Goat’s Head Soup, 1973). Mick Jagger había escrito este tema en 1971 pero no fue incluido en los álbumes de ese año y el siguiente. Se trata sin embargo de una gran canción, de esas joyas que de pronto son olvidadas a la hora de mencionar lo mejor de los Rolling Stones. Con su letra que habla de cómo los años mozos van quedando atrás (“Ahora todos mis amigos lucen sonrisas preocupadas, viven un sueño de lo que antes eran / ¿No crees que a veces es más sabio no crecer?… / … Qué tiernos días, no teníamos secretos que ocultar / Hoy parece que fue hace cien años”), la construcción musical es más que interesante, con diversos cambios de ritmo e intensidad, en una de las composiciones stonianas en las que más luce la guitarra de Mick Taylor. Una maravilla.


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Publicado en: Listas