Perro Fantasma es un proyecto de música nacido en Rosario, Argentina, ideado por Pauline Fondevila, Federico Colombo, Germán Dutch Bertino y Carla Colombo. Es el suyo un sonido dulce, minimalista y en ocasiones perturbador que ambienta las presencias fantasmales de los seres que lamieron nuestros pies en señal de afecto, atacados hoy por la muerte pero no por el olvido.
Este año, el grupo editó Corazón y alma, un disco que, como escribió el poeta y editor Cristhian Monti: “Se adelantó a los días de incertidumbre que nos toca vivir”. Al respecto, Perro Fantasma canta: “Estamos perdidos / no reconocemos nada en el barrio / ¿qué fue eso que destruyó todo? / ¿una guerra o un cataclismo?”.
Charlamos de ello en entrevista para “Acordes y desacordes”.
¿Cuáles son los recuerdos de la niñez que más permean en su música?
Puede ser que lo que más remite a la niñez en nuestra música esté simplemente en el nombre de la banda. La sensación de vivir con un ser invisible y amigo que te acompaña a todos lados es algo que viene seguramente de la infancia.
¿Componer música es hoy un acto de supervivencia?
En este mundo “malo”, componer música y tener una actividad creativa en general puede ser algo que a lo mejor no te salve la vida, pero sí te ayuda a pasarla un poco mejor. De hecho, el tema “La hora del corchazo”, en nuestro segundo disco, trata un poco de esto. Si bien todo está mal, tratar de salir de lo seguro, de tomar algún riesgo, de ponerte a prueba, puede ayudarte a vivir. Es la moraleja de la canción: no te quedes llorando, ¡haz algo! Y qué mejor manera de ocupar los domingos que tocando con amigos. Nosotros no vivimos de la música, pertenecemos al mundo indie, under, alternativo o como quieran nombrarlo. Entonces si seguimos componiendo temas es porque este “acto” nos aporta algo precioso que quizá tenga que ver con la supervivencia, en el sentido de darnos un exceso de vida justamente.

Fotografías: cortesía de Perro Fantasma
¿De qué manera su música acerca y ayuda a las personas?
En la letra tratamos de hablar de lo que nos rodea: paisajes, emociones, situaciones. Nunca perdemos de vista desde donde escribimos y en este sentido puede que genere cierta empatía con la gente, porque nuestro público (al menos él que alcanzamos a ver en los recitales) está hecho de personas muy parecidas a nosotros que también tocan en bandas o tienen alguna actividad artística o simplemente son sensibles a las mismas cosas que nosotros. No es que haya una estrategia para estar cerca de la gente, estamos cerca de verdad.
Si es que hay un hilo conductor entre los tracks de Perro fantasma (2017), ¿cuál sería?
Hay muchas cosas que unen entre sí a los temas, pero no creemos que haya un hilo temático bien claro o pensado de antemano. Más bien es algo que tiene que ver con el clima que quisimos generar. Será seguramente por la manera como elegimos producir los temas: con recursos simples y efectivos, buscando siempre cierto despeje.
¿Cómo surge la idea de ese perro fantasma que te llama en la neblina y que está siempre a tu lado, aún después de la muerte?
La imagen del perro fantasma, compañero fiel y leal, a quien siempre puedes acudir, ese mismo que nunca te traiciona o te abandona, fue para nosotros un buen disparador de ficciones y de atmósferas narrativas y musicales. También nos gusta que se dé la casualidad de que sea la traducción en español de Ghost Dog, una película de Jim Jarmush que adoramos y cuya banda sonora (de RZA) es genialísima. Surgió y lo adoptamos en seguida. Y nos sigue gustando hasta ahora, cosa que está buena.
¿Cómo es que Perro Fantasma se presentó en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires?
Es una historia muy sencilla. Nuestra amiga, la artista argentina Clara Esborraz, nos invitó, en el marco de su muestra La hora rota, a dar un recital. ¡Y lo dimos! Fue una experiencia muy hermosa, porque fue una gran oportunidad para lucir los visuales que proyecta en vivo nuestro cómplice y quinto integrante de la banda: Francisco Castells. Es una parte fundamental de las presentaciones en vivo de Perro Fantasma y poder hacerlo en un museo, y en ese en particular que nos gusta mucho, fue muy emocionante.
¿Cómo fue que su álbum Corazón y alma (2020) se adelantó al zeitgeist de estos días?
Simplemente quizá porque somos gente atenta a nuestra realidad, es decir, a la realidad del mundo que habitamos y se ve que lo volcamos en las canciones de forma natural. No había ninguna intención de hacer un disco moralista o político o algo así. Simplemente se dio. Y hasta a nosotros nos llamó la atención.
¿La honradez de una banda consiste en “proveer de sus presagios a quienes atendemos su sensibilidad con la nuestra”, como escribió Cristhian Monti sobre Corazón y alma?
Esa frase de nuestro amigo poeta y editor Cristhian Monti seguramente la escribió porque nos ve así y aceptamos el elogio. Pero en nuestro caso, hablaríamos más de honestidad y tal vez eso sea algo que sienten los que nos escuchan.
Esto va para Pauline Fondevila: háblanos de tus libros Una casa y un tambor, de 2014, y Cinco días en Colón, de 2018.
Son dos novelas que publiqué con la editorial Ivan Rosario y al igual que las letras de Perro Fantasma, las escribí en español. Me parece que por ahora no se pueden conseguir fuera del país, pero siento que tienen muchas conexiones con los discos. En las novelas como en los discos hay un perro compañero, historias de naufragios, personajes solitarios fumando de más y la presencia de los paisajes argentinos.

¿Cómo concebiste la idea de la enciclopedia dibujada Lejos de todo, lejos de ti (2011) y qué tipo de artistas se da cita en ella?
Es para realizar este proyecto, gracias a una beca, que vine a Argentina, sin pensar en ese momento que me quedaría y tendría una banda y la idea era hacer una suerte de inventario de obras de arte y artistas que me habían ayudado a vivir hasta ese momento. Estaba llena de artistas muy diversos, pero todos con cierto vinculo con el riesgo e incluso con el fracaso, la duda, lo efímero, la radicalidad, la tragedia, lo claroscuro, algo así. Entre ellos había bastantes cantantes como Nacho Vegas, Carlos Gardel, Daniel Johnston, Víctor Jara, Françoise Hardy, Nico.
Los fantasmas están presentes en toda tu obra, desde Una casa y un tambor, en la que un náufrago dialoga con sus monstruos –y los de la isla–, documentándolo todo en su diario, hasta Perro Fantasma que camina por las calles sin miedo, porque nada pudo terminar con él. Háblame sobre tu propio concepto de fantasma.
Llamo fantasmas a los recuerdos me parece, puede ser de cosas, de emociones, de personas. Todo lo que es una marca del pasado en mi presente es para mi fantasmal. O sea está aquí, conmigo, aunque invisible para los otros. Tengo mucha relación con mis fantasmas en mi vida cotidiana, no necesariamente de manera dolorosa. Soy bastante amiga de la melancolía (cuando está más bien leve y manejable, claro) y le debo mucho, porque es la que me da el impulso primero a la hora de escribir.
¿Cómo definirían su música?
¡Qué pregunta tan difícil! Estaría bueno preguntar a los que nos escuchan, ja ja. No creemos que entremos en un genero determinado, pero sí se pueden ver un montón de ecos de diferentes estilos musicales que reflejan la variedad de la música que escuchamos. En particular, estamos bastante impregnados de las movidas musicales de los sesenta y las de finales de los setenta y principios de los ochenta: pop francés, new wave, punk, hip-hop, mucha de la música producida en ese momento de la historia nos gusta. Otra vez, serán músicas que tiene en común cierta economía de recursos e identidades más bien singulares y esto naturalmente se refleja en lo que hacemos y define un estilo que queremos, contundente y efectivo.
¿Por qué debemos escuchar Corazón y alma?
La verdad es que nosotros no queremos estar en la postura de bajar líneas y también estamos conscientes de lo limitada que es la difusión de nuestra música. Estamos muy contentos de hacer música de la manera que tenemos ganas de hacerla y de poder tocar de vez en cuando en salas pequeñas, bares, festivales, con bandas de las cuales nos sentimos cercanos, con un audiencia que nos sigue y nos devuelve algo lindo. Ese es el momento en el cual estamos y que disfrutamos mucho.
¿Qué nos dejará esta pandemia?
Seguramente por ahora sea difícil verlo, porque seguimos justo ahí. En el caso de las bandas, en Argentina al menos, donde todavía no se puede volver a dar recitales, donde apenas podemos ensayar y donde lo único que nos queda es hacer de vez en cuando alguna presentación virtual, proyectarnos en el futuro es muy complicado, por no decir imposible. La cultura fue uno de los sectores más perjudicados y para la música en particular la situación es bastante desastrosa. Supongo que algún trauma tendremos que enfrentar. Se desea mucho que sea un momento para redefinir cosas, para cambiar de rumbo. Me encantaría que fuera así pero no sé. No creo por ejemplo que la pandemia deje grandes obras de arte, pero puede que sí nos deje un montón de cuestionamientos, algunos más angustiantes, otros menos, y que las canciones en algún momento se alimenten de esto, pero no es para ahora.