Todd Clouser desconoce el significado de la palabra quietud. Además de estar al frente de A Love Electric, hace poco editó, con Zazil Collins, el segundo volumen del libro Músicos en la ciudad de México, tocó y produjo el nuevo disco de La Pingo’s Orchestra (Midwest / Bajío) y además ha hecho llegar tres entregas de Solitary Daydreams, discos EP de música compuesta por él, pero no todos interpretados por él. Es tal la actividad que uno no puede imaginarse a qué hora se sienta a componer. Con todo y eso, aún tuvo tiempo para una entrevista.
“Estoy componiendo música todos los días, a veces fragmentos de piezas o ideas y a veces son ocho horas de estar frente al teclado o con la guitarra. El reto es después terminar las ideas e intentar dar lugar y espacio a cada pieza o concepto, pero he aceptado con el tiempo que no puedo controlar eso. El acto de crear música siempre ha sido mi manera de procesar lo que estoy viviendo y crear algo de esperanza dentro de mí. La música, siento, da algo de sentido a mi existencia. Estos meses sí hay tiempo. No hay viajes o conciertos, la vida a la que me acostumbré ya no existe; así, me encontré con mucho tiempo para realizar nuevos proyectos y algunos pendientes, terminar unas producciones y estudiar. Las composiciones tienen la tendencia a llegar en bursts (estallidos). Si encuentro un concepto o fuente de inspiración y empiezo a trabajar, la música llega rápidamente y empieza a tomar su propia ruta. Es más estar ahí para recibir y cultivar la música”.

Fotografías: cortesía de Todd Clouser
Dado que colaboras en proyectos muy distintos, ¿qué es lo que te motiva a participar en ellos, cómo los eliges?
Estoy acostumbrado a generar mis propios proyectos y trabajos más que recibir llamadas para gigs. Así era siempre para mí, en parte por ser guitarrista –somos muchos–, en parte por la música que hago que no cabe en un lugar específico y en parte por ser una persona independiente y quizá contrario o selfdestructive, dependiendo quién esté opinando. Con el tiempo, otros artistas o bandas empezaron a buscarme para apoyar su visión y estoy muy agradecido por eso. Casi nunca niego un trabajo si hay música y el trato se siente justo. Si tengo el tiempo siempre hay algo que puedo aprender, así sea apoyando la visión de alguien más con la guitarra, producción o co-composición. Todas esas funciones las disfruto, es cuestión de poder identificar qué rol debo tomar dentro de cada situación. Las ideales son de visión y sinceridad, que los planes y lo hablado se realice, haya energía y empatía entre los integrantes del proyecto, pero todo eso a veces se logra con el tiempo y lo más divertido es estar en el tren antes de que arranque su viaje y ver cada parada. Si se siente una visión corporativa, que haya demasiada desesperación por un “éxito” o cuando no hay compromiso con la música, esas son las situaciones que intento evitar.
¿Tocar o producir, qué prefieres, qué te gusta más?
Disfruto las dos cosas. Considero que todavía estoy aprendiendo y mejorando con cada disco como artista y cada trabajo como productor. Hay una relación recíproca entre las dos funciones; tener experiencia como compositor / artista amplía la perspectiva para tomar el rol del productor y viceversa. He tenido la fortuna de aprender por observación, trabajando con Anton Fier, Hernán Hecht, Aarón Cruz, John Medeski, Billy Martin, etcétera. Todos tienen esa capacidad de comunicar –en sus propias maneras– y sugerir cosas para apoyar a la música y al artista, saber cuándo empujar y cuándo no. No todas las experiencias han sido fáciles o generado los resultados esperados, pero es parte de un proceso que he tenido que vivir y que al final me ha ayudado a crecer en cada una de esas funciones.
Compusiste Solitary Daydreams, de la cual hasta el momento has hecho llegar tres entregas. Dos de ellas tienen la peculiaridad de ser interpretadas por otros músicos (Roberto Verástegui y Emmanuel “Chopis” Cisneros). ¿Ganas de escuchar tu música en otras manos?
Sí, a veces uno tiene que aceptar que no es el mejor intérprete de su propia pieza y cuando eso está claro se abren otras facetas y posibilidades del compositor. Solitary Daydreams fue un experimento y una manera de seguir colaborando con otros músicos a quienes admiro de una manera profunda y creativa. Algunas de las composiciones que estaban saliendo tenían una parte más armónicamente densa y melódica que otra música mas groovera o basada en la letra que hago, así que quería escuchar las piezas a piano solo… y no soy pianista. Llamé a “Chopis” para ver si él tenía acceso a un piano acústico en cuarentena y Gerardo Castmu, de La Pingo’s Orquesta, y ellos arreglaron poder grabarlo en Aguascalientes. La parte dos de Solitary Daydreams la compuse en la guitarra y pude ejecutar esas piezas, quizá más texturales pero también melódicas. Grabé en casa con un ampli y un setup muy simple y siento que esa realidad era algo que pudimos permitirnos como parte de estos EP. Para el tercero llamé a Roberto Verástegui, a quien admiro por todo su creatividad. Mencioné un rhodes o teclado análogo, sentía las piezas más con ese carácter entre rítmico y torcido y me dijo que él podría grabar en casa. Me mandó lo que hizo diciendo “me puso creativo” y me enamoré de su trabajo. Recuerdo escuchar sus arreglos por primera vez y querer llorar. Él dio vida propia a esa música, sin miedo en lo absoluto, divertido, inteligente.

¿Vienen algunas entregas más en camino, podrías adelantar algo?
Viene un nuevo disco de A Love Electric a finales de agosto y estoy emocionado por compartir esa música. Se llama Permanent Immigrant. Es como nuestro Chinese Democracy [álbum de Guns N’ Roses], no musicalmente hablando pero porque nos tomó tiempo terminarlo y compartirlo y hasta ahora ha sobrevivido una pandemia; estamos pensando maneras creativas de presentarlo y compartirlo.
¿Qué puedes decirnos de la reciente colaboración con Adriana Camacho y Alex Otaola?
Siempre disfruto colaborar con Alex y ya van varias grabaciones y conciertos que hemos realizado juntos. Él tenía una referencia de esta idea de musical vignettes arregladas en videos de YouTube que el usuario podría usar como legos o building blocks. Terminó siendo este calendario musical, basado en el mes de mayo 2020, (https://toddclouser.com/otaola-clouser) que apenas estamos estrenando. Invitamos a Adriana al proyecto durante la época de grabaciones en casa, porque la admiro como artista y persona y siempre he sentido que tenemos una conexión musical que el tiempo y otras responsabilidades no nos ha permitido investigar. Espero poder colaborar más con ella.
Una vez que logremos salir de la pandemia, ¿hay algo que quieras hacer con A Love Electric?
Sí, hay giras, talleres y muchos planes con A Love Electric en México, Estados Unidos y Europa. Es sólo cuestión de tiempo. Intento ser paciente y usar este tiempo para crecer, repararme de algunas cosas y crear una situación que nos va a permitir compartir nuestra música cuando salgamos.
A Love Electric presenta Permanent Inmigrant por livestreaming, el próximo sábado 29 de agosto, a las 20:00 hrs, en la Casa del Lago.