La leyenda de Cráneo de Jade

Cráneo de Jade es una agrupación a la cual sin rubor alguno podemos aplicarle el calificativo de leyenda. Hace 23 años, con una placa homónima, Remi Álvarez, saxofón, Aarón Cruz, bajo y Tony Gall, batería, comenzaron su andar. Para 2001, en Pleione, su tercera grabación, el lugar de Gall lo ocupó Hernán Hecht y desde entonces el trío de free jazz visitaba, cual si fuera guerrilla urbana, de manera intempestiva, diferentes sitios de este país, aquellos con la suficiente sensibilidad para saber de qué iba la onda y en donde se les abrían las puertas.

Hoy luego de casi dos décadas sin registro discográfico, la tripleta regresa con Zenzontle, la unión de tres discos EP que comenzaron a aparecer el año pasado y que, unidos, bien podrían constituir un álbum doble.

¿Qué sucedió durante esos 19 años? Aarón Cruz, el contrabajista, cuenta: “Pleione fue el primer disco que hicimos con Hernán en la batería y también el primero completamente de improvisación libre. A partir de ahí tocamos juntos diez años bajo esa premisa: todos los conciertos eran totalmente improvisados. En 2011 hicimos un concierto en el ahora extinto Foro 81 y ahí sentimos que había que darle un respiro al trío. Hasta 2019 en que grabamos Zenzontle”.

Fotografías: cortesía Cráneo de Jade

Remi Álvarez abunda: “Pensaba que tal vez ya no íbamos a grabar nada y dentro de mí sentía tristeza. Un productor nos ofreció grabar a Cráneo con 12 invitados, lo hicimos, pero nunca lo sacó, ahí está muerto de la risa esperando quizás algún día ver la luz. Para mantener un grupo así hace falta trabajo, poder vivir de ese proyecto, conciertos, festivales, giras internacionales, etcétera. Pero para lograr eso hay que saber gestionar, dedicarle mucho tiempo, esfuerzo; vender y cobrar decentemente un proyecto de free jazz, música libre, en este país, es prácticamente imposible”.

En una nación en donde la memoria no es uno de sus fuertes, con unos medios que conceden poca importancia a aquello que no tiene puestos los reflectores encima, ausentarse discográficamente 19 años es un suicidio y suena a comienzo, pero Cruz mesura la observación: “No sé si es un nuevo comienzo. La iniciativa de Hernán de juntarnos a grabar fue muy atinada y de mi parte estoy contento con el resultado. La alineación es la misma: Remi Álvarez en saxos y flauta, Hernán Hecht en batería y electrónica y yo en contrabajo y bajo eléctrico. Algo inevitable es la edad y la madurez que esto trae. Dejan de importar muchas cosas. En el jazz y principalmente en la improvisación, uno busca tocar como si fuera la primera vez y también la última, esperando no repetirse. Desde que grabamos, en julio del 2019, no nos hemos juntado para tocar, esperando a que quedara el tríptico que es Zenzontle. Ahora, con la nueva situación mundial, no sé cuando nos juntaremos de nuevo”.

A quien esto escribe le interesa saber la opinión acerca de su ausencia incluso en una historia del jazz escrita por Alain Derbez, lo cual, confieso, me parece una omisión involuntaria, pero Remi es contundente al respecto: “No me preocupa en lo absoluto que no exista información en la web o que sea muy escasa. Cráneo de Jade tuvo su momento, a algunos les marcó un camino y para otros simplemente pasó desapercibido”.

Señala Cruz: “Los tres nos hemos mantenido muy activos en nuestras carreras y búsquedas personales y hemos dado a luz muchos otros proyectos, sabiendo que cuando nos juntamos la personalidad de Cráneo de Jade está ahí. Este trío no busca reconocimiento, busca la música que se da en cada encuentro, que nace y muere ahí. Lo demás (opiniones, reseñas, significados) no es de nuestro cuidado. Siempre habrá gente que esté dispuesta a meterse en el viaje de la improvisación libre y otros que detesten lo que hacemos. Hay quien nos olvida y hay quien nos recuerda. Por otro lado, en estos tiempos de sobreinformación, el hecho de figurar poco en la web es casi un privilegio”.

Zen, Zon y Tle, los tres EP que dan cuerpo a Zenzontle se grabaron en una sola sesión, pero cada uno de ellos posee “un espíritu diferente”. Zen, a los oídos de quien esto escribe, hace honor a su nombre, es contemplativo, a ras de tierra, minucioso por la exploración sonora; Zon posee otra naturaleza, es un poco más dinámico y Tle establece una síntesis entre ambos. Esta descripción, que no deja de ser “impresionista” y bastante subjetiva, es comentada diplomáticamente por Remi: “Tu interpretación de la música con palabras es muy respetable. En mi caso, es muy raro que piense así. Cuando toco simplemente surge la música y me dejo llevar por el sonido y las ideas se retroalimentan del mismo. A la vez, estoy atento a lo que están tocando los demás y eso va influyendo lo que estoy expresando. Es música que invita a estar en el presente, a vivir el momento, el ahora. Te vas moviendo, vas cambiando, vas aceptando y a su vez proponiendo”.

Aarón Cruz dice: “La sesión de Zenzontle fue una sola: 3 de julio de 2019. Duraría unas tres o cuatro horas, entre probar micrófonos, hacer la música y dos pequeños descansos. La decisión de hacer tres EP fue por muchas razones: todo lo que grabamos era demasiado para un solo disco, había tres sonoridades claras (la diferencia de saxos y flauta, el contrabajo y el bajo fretless, la batería, percusiones y electrónica). No queríamos saturar a los escuchas con una sola entrega y nunca habíamos hecho algo así. Grabamos, dejamos pasar un tiempo, escuchamos el material y decidimos hacer este formato de tres extended play. No había intención de nada. No platicamos previamente a grabar ni planeamos tal o cual ‘paisaje’ o intención, mucho menos ensayamos. Sólo tocamos. Con Cráneo de Jade únicamente dejamos que el monstruo ‘despierte’. La música va naciendo mientras la tocamos y sólo nos ponemos atentos a lo que cada sonido o silencio busca. Ni siquiera nos vemos mientras tocamos. El sonido nos guía. Cada quien tiene la libertad de aportar lo que quiera y confiamos en nuestras sensibilidades. Alguien empieza y vamos construyendo hasta que sentimos que hay que terminar. Lo importante es que creo que nos seguimos sorprendiendo”.

El zenzontle o cenzontle es una ave que tiene la cualidad de imitar sonidos de otros animales y pregunto al trío cuál es la razón de haber nombrado su más reciente producción así. Aarón Cruz toma la palabra: “Una vez decidido que íbamos a hacer un tríptico, nos dejamos el difícil trabajo de buscar nombres. Escuchamos el material por separado y a cada quién nos evocó cosas distintas. En un largo viaje en autobús, se me ocurrió el nombre de Zenzontle y también el de separar la palabra en tres vocablos. La alusión al ave fue por sus famosas ‘400 voces’, cosa que de alguna manera hacemos con Cráneo de Jade, en lo individual y como grupo. Aquí habría que aclarar que esta ave no sólo imita otros cantos, crea los suyos y tiene un amplio repertorio. Después busqué algo para justificar los tres vocablos resultantes y así le puse los títulos a los tres EP y a todos los tracks, haciendo referencia a tres culturas: ‘Zen’ al hinduismo (la ayurveda, medicina tradicional de la India), ‘Zon’ a los mbuti de África Central (gente de los árboles, mal llamados pigmeos) y ‘Tle’ a los wixárika (mal llamados huicholes, de México). Algo había en las sonoridades de la música que me remitía a estas culturas”.

Mucho ha cambiado este país desde aquel año de 1997, cuando bajo el sello de Opción Sónica viera la luz el álbum epónimo de Cráneo de Jade. Su aparición fue una sacudida, porque aunque el free jazz se hacía, no quedaba registro discográfico alguno, una paradoja que siempre ha acompañado al género desde su nacimiento: una música que nace, crece, se desarrolla y muere in situ, pero que también busca permanecer en disco.

De esto comenta Remi: “El freejazz, la improvisación libre, la música electroacústica, el noise, etcétera. En México encuentras muchísimos músicos creativos de altísimo nivel. Algunos como yo vienen del jazz, otros de la música contemporánea, experimental, electrónica. Actualmente, la escena de la música libre en esta ciudad es de gran calidad”.

En el sentir de Aarón Cruz: “En 1997 todo era muy diferente. Fue un acierto hacer el disco Cráneo de Jade después de tres años de trabajo íntimo (nos conocimos con Remi y con Toni Gall en 1994). Ya existía el Taller de Jazz de la Superior de Música y ya eran muy conocidos varios freejazzeros en México. Desde entonces han surgido muchísimos más. Desde luego hay más músicos ahora, muy preparados y con búsquedas muy valiosas. Nunca se ha perdido la práctica del free jazz o de la improvisación libre, siempre ha estado ahí. Ahí está el Jazzorca y muchos individuos y grupos que se han mantenido haciendo improvisación. Es complejo hablar de ‘avance’. ¿Como medir eso? No lo sé. No se trata de la técnica individual o de la utilización de tecnología más avanzada. Creo que se trata del espíritu y la imaginación. De la resistencia a las modas, a las críticas. Aceptar y saber usar los cambios personales, grupales, sociales, tecnológicos. Creo que hay muchas cosas que cuestionarse, dejar de poner etiquetas a lo que uno mismo hace y dejar que la energía de todos se manifieste en los sonidos y los silencios. Y poder hacer esto en grupo, con otros músicos, es una fortuna”.

Pregunto para cerrar qué representa Cráneo de Jade y tocar con tus dos compañeros. Remi Álvarez es muy conciso: “Cráneo de Jade, Aarón y Hernán forman parte de mi desarrollo creativo como músico. Si pudiera, estaría tocando con ellos por todo el mundo”.

Aarón Cruz, por su parte, comenta: “Para mí es una liberación total. Liberación armónica, rítmica, melódica, técnica, estilística y hasta emocional. Es la sensación de volver a los sonidos más primitivos y a la vez al lenguaje más claro, a pesar de su abstracción. Es confirmar que nos seguimos escuchando, que seguimos buscando, que no queremos impresionar ni quedar bien con nadie, que sabemos que la música es lo que importa o la energía detrás de los sonidos, sin llamarla siquiera música. Es confiar que en ese pequeño universo sonoro estamos de acuerdo mientras dura. Con Remi llevo tocando desde 1994 y con Hernán desde 1997. Los he visto crecer y crear y ser firmes en lo que creen por más de 20 años. Son músicos propositivos, trabajadores y seres humanos muy sensibles que se atreven al cambio. Tengo una profunda admiración y un enorme cariño por los dos”.

Remi concluye: “De momento estoy muy contento por habernos juntado a hacer música. Gracias a Aarón y Hernán, la música que toqué pudo fluir de forma espontánea. Quiero agradecer al equipo de sembrandomusica.com quienes acaban de sacar los tres discos en tarjetas de papel biodegradable con semillas de flores o plantas y un código que te permite descargar los álbumes y después sembrar esa semilla para ver nacer una planta”.

 

David Cortés

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Publicado en: Entrevista