Lleva el cello a la espalda, cual si fuese una losa. La imagen no deja de tener algo de risible, porque ella es bajita de estatura y pareciera que el instrumento caminara solo, apoyado en el puntal, dando ligeros saltitos. Sin embargo, cuando llega a su destino y lo separa del estuche con el cual lo protege, su portadora lo hace ver como una carga liviana y no como ese gran armatoste que es para otros. Basta que el arco toque las cuerdas y el sueño comienza. Mabe Fratti está en la casa y verla en directo, sola o en alguna de sus colaboraciones, siempre supera las expectativas asentadas en sus álbumes.
Hace unos meses, la oriunda de Guatemala, pero chilanga por adopción, editó en vinil Pies sobre la tierra (Hole Records), trabajo luminoso de poderosas canciones, propositivo y de ricas vetas experimentales. Esa edición, que ha circulado trabajosamente debido a la cuarentena, se acompaña de un par de cintas (“Lados B” los llama Fratti) de contenido diferente, editadas por Hole Records y Aurora Central Records, respectivamente.

Fotografías: cortesía Mabe Fratti
Ambas han sido reunidas en Planos para construir (Hole Records) y recogen composiciones en las cuales la compositora pidió la ayuda de poetas y escritores, entre ellos Jonas Arena, Belafonte Sensacional y Vania Vargas. Cuenta Fratti de la génesis de este disco: “Me gusta cómo la gente puede crear con cosas tan ‘inteligibles’ como lo son las palabras. Obviamente, siendo elementos de potencial ambigüedad como cualquier otra cosa, cada uno tiene una forma de ponerle palabras a algo. La idea era compartir con los escritores un espacio sonoro, que interactuaran con él y cada uno hiciese su interpretación y usara su voz para cada pieza”.
La voz, el ritmo, el pensamiento de otros y el trabajo a distancia marcan esta producción a la cual si algo la unifica es su vocación experimental. No busquen en ella ciertos rasgos amables o melódicos reminiscentes de Pies sobre la tierra. Si bien no se trata de una obra densa e impenetrable, posee otros planos de exigencia y presenta desafíos distintos al escucha, incluso a aquel avezado en atravesar por esas aguas confusas y turbulentas de la experimentación.
Cuenta Mabe Fratti acerca de la experiencia de trabajo en Planos para construir: “Fue más lenta y se omitieron pequeños detalles de producción posibles a la hora de estar de una forma presencial en un proceso creativo. No es algo necesariamente negativo, sólo le da un ritmo y edición diferente que va en bloques más grandes a únicamente decir: ‘¿Puedes mover dos segundos más adelante mi voz?’ en el lapso de tres segundos y cambiarlo inmediatamente. También el proceso de escucha era más minucioso. Cuando recibía el correo con la voz me daba la oportunidad de entrar en el contexto y la mentalidad de la otra persona de una forma ya bastante construida. La pregunta era luego: ¿cómo añado esto a lo que ya está hecho? Y rebotar la idea”.

Aún no acaba el proceso de asimilación de Planos para construir cuando Mabe entrega un nuevo EP: Se parece a (Unheard of Hope Records). Se trata de tres nuevas composiciones, dos de ellas en colaboración con Gibrana Cervantes, violinista de Vyctoria y con quien también comparte espacio en el grupo Amor, muere. En “Aire”, el violín tiende una alfombra y el cello, grave, ronco, se le une. Es como si fuera un drone y la voz de Mabe, en un aparente primer plano que nunca llega a serlo del todo, crea un aire angelical, de flotación, de suspensión, una sensación etérea, de levitación, como si algo muriera, languideciera poco a poco y con una letra mínima: “En el aire sé que vas a aparecer / Siento el suelo aunque no alcancen los pies / En el aire”. A quien esto escribe, la atmósfera de esta pieza lo remite a los filmes de Peter Geenaway y su barroquismo visual.
En “Desde el amor también podemos despedirnos / El sol sigue ahí”, la introducción la hace Cervantes (de hecho, la primera parte es su composición) y el cello se unirá luego. Entrelazados, ambos instrumentos se mueven pausada, sinuosamente y el aura de tristeza inicial se opaca cuando la voz de Fratti, otra vez con su halo de luz, aparece; en realidad la tristeza no se diluye, sigue allí, pero contemplarla se ha vuelto bello.
“Estas dos piezas —señala Fratti— las grabamos hace unos meses en Electric Emerald Studios, en Hermosillo, Sonora. ‘Aire’ es una de mis canciones más viejas y que más me gusta tocar en vivo, pero que nunca me he atrevido a grabar ‘formalmente’. En este caso tanto “Aire” como ‘Desde el amor también podemos despedirnos / El sol sigue ahí’ son versiones semi en vivo y esta segunda pieza incluye como introducción una pieza compuesta por Gibrana”.
“Alguien detrás de mí” es más una canción en la cual Mabe pulsa su chelo cual si fuera una guitarra al principio y después comienza a rodearlo de otros sonidos del mismo, mientras entona una letra escrita durante la cuarentena en la que busca reflejar “el sentimiento de alguien cuando piensa que tiene un fantasma viviendo dentro de ella” y le dice: “Amanecer / anuncia que / te apareces”.
Se parece a son veinte minutos de un viaje al interior, una exploración que Mabe Fratti nos invita a llevar a cabo y al final de ese camino seguramente encontraremos la luz; sin embargo, en el trayecto hay sombras, claroscuros, desazón, tristeza, agobio, desamparo. No importa, Mabe Fratti y su universo sonoro en proceso de construcción son esa mano que habrá de conducirnos sin temor a través de esos pantanos.
David Cortés