Los primeros acordes transmiten tranquilidad. El verso inicial, interpretado con una tenue voz, evoca serenidad. La canción “Bruma”, de Childs, es una pieza para soltar la preocupación, pero escrita bajo el pesado influjo de la ansiedad.
El autor y líder del grupo, Paul Marrón, compuso este primer sencillo de su tercer disco Xilds* (aún sin publicarse), después de regresar de un curso de meditación, previó al que estuvo expuesto a situaciones que desafiaron su seguridad y templanza, un contexto emocionalmente similar a la época de pandemia que hoy vivimos.
En noviembre de 2015, Marrón se dirigió a los Estados Unidos, al centro de meditación Twentynine Palms, para formar parte de un curso en el que aprendió la técnica budista Vipassana.
Durante el trayecto, lo menos que puede imaginarse es encontrarse en una situación en la que la mente y el cuerpo estén vulnerables. Paul la vivió. Al llegar a la estación de trenes, se dirigió a la taquilla por su boleto y el encargado le comentó que debido al mantenimiento en las vías del tren, su viaje se había pospuesto. Para no arriesgar su cita, aceptó viajar en el tren nocturno, en apariencia la opción más viable.
“Me resolvieron, pero con algunos cambios: mi viaje no saldría hasta la noche y también cambiaría de destino al más cercano, una estación que compartía la misma calle que mi destino original. No me preocupé por buscar en ese momento la locación exacta de ese nuevo destino”, dice.
Con profunda confianza, Marrón disfrutó de su viaje, aunque al llegar, a la una de la mañana, se percató de que la estación, lejos de la ciudad, estaba vacía y no había medio de transporte accesible. Ello le auguró un desafiante juego.

“Al parecer sí compartían el mismo nombre de la calle, ¡pero era una carretera! Era como si alguien me hubiera dicho que la caseta de San Miguel y Las Cañadas Campamento, en Ensenada, están cerca porque comparten la ‘misma calle’, pero están aproximadamente a quince kilómetros”, comenta.
No sabía dónde se encontraba. Infortunadamente, su celular no tenía suficiente energía y el roaming tampoco fue amable con él. Comenzó a caminar por la carretera, solo. Lo único que le dio esperanza fue ver luces a la distancia. Sin embargo, esa emoción se apagó al ver acercarse un misterioso automóvil que aumentó su miedo, por lo que se adentró en el desierto, donde supuso se sentiría más seguro.
“Caminé sobre la tierra en busca de una nueva dirección. Era zona esteparia y entre la vegetación se escuchaban ruidos. Tuve que agudizar mi sentido auditivo para tratar de escuchar si rondaba cerca alguna víbora o alguna creatura feral. Me empecé a desesperar al no saber dónde estaba ni a dónde iba; además, todo estaba muy oscuro debido a la niebla que había”.
Con lo único que podía contar era con él mismo. Al no querer ser controlado por la infortunada situación, observó su entorno y contempló cada detalle. Entonces comprendió que ya no estaba solo, la luz de la Luna fue su guía.
“No había más iluminación que la misma Luna. Necesitaba detenerme por momentos, porque no miraba nada adelante en mi camino y tenía que esperar a que se despejara la niebla para poder seguir avanzando. Cansado, con sueño y con frío, me empecé a sentir pesado. Estuve algunas horas perdido y pasaron muchas cosas por mi cabeza. Mi cerebro empezaba a proporcionarme juegos mentales de ansiedad. Fue un momento de sobriedad absoluta, casi como la experiencia de ir a los cursos de meditación, pero de una manera más desesperante por la desubicación física”, comenta el multiinstrumentista.
Fue una aventura extrema para sus emociones. Perderse en un lugar y un país completamente ajenos, provocó que sus instintos de sobrevivencia afloraran. Sólo de esa forma, menciona, pudo sentir calma y sacar fuerza.
Pasadas las horas, el artista ensenadense siguió su andar sin mirar atrás, se aferró a caminar por las vías del tren hasta hacer contacto con otra carretera contigua y encontrar finalmente un hotel para descansar.

Fotografías: cortesía de Paul Marrón
Por la mañana, Paul asistió a su curso de meditación. Después regresó a casa y en la primera oportunidad de ensayo, soltó todo lo que tenía dentro: el miedo que surgió al perderse en la oscuridad y el ímpetu que lo ayudó a sentir calma aun en la nada.
“Bruma” ahora es un estandarte para Childs. A principios de este año la lanzó en plataformas digitales. También es la pieza con la cual cierra sus conciertos en las giras que ha realizado por China, aunque la de este año se haya aplazado.
En 2014, Childs creó un lazo con el público chino. Desde su primer concierto en aquel país, fue aceptado como un importante representante mexicano de la música indie. Este año, en acto forzado por el covid-19, pospuso la que sería su séptima gira por catorce ciudades del país asiático.
“En abril teníamos planeada la gira de este año, pero está pospuesta por el momento. Creo que Childs fue una de las primeras tragedias musicales a partir del covid-19, de las primeras bandas a las que nos sucedió o nos afectó el virus. Cuando aquí estaban con los memes, yo pensaba en que me cancelaron”, dice Paul.
La razón de estrenar “Bruma” en marzo fue por respeto a la situación mundial, Paul creía que festejar en medio de la pandemia podría ser considerado algo descortés, principalmente porque uno de los lugares donde la presentaría primero sería precisamente China, donde inició la crisis epidemilológica.
Childs ha optado por la composición de piezas instrumentales, aunque no es nuevo que incluya letras. En su segundo disco, Realidal, dos piezas comunican mensajes para reflexionar respecto a los sentimientos y la comunión entre las personas. “Falla” es una de ellas. En su primer verso, revela el resultado de un vínculo quebrantado, porque es mejor obtener el bienestar personal.
La armonía se corta
y somos algo más
de todo lo que falla,
de lo que hay que cambiar.Lejos, lejos.
Sé que fuimos un gran cuento
y nos cambiaron de proyecto.
Entre tanto, “Rada”, una espléndida pieza que constituye el gozo de empatizar con el semejante, dice:
Cuando llegue el miedo
y no nos encontremos,
canta hacia el cielo.
Recuerda y escucha tu voz.
Tú me haces mejor.
Tú me haces.
La esencia musical del grupo incita a la reflexión personal y del entorno, es decir, cuidar nuestro interior con amor y lo que en el exterior esté a nuestro alcance. Un ejemplo de ello se dio a conocer en el 2018, cuando Paul Marrón fue nombrado el primer mexicano Embajador de Aves Playeras, por la Red Hemisférica de Reservas de Aves Playeras (RHRAP) y la asociación civil Terra Peninsular. Una de sus acciones fue la realización de canciones cuyo mensaje es proteger especies de aves de Baja California.
Su tercer disco, que saldrá a la luz este año, se distingue por contener mayormente piezas con letras de conciencia social, por lo que incluye una canción inspirada en el problema de los feminicidios.
“Fue muy importante, porque la violencia afecta a todo el país. Me afectó mucho ver las noticias al respecto y fue muy natural hacer la canción. Nos toca ver en Tijuana, en Ciudad de México, hasta en Ensenada. En todos lados hay violencia”, explica el también productor.
La música es emisora de mensajes y provocadora de todo tipo de emociones. Actualmente, los artistas tienen más herramientas digitales para concretar producciones en poco tiempo, lo que significa tener ventajas y desventajas.
Sobre este tema, Paul opina que componer una pieza es una responsabilidad grande, sobre todo publicarla, porque el mensaje que se difunda quedará en la memoria de las personas, sin importar edades.
“No sólo alguien te dice algo, sino que lo escuchas de su voz y te transmite algo más que conocimiento o datos. Se dice que los monjes así pasaban la tradición oral. Significa que una persona te decía las cosas con su voz, pero también con su energía. Es muy diferente leer un texto a que alguien te lo diga sintiendo. Bajo esa idea, pienso que escuchar la voz de alguien que te dice algo en específico te transmite una sinergia específica. Creo que debería haber una responsabilidad del artista, de ayudar al escucha”, dice.
Es subjetivo juzgar una canción en los términos “buena o mala”, el artista puede lograr o no que su melodía conecte con quien la escucha; sin embargo, aunque no sea una joya musical, a veces una canción puede sonar en automático en nuestra mente. Paul menciona que en algunas ocasiones, al escuchar la música de otros compositores, ésta se le clava en el subconsciente y posteriormente reflexiona con relación al material.
“A veces escucho música de otros artistas y hasta la canto; no obstante, pienso en ello y qué simbolismos tiene el artista y a dónde quiere llevar con su música. Pasa mucho, inclusive cantar hasta música de reguetón, la cual en muchos casos es quizá patriarcal y al cantarla apoyas eso. En lo personal, considero que es mi momento de colocar letras a lo que quiero expresar. Establecer mi postura, manifestar cómo veo la vida y cómo quiero ayudar. Mi música es para concentrarse, no para distraerse. Respeto toda, incluso el reguetón o alguna que no es mi estilo, porque es música”, destaca.
Desde su inicio, Childs ha aportado originalidad musical. Avanza a paso firme, propone en cada melodía un mensaje claro, motivado por el entorno natural o por el bienestar del prójimo. Seguir su andar es una sorpresa constante, con la única certeza de que obtendrás gratos momentos.
Estefania Ibañez
* Xilds significa una nueva persona con las mejores cualidades y virtudes de la niñez y la adultez. El niño con alma vieja y el adulto con visión de niño.