Verso a verso con Timna Transente

Timna es música. Se desenvuelve entre acordes y ritmos. También es poesía: la escribe, la siente, la padece, la construye, se disuelve en ella y renace entre las letras.

Transente es su seudónimo (ser que se transforma continuamente). Ella transita por el mundo, cada experiencia la robustece para un posterior tejer y dibujar canciones y poemas.

Desde pequeña descubrió que tenía una voz potente, un distinguido sonido soul. Cuando canta, lo hace eufórica y en esos cantares, le reclama y agradece a la vida, se aconseja a ella misma y se conecta con la naturaleza.

Timna toca la guitarra y es una de las voces del grupo ensenadense Palomazo Cósmico. En su cotidianidad también es maestra, poeta, dibuja y pinta lo que le dicta el corazón y, de vez en cuando, elabora accesorios para ella, sus cercanos y seguidores.

Es una artista y comunicadora que utiliza diversas herramientas para expresarse. No tiene miedo al ridículo ni a trasgredir por medio de su arte, al contrario, es la muestra de que es válido crecer, caer y evolucionar.

Desde nuestras respectivas casas, charlamos por teléfono hace unos días. Me comentó que extraña el espacio cultural Puerta 17 Sala Multiusos que coordinaba con sus socios; añora los escenarios, porque no es lo mismo hacer un concierto y que los receptores estén al otro lado de una pantalla, que pisar el entablado, acalorarse con el fuego del público, cantar con él y sentirlo.

Hablar con ella es encontrarse con una persona que está dispuesta a seguir sus pasiones, dejar atrás las limitaciones, dado que por mucho tiempo vivió atada a comentarios familiares, en un lugar que ella misma llama “la casa de prohibiciones”.

Fotografías: cortesía Timna Transente

Lleva la música en la piel

Timna y sus colegas Mar Leal y Gabriela Bastidas decidieron acatar las reglas de quedarse en casa veinte días. Ahora (con medidas sanitarias) se reúnen una vez por semana para ensayar y crear.

Para no interrumpir las presentaciones, realizaron un concierto virtual. “Lo hicimos cuando estaba todo caótico. La verdad cambia la dinámica, tocar de esa forma es un ensayo donde estás vestida y eres el personaje, pero no es lo mismo. En el video se ve que varias veces voy al baño o por mi bebida, cuando en vivo simplemente estoy más entregada, interactúo con las personas”, expresa la artista.

En vivo o digital, son dos formas de transmitir emociones; no obstante, hacerlo frente a un público es más enriquecedor, porque aunque surjan los nervios o incluso el temor, disfrutando lo que hacen, esos obstáculos desaparecen.

“En vivo sí hay barreras que uno poco a poco quita: miedos, no ver a la gente, se siente una energía diferente porque la gente te pone atención. Si una anda de intensa y él público igual, todo es más fuerte. Hacerlo solas y transmitirlo por internet sí tuvo momentos dinámicos,  nos permitimos jugar, pero sí extraño estar al frente. Cuando regresemos al escenario, seré más efectiva”, dice entre risas.

A la distancia, Timna continúa haciendo música con su colega Luis Camalich y más músicos, un proyecto alterno, contrario a lo acostumbrado, del que ya desean explorar tonos musicales. Su forma de colaborar es sencilla pero profesional, Luis desarrolla las pistas y Transente le agrega su singular voz. A algunas de ellas las han entrelazado con declamación poética.

“Es muy diferente al estilo y música que hago. En primera, no toco ningún instrumento, sólo voz, es más estricto en cuestión de géneros, hay más rap, declamación de poesía, electrónica en alguna pieza. Tenemos ocho maquetas, queremos sacar una sesión en vivo de tres, pero vamos trabajando poco a poco”, comenta la artista.

La relación con las letras

Timna Transente es una artista con un fuerte discurso. Me agrada que lo hace a partir de lo que siente, utilizando la armonía musical, un lienzo u objetos para crear accesorios. Aunque su fortaleza está en la composición (y en su voz). Es enérgica al plasmar palabras en papel que después vibran en nuestro interior.

Tiene diversas canciones escritas sólo por ella que vale la pena degustar palabra por palabra. Sin demeritar la música y el ritmo, invito a desmenuzar cada verso.   “Malva”, que ella describe como un desahogo, alude a una mujer a la que al parecer le “gusta la mala vida”, se enamora de un muchacho que en poco tiempo la rechaza y encuentra (a otra); su verso fuerte es: “Por qué será que me tienes ahí, pinche inspiración que me otorgaste aunque seas un mamón / por qué me buscas y luego me rechazas, será que me gusta la mala vida”.

“El barco” describe a un ser que por tiempo indefinido cambió para poder pertenecer a un lugar, buscó hogares, modificó su personalidad adaptándose a lo impuesto y en ese camino conoció a gente sabia que influyó en sus decisiones. De esta pieza, que Timna canta con suave dolor, se deriva el sabroso coro: “Y las voces decían ‘niña, no temas más, construye tu barco échalo a andar, aférrate a tus sueños e imaginación, que la vida sea tu creación’”.

La primera parte de la canción “Acción” (una invocación) es totalmente de Timna. En ella se conecta con la naturaleza, habla sin miedo, se deja llevar por sus sentimientos y deseos, lo que produce el bello discurso: “Rodéate de estrellas, estrellas brillantes de amor, rodéate de nubes, nubes llenas de pasión, rodéate de lluvia, lluvia inspiración, rodéate de agua, agua motivación”.

En su proceso creativo, Timna asegura que no tiene un método exacto. Inicia al tomar su guitarra y jugar con el ritmo.

“Me escribo a mí, me aconsejo, pienso en qué es lo que quiero invocar o qué quiero pedir. Después de mi gira 2018 con Palomazo, visitamos más de veinte ciudades de México y tres de Guatemala, me di cuenta que sí te dedicas a la música, tus canciones siempre las tocarás y ellas influyen en tu vida”. 

La libertad de ser ella misma

Desde que era una niña Timna escribe. Durante esos años, se liberaba en los cuadernos, pero cada estrofa permaneció en secreto, debía mantener otra postura frente a su familia. Conforme alimentaba su confianza, ella misma se dio la oportunidad de presentarse como realmente es, mujer y artista que no quiere callar lo que opina del amor, el desamor, los dolores, las alegrías y la sociedad, quiere que las personas se identifiquen, que la escuchen.

“Tengo cuadernos en casa con muchos textos. Cuando inició la pandemia por el covid-19 le enseñé la caja a mi familia, les dije si quieren los lean, para saber quién soy de verdad”, menciona con risas.

Con el paso del tiempo, Timna ha modificado su estilo y estructura para componer/escribir, un apoyo fundamental es seguir estudiando, aprender, inclusive ser guiada por otros artistas.

Cuando era estudiante de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación, Timna recuerda que lo único creativo que hacía eran las cartulinas para sus exposiciones, quizá no tenía la confianza para que resurgiera todo el arte que llevaba dentro.

“Al principio daba cartas a mis amigas, después me permití exponerme y comencé a llevar la guitarra a la escuela. Ahora tengo más claro la forma de crear. No son sólo desahogos que no razono, soy una persona que cargo con cosas que no entiendo; jugar con eso y las palabras me permite hacerlas una experiencia sensorial: lo que veo, siento, pienso, me ayuda a canalizarlo a través del lenguaje de la poesía”.

La poesía está en la vida

Cada espacio natural o urbano es una hoja en blanco para Timna. Transitar con su guitarra por las avenidas de Ensenada o el mundo es una constante inspiración. Hace algunos años caminaba por el Bulevar Costero, una de las avenidas turísticas principales del puerto. Justo fuera del Ex Hotel Riviera, escuchó recitar un poema. En ese momento transcurría el evento más importante de la ciudad en torno a la poesía: el Encuentro de Escritores Mares de Tinta. Timna quedó hipnotizada y a partir de ese día aceptó su encomienda como poeta.

“No sabía que ese festival existía en Ensenada, porque vivo a las afueras de la ciudad. Después investigué en el Instituto de Cultura de Baja California, tenían abierta convocatoria del Taller Experimental de Literatura con la poeta Flora Calderón, empecé a ir y allí le di más forma a mis escritos. Al principio era algo personal, no estaba educada, sólo escribía lo que sentía, era mucha rima incluso. Con Flora exploré otros temas que parten fuera de mi realidad, ficticios. Ahora exploro otros mundos, otras maneras de hacer poesía que me han ayudado”, confiesa con alegría.

Dos artes no pueden estar separadas, la poesía y la música tienen estructuras o procesos distintos, pero con el ingenio de los creadores pueden ligarse eternamente. Timna considera que ambas disciplinas son protagonistas en su vida.

“Pienso que la poesía sí está ligada con la música, pero son diferentes. El factor sonoro influye mucho en lo que diré, la música me hace pensar y sentir. A partir de ello, escribo para que entren los tiempos y la verdad nunca me detengo en ver si rimo o no, pero en la poesía busco que no rime, la poesía no tiene cuestión sonora, se concentra más en el juego de las palabras”, comenta.

Uno de sus poemas más tiernos que se puede ver y escuchar en Youtube es “Líneas”. Habla de sentir la soledad; de disfrutar de los lugares que la rodean, principalmente lo natural.

Aceptar el talento personal

Tal como nos sucede a muchos, a Timna no le gustaba leerse o escucharse. No obstante, al estudiar recientemente a Simone de Beauvoir, encontró que la filósofa y escritora francesa decía que “necesitaba escribir para conocerse a sí misma”, acción que ahora motiva a la ensenadense a aceptar su arte y lentamente comenzar a leerlo.

“Lo usaba para expresarme, pero no para releerme. Comenzar a leerme me ayuda a encontrar mi tendencia al apego, lo cual no está mal pero sí repito un círculo. En cuestión gramatical, intento invertir más tiempo porque siento que lo hago muy rápido y quizás eso no es bueno; no obstante, desconfío de mí después de que pienso mucho algo, me gusta más la espontaneidad del momento”, describe.

Timna lleva en la sangre el constante contacto por el discurso, su padre y su hermano son pastores religiosos. Cuando era pequeña, en los campamentos familiares imitaba a los mayores y por ende se dio cuenta de su fuerte voz. Curioso es que antes de ser adulta no se sentía cómoda escuchándose, ahora lo disfruta porque siente todo el arte en su cuerpo.

“Tomé clases de canto y me dijeron que tengo voz de mezzo soprano. Investigué a personas y encontré el trabajo artístico que me gusta. Ahora que me escucho, me agrada. Cuando canto y siento una vibración en todo mi pecho, me da calma, me gusta ser escuchada, eso lo agradezco mucho”, comenta con gusto.

La riqueza artística que tiene Timna se desprende del talento cotidiano que existe en Baja California. Su forma de pensar y de percibir la vida es única. Soltar los comentarios o cuestionamientos amargos de su entorno es el desafío más grande al que se enfrenta la artista. Sin embargo, tiene más confianza en sus cualidades, principalmente sonoras, entonces ella elige su camino, lo explora y, en ese andar, nos incluye a nosotros como sus cómplices espectadores.

Instagram: @transente.

Facebook: TransEnte.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Reportajes

Un comentario en “Verso a verso con Timna Transente

Comentarios cerrados