“Phil aceptó salir de su retiro para producirnos. Era como dos muros de sonido que chocan y que tarde o temprano sacan chispas, pero trabajar con él fue realmente emocionante”.
—Joey Ramone
1979. De este lado tenemos a los Ramones: Joey, Johnny, Dee Dee y Marky, la mítica pandilla tricorde del barrio neoyorquino de Forest Hill que a finales de los años 70 sacaron al rock de su letargo de solos interminables y estrellitas autocomplacientes, con una mezcla de frenetismo, humor insano, cine basura, canciones de girl groups, anhelos adolescentes y rabia juvenil condensados en sanas dosis de tres minutos o menos.
En la otra esquina, con traje a la medida y bronceado californiano, tenemos a Phil Spector, el compositor y productor que llevo a la fama a grupos vocales como las Ronettes y los Righteous Brothers. Es bien conocido entre los fanáticos de los Beatles por trabajar en el Let It Be (1970) y salir cabreado con Paul McCartney; sin embargo, Spector conquistó su lugar en el mundo de la música por hacer uso del estudio de grabación como un instrumento musical, legando una peculiar fórmula de registro conocida como el wall of sound que consistía básicamente en grabar múltiples pistas y superponerlas hasta crear un sonido compacto pero intenso. Un ejemplo concreto de esta técnica puede advertirse a detalle en el tema “Da Doo Ron Ron” de The Crystals: la potencia de casi cincuenta músicos orquestando una canción pop de dos minutos.

La relación de los Ramones con Phil Spector comenzó durante la década de los 60, mientras sintonizaban estaciones de amplitud modulada durante una época plagada de sonidos efervescentes y disqueras independientes que comenzaban a delinear el mundo de la música. Philles Records era la discográfica de aquel joven nativo del Bronx, quien había demostrado un profundo interés por el vibrante sonido del rhythm n’ blues y encontró a las máximas estrellas del sello en un trio de chicas afroamericanas llamadas The Ronettes. Los muchachos de Forest Hill crecieron devorando canciones y dejando evidencias de su fanatismo por aquí y por allá. Por ejemplo, “Tangerine Puppets”, el nombre de la primera banda de Dee Dee, Johnny y Tommy es una referencia directa a una canción del músico escocés Donovan; además, es una historia del dominio público que el nombre de Ramones fue extraído del seudónimo que el bajista de los Beatles usaba durante sus giras. Vaya, los hermanos eran unos auténticos freaks del rock n’ roll a los que el nombre del productor no les era indiferente.
Los caminos de estos neoyorquinos habrían de cruzarse durante la década siguiente, mientras el cuarteto punk teloneaba para otra de sus grandes influencias, los poderosísimos The Kinks. Phil quedó impresionado por la actuación de los brothers, pero había quedado particularmente prendado con la voz de Joey Ramone, de modo que invitó a todos a su casa para una de esas locas juergas estilo Hollywood. El buen Joey solía contar que un día, de la nada, Spector simplemente llamó por teléfono para proponerle grabar “un verdadero disco de rock n’ roll, un disco fenomenal en lugar de sólo un buen disco”. Los Ramones aceptaron la oferta de Phil con gran ilusión, debido a la experiencia y reputación que ostentaba el reconocido productor judío, pues a pesar de haber trabajado con ahínco, grabando cuatro discos de larga duración y pateándose las carreteras sin descanso, estaban realmente lejos de ser considerados como un grupo exitoso. Decepcionados por los descalabros comerciales, colocaron su fe en la grabación de End of the Century (1980). Las sesiones iniciaron el 1 de mayo de 1979, en el Gold Star Recording Studio de Los Angeles, California. Las chispas brotaron de inmediato.
Los múltiples episodios que rodean la grabación del quinto álbum de estudio de los Ramones incluyen cientos de discusiones, la mayoría de las veces protagonizadas por Johnny y Phil Spector, en las que usualmente el tema orbitaba alrededor de los métodos del cuarteto. Los de Forest Hills habían estado en manos de Tommy Ramone desde el comienzo y poseían un estilo más elemental, realizando apenas un par de tomas y consiguiendo que tres canciones fueran grabadas y mezcladas el mismo día. Sin embargo, el baterista fue excluido de la grabación por la gente de Sire Records y los Ramones se encontraron a merced de un megalómano inseguro, amante del alcohol y las armas de fuego. No hace falta decir que no es el mejor coctel.
El álbum estuvo a punto de irse al cuerno en múltiples ocasiones. Spector solía lisonjear a Joey sin reservas, provocando el descontento entre sus compañeros, de modo que Johnny y Dee Dee abandonaban las sesiones con frecuencia o simplemente no asistían y muchas de sus partes fueron ejecutadas por guitarristas de sesión. Mientras tanto Marky, quien recién se había integrado a la banda, mantenía un bajo perfil y, excluido de las decisiones importantes, se dedicó a disfrutar del estrambótico mundo de Hollywood, entablando una relación cercana con Spector y los personajes extravagantes que se paseaban por el estudio de grabación.
Phil obligaba a los Ramones a repetir las canciones una y otra vez, cientos de veces. Esa manera de trabajar iba en contra de la naturaleza de Johnny y las discusiones con el productor estaban a la orden del día. Los enfrentamientos fueron tan intensos que incluso se corrió el rumor de que Spector había apuntado su revólver en contra de Johnny cuando este se negó a repetir el riff de “Rock & Roll High School”, obligando al guitarrista a repetir la canción hasta dejar su vieja Mosrite cubierta de sangre. Sin embargo, Marky Ramone desmintió todo el cuento hace poco dentro de su biografía y afortunadamente agregó algunos detalles tanto más que extravagantes, como las épicas y surrealistas discusiones sobre política en la mansión Spector, con Johnny Ramone y Al Lewis (sí, el actor que interpretaba al entrañable abuelo de La familia Munster). “Johnny era republicano y detestaba a los inmigrantes; detestaba aquello, detestaba lo otro. Y el abuelo Munster lo ponía en su lugar”,… recuerda Marky.
El toque de Phil Spector puede percibirse en todos los temas del End of the Century. Está presente en los arreglos de “Danny Says”, en el muro de “Do You Remember Rock & Roll Radio”, pero, sobre todo, en “Baby I Love You”. Su capricho personal, un guiño a sus mejores años con las Ronettes y una manera de elevar la voz de Joey al pedestal que a su entender merecía. “Baby…” encarna probablemente la antítesis del sonido que abanderan los Ramones; sin embargo, refleja en gran medida sus primeras influencias adolescentes. Los miembros del cuarteto de Queens era fans acérrimos de los Stooges y MC5, pero también de las Shangri-Las y las Ronnettes. En gran medida, tanto el disco como el hecho de trabajar con Spector no son más que un tributo al pop adolescente de sus comienzos.
De algún modo, no deja de tener cierto regusto a ironía que “Baby I Love You” fue uno de los singles que más éxito cosechó durante toda su carrera. El sencillo más suave en la discografía de los Ramones, una obra de Joey casi en su totalidad que incluye un arreglo de cuerdas que enmarca de manera excepcional la angustia en su tono de voz. Johnny solía decir (y con razón) que Phil era un excéntrico y recordaba con sorna la discusión que tuvieron cuando el productor llegó al estudio acompañado de una orquesta. No me imagino su reacción cuando al colarse entre los diez sencillos más vendidos en el Reino Unido debieron presentarse en el programa Top of the Pops para promover la canción… ¡acompañados por la orquesta de la BBC de Londres!
El quinto LP de los Ramones recibió las alabanzas de la crítica que celebró el trabajo de Spector y no reparó en señalar que aquel era el disco más suave y colorido de la banda (aquello incluía hasta la portada con unos “brothers” sin sus características chamarras de cuero y vistiendo camisetas de colores vivos en plan buenos chicos). Y a pesar de obtener el mayor éxito comercial en toda su carrera (un modesto No. 44 en las listas de Billboard), estuvo muy lejos de conseguir el éxito internacional y los millones que Johnny esperaba. Los Ramones continuaron girando durante otros 17 años y ninguno de ellos se retiró oficialmente. Joey, por ejemplo, continúo trabajando toda su vida y un par de años antes de su muerte, grabó algunos temas junto a Ronnie Spector, la legendaria lideresa de the Ronettes y exesposa de Phil.
End of the Century es un tributo a los iconos que moldearon la adolescencia de los Ramones. Es un cumplido a las jukeboxes, las fuentes de sodas, las malteadas de fresa, los grupos vocales de jovencitas y las chamarras de cuero. Un guiño a los discos de 45 rpm de Atlantic, Motown, Phillies y Red Bird Records. Una vuelta alegre y nostálgica a esas tardes en que se escuchaba estaciones de rock n’ roll en busca desesperada de algo a qué sostenerse.