Un pez volador, dice Rahoola, es una “bella paradoja viviente, como la naturaleza del ser humano mismo, quien busca siempre trascender su forma actual”.
¿Quién es A Flying Fish? ¿Quién es Rahoola? “En un nombre –nos dice el último– no hay más que historias, algunas impuestas y otras elegidas. Elegí entremezclar el mío con el de aquel arhat (en el budismo, alguien que ha ganado el entendimiento profundo sobre la verdadera naturaleza de la existencia) nacido en eclipse lunar y quien se convertirá en ‘El viajero de las siete joyas de loto’ [el único hijo de Siddharta Gautama]”.
Rahoola es un compositor, productor y multiinstrumentista (piano, teclados, guitarra, voces, bajo, programación de baterías y orquesta) avecindado en Monterrey, quien ha desarrollado estudios de producción musical, orquestación MIDI, arreglo y composición musicales, así como creación de ópera y gestión cultural.

Fotografías: Cortesía Rahoola
Esos saberes los ha puesto al servicio de diferentes agrupaciones, todas ellas subterráneas, entre ellas Inferzenal (banda con tendencias al heavy y el prog metal, la experimentación, pero también capaz de acercarse a baladas muy convencionales), Sonomancy (de inclinación electrónica, ambiental. Moksha, de 2017, y Autómatas sonoros, de 2018, son dos discos muy recomendables, especialmente el último, más inclinado a lo “acusmático”, a los delirios de la música concreta), Animales Entreversos (música para niños, aunque nada infantil) y Vitam Aeternam (proyecto transcontinental de música gótica, electrónica, teatral y experimental, a modo de trío junto a Jake Rosenberg (EEUU) y André Aaslie (Noruega), cuyo álbum debut ThesSelf-Aware Frequency, se lanzará este 2020 en el sello Crime Bor Zuljan).
Repitamos la pregunta inicial. ¿Qué es A Flying Fish? Además de una paradoja viviente, es el proyecto bajo el cual se parapeta Rahoola y que resume todos sus trabajos anteriores en él. El resultado de ese eclecticismo quedó plasmado el año pasado en Carnival of Souls, obra saltarina, esquiva a las definiciones, construida en bloques en los que lo mismo encontramos efectos especiales (el comienzo es un tren a punto de iniciar su recorrido), música de circo, pasajes cinematográficos y cantos eclesiásticos que por un lado recuerdan a Devill Doll, debido al tipo de fuentes sonoras utilizadas (pertenecientes a la tradición musical europea) y por el otro a Mr. Bungle, por la yuxtaposición en bloques sonoros. Una descripción sencilla, pero difícil de plasmar en un álbum.

“Carnival of Souls –señala Rahoola– es abiertamente un tributo al trabajo de Mr. Doctor en Devil Doll, sin embargo, A Flying Fish es mucho más que ello. El disco es solamente una de las facetas. Otras músicas que he compuesto con el proyecto (algunas publicadas, otras aún por publicar) tienen otros tintes, algunas más hacia lo cómico, otras hacia lo progresivo, hacia el metal, lo instrumental, el electrónico, etcétera. Como mencionas, Mike Patton y su trabajo, particularmente con Mr. Bungle, es de igual manera una grandísima influencia para mí y así como él, busco con este proyecto no limitar el vocabulario sonoro, sino intentar con cada canción, disco u obra abarcar nuevas mezclas de estilos previamente digeridos. Esa es una de las ventajas de trabajar como arreglista y productor musical: que es común lidiar con géneros fuera de tu zona de confort y estos viajes hacia géneros desconocidos permiten traer nuevos lenguajes a la mesa de trabajo”.
Aunque Carnival of Souls incluye voces, la masa sonora habla y transmite un mensaje críptico, como si alguien nos llamara desde un tiempo lejano y, como se señaló anteriormente, se trata de un trabajo en el cual abundan las inflexiones cinematográficas, muchas imágenes a develar. Dice Rahoola: “Con este álbum tenía una reciente obsesión/fascinación por la iconografía alquímica y los símbolos herméticos, así como algunos textos correspondientes al tema. Para poner la obra en un contexto, desde que comencé en el 2014 la composición de mi ópera El pez que voló –aún en gestación–, un tema recurrente fue la búsqueda de la verdad absoluta, ‘la gran historia’, tarea obviamente imposible, pero entretenida y enriquecedora. Para ello me volqué hacia las diferentes tradiciones espirituales y religiosas: cristianismo, budismo e hinduismo, por mencionar algunas. Es por esto que en este paréntesis musical, tumor sónico que extraje del proyecto de la ópera y hoy llamamos “Carnival of Souls”, se observan plasmadas influencias de diferentes líneas de pensamiento. Tenemos fragmentos que hacen alusión a la trinidad de Hermes/Mercurio/Thot, otros que hacen referencia al Tao Te Ching, frases de procesos alquímicos, demonología, fragmentos de la Biblia y referencias a personajes bíblicos, visiones esotéricas y conclusiones personales, interpretaciones de tiradas del Tarot, etcétera. Las imágenes que estos pasajes líricos me trasmiten personalmente son de imaginación, psicodelia y contemplación hacia lo indescriptible e inefable. En ocasiones, la música y el diseño sonoro pintan imágenes un poco más concretas, como templos abandonados, extraños trenes, puertas a lo desconocido, máquinas trabajando a tope… Toda esta mezcla de imágenes sugeridas tanto por la lírica como por la sonoridad (y rematadas con la selección curada de imágenes utilizadas en el arte del álbum) tiene como propósito despertar en el inconsciente del escucha un interés por la búsqueda y el cuestionamiento… Observar y atar cabos aparentemente inconexos”.
Carnival of Souls es más un proyecto de estudio. La posibilidad de llevarlo a un escenario es posible pero complicado; sin embargo, su autor no descarta la idea de llevar a cabo algún montaje en vivo, ya sea al intentar replicar parcialmente la música o “haciendo algo diferente como una interpretación escénica de otra disciplina sobre la música pregrabada”.
La pieza dura 36 minutos, pero su trayecto es como el de un viaje milenario que se recorriera con vértigo; no obstante, los “saltos”, los “brincos” que se dan en su interior se llevan con sutileza. A diferencia de otros trabajos de contemporáneos de Rahoola, en los cuales el paso de un estilo a otro lo deja a uno crispado y con los dientes apretados, no por la sorpresa sino por el dolor, en Carnival of Souls las transiciones se escuchan articuladas. Es un trabajo que comenzó en 2018 cuando, al comenzar su ópera, se percató de que ciertos pasajes de la misma no se ajustaban a la línea estética desarrollada. “Fue un flujo de ideas –comenta– que decidí no detener. Podría decirse que fue un periodo de gestación de nueve meses. Mi proceso de composición va entremezclado con el de grabación, por lo que para mí son procesos que llevo simultáneamente. Muchos de los fragmentos de la obra son ideas y composiciones previas, algunas de hasta hace diez años, pero con arreglos nuevos y adaptaciones, así también como referencias a motivos melódicos de otras obras de mi autoría”.
Carnival of Souls existe en edición física, un tiraje de 500 copias que se puede adquirir en el Bandcamp de A Flying Fish. Pero el proyecto de un solo hombre trabaja actualmente en componer/grabar la ópera en cuatro actos El pez que voló, planeada para una hora y 30 minutos de música.
“Del 2014 a la fecha llevo compuestas alrededor de 34 piezas que siguen en revisión y constante mutación. Mi plan, a enero de 2021, es terminar este proyecto para una vez más buscar recursos y esta vez hacer el montaje escenográfico y audiovisual de la ópera. Otros planes incluyen armar una banda para A Flying Fish y tocar la música que pueda ser ensamblada en formato banda de rock, más secuencias para hacer presentaciones”, concluye el entrevistado.
Adenda. A quien esto escribe le ha dado por saber qué escuchan durante su proceso creativo los músicos. Dice Rahoola: “Casi no escucho proyectos nuevos, salvo algunas excepciones. The Mars Volta, Sleepytime Gorilla Museum, Igorrr, Mr. Bungle, Blind Guardian, Queen, Pink Floyd, Devil Doll, Björk son algunos de los artistas que escucho. Actualmente sigo la misma dieta, sólo que he estado escuchando a algunos artistas en Bandcamp recientemente. Hay muchas propuestas interesantes: Karda Estra, Lingua Ignota, Vampillia, Ad Ombra, por mencionar algunas. También el nuevo álbum de Igorrr es excelente, altamente recomendable”.