Hace un par de años, al hablar de Jorge Calleja, anoté lo siguiente en El otro rock mexicano (Grupo Editorial Tomo, 2017): “Jorge Calleja es prolífico, pero aunque Gallina Negra es un vehículo idóneo para sacar algunas de sus inquietudes, no las satisface del todo. Sin limitar su imaginación ni ceñirse a un género único, el guitarrista se abre a cualquier posibilidad que le represente un reto y nuevas posibilidades”.
Desde entonces, esa inquietud del compositor se ha expresado en tres antologías (Fusión tradicional, En aquellas tierras, antología vol. 1 y El extraño caso. Las dos primeras en el bandcamp de la agrupación; la otra, alojada en el de Calleja) y distintos trabajos en solitario. Acerca de El extraño caso, dice el guitarrista: “Se trata de una antología de las composiciones, de mi total autoría, que he hecho para el grupo, ya que hay algunos otros trabajos que se han hecho de manera colectiva”.

Fotografías: Cortesía Jorge Calleja
Es una selección con un doble propósito: presenta al colectivo a quienes hasta ahora no han logrado acercarse a él y propicia una nueva lectura de la vida del grupo. “El trabajo de Gallina Negra es muy diverso, pues va desde lo conceptual hasta lo folclórico. Esta recopilación, como lo dice la descripción del álbum, es una selección de trabajos instrumentales y progresivos con Gallina Negra”, señala.
Además de dirigir a la agrupación, cuya música ha evolucionado, grabación a grabación, de una vena sinfónica-folk-tradicional a una puesta en práctica del rock en oposición, Calleja posee energía suficiente para llevar a cabo un trabajo en solitario que se caracteriza por su amplitud de miras, pues lo mismo hay obras cercanas a la música de cámara, como composiciones electroacústicas.
Ejemplo de ello es Transmutación (2018), donde fusiona la música de cámara con algo de folk y reminiscencias étnicas (“Primer mareo”), temas en los cuales se combina lo concreto con destellos autóctonos (“Tierra de pantanos”), experimentación, electrónica, rasgos de mexicanidad (“02”) o música “azteca” de impulsos tribales salpicada con sonidos de agua y flauta que rememoran un caracol (“Transmutación”).
En este sendero que coquetea más con la música de corte académico, también se encuentran En ese camino empedrado (2003) y La frescura del infierno (2018), par de producciones registradas en concierto. La primera es una composición para cuarteto de saxofones, interpretada por Anacrusax (dedicada al cuarteto y a Omar López, su fundador, largo tiempo colaborador de Calleja) y que apareció previamente en una versión en estudio en Saxofón contemporáneo de México Vol. 1 (Urtext, 2007). La segunda la interpreta el ensamble Da Capo Al Fine (Carmen Thierry, oboe; Luz María Frenk, violonchelo; Teresa Frenk, piano; Rafael Urrusti, flauta) y dice su autor “que es una de las pocas obras que no han tenido la oportunidad de grabarse en estudio, por la complejidad de juntar a los músicos para este fin”.
Otra grabación ubicable en su bandcamp es Partículas (2018), acreditada a Etnokam, cuyo antecedente está en Calleja de las Ánimas, un ensamble al cual su fundador bautizó como Etnocamerata, para entregar “una recurrencia de situaciones renovadas pero a la vez enigmáticas; una y otra vez la misma historia, diferentes lugares, diferentes rostros”. Ese ensamble, que antes de disolverse grabó Espirales (Axolotl Producciones, 2012), es el antecedente de Etnokam (José Pita, guitarra; Jaet Garibaldi, flauta; Mónica del Águila, violonchelo; Jorge Calleja, guitarra de son), cuyo propósito es ser “un ensamble de hibridación entre lo académico y lo popular, una fusión entre lo progresivo, el minimalismo, el folclore, pero presentado en un ensamble más inclinado a la música de cámara. El eslogan de Calleja de las Ánimas era que se trataba de una etnocamerata; pero los integrantes se disgregaron y el proyecto hasta allí quedó. Sin embargo, años después y con la misma filosofía, formé un trío (guitarra, flauta y violonchelo) que en un principio se llamaba Etnocamerata, pero después decidí dejar en Etnokam”, menciona Calleja.

Una de las creaciones más recientes del compositor es la música para el documental Islas de México (transmitido por Canal Once), cuyo título definitivo es Islas (2018). Dice nuestro entrevistado: “En cine y documentales se trabajan temas cortos, sugerencias sonoras que en lo general nunca llegan a ser piezas musicales en forma. Sin embargo, varios de esos temas me pareció que podrían llegar a ser pieza musicales completas, por lo que las trabajé y recopilé en este álbum”.
La obra apuesta por lo descriptivo (lo impredecible del viaje en “Travesía”), la creación de imágenes y sensaciones (la inmensidad en “Oleaje”, la incertidumbre en “Lágrimas marinas”, soledad y abandono en “Inmersión”), paisajes, atmósferas (“Cálida luz” que parece llevar en su interior ciertos rasgos de la monotonía del krautrock). Son postales las más de las veces muy agradables, melódicas, amables para con el escucha (“Islas I”, “Islas II”), pero no por ello vacías. Los instrumentos en su totalidad son interpretados por Calleja quien efectivamente opta por una música ilustrativa en la que se encuentra ausente la experimentación, pero aparece la vena progresiva que aquí se manifiesta en su ala más cercana a la música de concierto (“Cría”).
Antes de abandonar los formatos físicos, Jorge Calleja llevó a cabo un último experimento al “crear” unos cuadritos en madera, unos pequeños discos-objeto que en su interior contenían un código de descarga. La experiencia no fue muy afortunada, por lo que ahora el compositor difunde su música por las plataformas de costumbre.
Concluye: “Si bien el objeto CD o el vinil no han desaparecido, desde mi punto de vista se han convertido en objetos decorativos, ya que el 90 por ciento de la audiencia escucha la música por medio de plataformas. El material físico viene a ser un objeto coleccionable, artístico, pero a su vez costoso para su producción masiva. Como músico, desde mi punto de vista, la esencia de la música es la trama sonora y toda la vivencia que los sonidos provocan, así que el medio en el cual está contenida es lo de menos, lo importante es la vivencia; eso sí, con un buen equipo de audio”.
Felicidades a Jorge Calleja.
No conocía a Jorge Calleja y he quedado profundamente conmovida por la fuerza y belleza de sus composiciones.