La penetrante y entonada voz de Ruth Lee Jones (el verdadero nombre de Dinah Washington) fue descubierta por el gran jazzista Lionel Hampton, quien quedó impresionado al escucharla y la llevó a su orquesta en 1943. Ese mismo año, la cantante hizo su debut discográfico para la disquera Keynote, con una sesión de blues, acompañada por un sexteto proveniente de la banda de Hampton. Su primer éxito fue “Evil Gal Blues”. A partir de ahí, las grabaciones despegaron y cuando se separó de la orquesta de Hampton, para seguir como cantante solista, Washington ya era una figura reconocida. De 1948 a 1955, Dinah produjo una serie de éxitos que incluyó la bellísima composición de Hank Williams “Cold, Cold Heart”. También grabó muchas sesiones de jazz con grandes orquestas y pequeños grupos, las más memorables con Clifford Brown en Dinah Jams y también con Cannonball Adderley, Clark Terry, Maynard Ferguson, el saxofonista tenor Ben Webster, pianistas como Wynton Kelly, el entonces joven pianista Joe Zawinul (quien fue su acompañante regular por un par de años) y Andrew Hill. Washington grabó lo que realmente le gustaba, sin importarle que fuera considerado comercialmente idóneo o no.

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La cantante tuvo una turbulenta vida privada. Varios fracasos matrimoniales (se casó siete veces y en sus interpretaciones mostraba su frustración al respecto; se notaba ruda, totalmente dolida, aferrada al tema del amor perdido) y su adicción al alcohol la llevarían a una muerte prematura. Sin embargo, fue ella quien marcó el camino para cantantes como Aretha Franklin o Nancy Wilson.

Dinah Washington nació en Tuscaloosa, Alabama, el 29 de Agosto de 1924 y se crió en Chicago, donde como tantos músicos negros, estuvo marcada por la música religiosa. Tocaba el piano en el coro de una iglesia y de adolescente fue parte del coro Sara Martin Singers. A los quince años ganó un concurso amateur y en 1942 debutó en el Garrick Bar, donde la vieron y recomendaron con Lionel Hampton.

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En 1959, se vio seducida por el facilismo de la música popular y grabó la canción “What a Difference a Day Makes”, la cual años antes había sido un éxito con los Dorsey Brothers, quienes habían hecho una versión en inglés del bolero “Cuando vuelva a tu lado” de la compositora mexicana María Greever. Dado el buen resultado conseguido con este tema, Dinah decidió seguir por la senda de la música comercial y si bien sus grabaciones en ese periodo resultaron un tanto banales, hay joyas como “Don’t Explain” de Billie Holiday, en una hermosa y bluesera versión orquestada por Quincy Jones, “Trouble in Mind” de Richard M. Jones, la famosísima “Unforgettable” de Irving Gordon, “Baby, You Got What It Takes” de Clyde Otis y Murray Stein y la muy bella “This Bitter Earth”, canción de Clyde Otis que Dinah Washington cantaba con todo el sentimiento y amargura que sólo ella podía guardar.

Washington fue una de las más controvertidas cantantes de jazz del siglo veinte. Amada por sus seguidores devotos y por sus compañeros músicos, los críticos la acusaron de vender su arte al comercio y el mal gusto. Su “pecado” principal fue cultivar un estilo vocal que se adaptaba a todo tipo de música.

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Posiblemente hubiera sido una fina intérprete de góspel o incluso de country. Por desgracia, murió trágicamente el 14 de diciembre de 1963, a la edad de 39 años, por una sobredosis accidental de pastillas para bajar de peso mezclada con alcohol.

A pesar de su corta carrera, tuvo una importantísima influencia en cantantes de rhythm and blues, jazz y soul que siguieron su huella, como Esther Phillips y Diane Schuur entre muchas otras. Sus discos pueden conseguirse con facilidad y entre ellos destaca la serie de siete compactos The Complete Dinah Washington on Mercury.